Capitulo 7 El nuevo habitante del Reino Nafar

1067 Words
El espantoso ser del bosque de los pantanos, vio que de las nubes claras salía el brillante sol, con solo mirarlo sus ojos ardían, sus partes peludas se caían al suelo y se volvían parte de ello, se desvanecía poco a poco y temía desaparecer sin servirle a un ser del cual sabía mucho, conocía de su gran corazón, su nobleza y bondad. —Gracias Tahara por recuperar a mi hijo —No lo hago por ti Ildico, sino por el bebé y esta tierra, tengo la esperanza de que algún día vuelva a ser lo que era antes de que tú la pisaras —Ten por seguro que así será —Ya está saliendo el sol, la oscuridad se va —habló Fátima —Oh, no puede ser, tengo que irme —dijo Zaya preocupada —¿Cuál es la prisa? ¿Algún pretendiente o apareció quien te tocó por primera vez? —¡A mí me respetas Ildico! —le gritó enfadada—, mi vida no tiene porque tener puertas para ti, para que la conozcas, te voy a pedir el favor que conmigo no juegues a palabras necias, o te irá muy mal —Sí, sí si, ya ve a tu cita y cuidado te pierdes en el camino —No cariño, cuidado y pierdes tú a tu hijo o perderás todo esto, te dejo eso de tarea Zaya le picó el ojo y le sonrió, dio vuelta y se elevó en el aire para hacía el bosque y llevarse consigo a la criatura que al parecer desaparecía volviéndose polvo. —¡Maldita! —exclamó Fhatercul enojado—, algún día me pagarás todos los desprecios del pasado y tus palabras del presente —Mi Rey, tiene que tener cuidado con la Reina Zaya, ella es muy poderosa —¿Y eso qué? ¿Quién pidió tu opinión? ¡Vete a la cocina! Espera… ¿Qué haces con ese cuchillo? —Eh… En su mente buscaba palabras, buscaba una excusa, el miedo la invadía, su cerebro y el corazón se congelaban con solo escuchar la voz molesta de Ildico, haciéndola temblar por completo, podía sentir como la sangre dejaba de transportarse por sus venas y como el oxígeno no le llegaba a su cabeza. —¡Criatura! ¡¿Dónde estás?! —gritaba Zaya angustiada Al ver que este no estaba por ninguna parte que miraba Pensando que el sol lo había desaparecido, bajó tocando el suelo, al cual miró pidiéndole perdón por tardar, dio cinco pesos para ir hacía su Reino y en ese momento escuchó como una voz baja, ronca y adolorida dijo su nombre. —¿Quién está ahí? —preguntó —Soy yo mi Reina Caminó por unos arbustos tan grandes como el tamaño de una persona, allí lo vio sin una de sus patas, el sol estaba caliente y cada vez más subía la temperatura. Sintiendo el dolor del receptor de la luz del sol, quien lloraba de dolor, miró el cielo, sus ojos se pusieron en blanco y así volvió el día noche, no había luna porque era una noche reflejada y hecha con poderes, así tomó a la cosa llevándoselo hasta Nafar, donde todos se asustaron al verlo caminar y escuchar dando gritos de dolor. —Miren ¿Qué es eso?, Me da mido, no lo miren, es espantoso —fueron unas de las tantas palabras que decían los habitantes que se asustaban con mirarlo —¡Pueblo de Nafar! ¡Escuchen mi voz! He aquí les he traído a un nuevo hermano, un nuevo habitante que se adaptará a nuestras leyes. Sé que les da miedo, pero “El físico no habla por el corazón”, esta criatura que están viendo, con formas de sapo y entre otras especies, tiene sentimientos, él ha Sido enviado para secuestrar al hijo de la Reina Tahara. Que como saben bien ha fallecido, les puede parecer peligroso, pero no lo es y tengan por seguro que si hace algo en contra de cada uno de ustedes, lo volveré polvo… —¿Cómo podríamos confiar en esa cosa mi Reina? —dijo un habitante —¿Cómo te atreves a interrumpir a tu Reina, frente a su pueblo? —le preguntó furiosa —Lo siento mucho mi Reina, lo siento —Que bajes la cabeza no es nada, arrodíllate ante mí ¡Anda! ¡Hazlo! —¡Reina Zaya! —exclamó Nanly entusiasmada al verla —Nanly, ¿Me tienes alguna información sobre mi pueblo? —No, no mi señora, todo ha marchado bien mientras estuvo ausente —Gracias —¿Y qué es lo que estás sucediendo? —Este hombre me ha faltado al respeto, me ha interrumpido cuando estaba enseñándoles el nuevo habitante de Nafar —Ya le pedí perdón señorita Nanly, su majestad la Reina quiere que vivamos con un monstruo —¿Es eso cierto mi señora? —Velo con tus propios ojos Nanly caminó hasta el círculo que rodeaba al ser de los pantanos, con la intriga pedía permiso para entrar al centro y verlo. Al observar sus patas supo que no era humano, sino un ser de los tantos que habitaban en el mundo en el que vivían, tal vez alguna criatura de otro Reino que desconocía. —¿Qué es y quién es él, mi Reina? —preguntó ella —Nanly, él es una de las criaturas del bosque de los pantanos —¿En el que nos perdimos aquella vez que conocimos a la Reina Tahara? —Exacto —Bienvenida a este tu nuevo hogar, ven, te enseñaré el lugar A simple distancia estaba quien amaba a Nanly en secreto, los celos habían nacido cuando vio que tomó a la criatura por la mano y se fueron caminando hacía el bosque del pueblo. —Todos a trabajar —les dijo Zaya —Mi Reina, ¿usted nos protegerá de esa cosa si algo llega a salir mal? —preguntó una habitante —Esa cosa debe de tener un nombre, ninguno de ustedes saben por lo que han pasado, no te preocupes, yo cuidaré de ustedes, yo soy su Reina —A mi no me da confianza —Ay mi guardia, si no le dices que la amas la puedes perder —Pero mi Reina... espere, ¿Cómo sabe que amo a Nanly? —Por la cara que pones cuando la ves
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