¿Para qué contar lo que sucedió después? Se podría decir que todo lo interesante de esta historia culminó en ese momento en el que Daniela me pescó cogiéndome a una de sus hijas. Lo que siguió no fue más que gritos e insultos. Luego, cuando las cosas se calmaron un poco, pudimos conversar, aunque igual cada palabra que largaba Daniela estaba cargada de violencia. No obstante, en un momento dijo algo que muy importante: “Todo es culpa mía”. Tiempo después, la propia Daniela me contaría su versión de las cosas. Aunque ese día se limitó a pedirme, de la manera más civilizada que pudo, que me fuera de su casa en ese mismo momento. Y ahora había pasado medio año desde que me había corrido de la casa, y por fin había accedido a vernos en un café. Mi intención no era molestarla, solo quería ped

