23. El Dolor del Lazo.

4998 Words
Hazel pasó el resto de la tarde sola en su recámara, Dastan insistió que se quedará a descansar y hasta pidió que le llevarán la comida, incluso ordenó que le cumplieran cualquier antojo que deseara. Pero eso solo provocó más confusión, cómo él podía ser tan considerado cuando lo único que había obtenido fue rechazo, insultos y culpa, Hazel no podía dejar de pensar en la forma tan decidida en la que extendió su mano hacia Raisa cuando le pidió su sangre, él lo había hecho sin el menor cuestionamiento y sin pedir nada a cambio o echándole en cara su comportamiento. Sin embargo, lo más difícil de todo era el entusiasmo de Anka, aunque no había dicho nada, la loba andaba como un perrito dando vueltas y moviendo la cola con alegría ronroneando de gusto, y Hazel la dejó, no le peleó ni le recriminó nada, simplemente la dejó ser. A la mañana siguiente aún sabía que debía cumplir con el castigo para las personas que se encontraban en el calabozo, fue lo único que Dastan le dijo antes de dejar la habitación la tarde anterior y bueno, si eso evitaba que enloqueciera por lo de su herida, haría lo necesario y ya había tomado una decisión. Así que bajo muy dispuesta a compartir su decisión con él, pero en la sala se encontró a Kael, quien aguardaba pacientemente las órdenes de Dastan, parecía extrañamente animado, su sonrisa se extendia ampliamente por su rostro y se escuchaba un peculiar tarareo, además de hiperactivo, mirando a su alrededor como un pequeño que espera un obsequio, lo que llamó la atención de Hazel pues en los años que llevaba de conocerlo nunca lo vió así. La joven se acercó lentamente al verlo tan fuera de si, no parecía el Kael habitual controlado y seguro, más bien parecía que en cualquier momento se pondría a bailar o cantar a todo pulmón, y Hazel quiso creer que probablemente Dastan le había dado alguna buena noticia. - Hola, todo en orden?!- preguntó sobresaltandolo al grado de que dió un pequeño brinco, Kael parpadeó rápidamente antes de esbozae nuevamente su sonrisa. - Eh? Sí, claro Luna, por qué no lo estaría?- respondió con un tono ligero, demasiado ligero para ser creíble. - No me llames así!- le recriminó pues si de alguien no soportaba que la llamara de esa manera, era de él. - Es mi deber......y ese es su papel, no deberíamos arriesgarnos a que el Alpha escuche. - Al menos mientras estemos solos podrías hablarme como siempre, por favor?!- indagó con ternura para lograr convencerlo. Kael la miró fijamente y por un momento tuvo intención de hablar, parecía querer confesar algo pero se detuvo a último minuto y simplemente asintió, aunque aún denotaba cierta ansiedad que no dejó a Hazel del todo convencida, pero antes de que pudiera insistir Kael se apresuró a cambiar de tema. - Por cierto, supe que el Alpha Dastan te encargó pensar en un castigo para los del calabozo.... vaya movimiento cruel de su parte, no crees?- Hazel suspiró pesadamente, sin embargo no agradeció el cambio de conversación. - Creo que también intenta darme una lección a mí, por haberme escapado- murmuró con resignación. - Y con razón- afirmó sin titubeos, dejandola sorprendida pues esperaba al menos un poco de comprensión por parte de Kael. - Disculpa? - Vamos, Hazel..... lo que hiciste fue una completa tontería- ella frunció el ceño, sintiendo una punzada de indignación, pero antes de que pudiera protestar, Kael alzó una mano para callarla- tienes que admitir que fue irresponsable e inmaduro, movilizaste a toda la manada, pusiste a Dastan en alerta, hiciste que todos se preocuparan.... y si hubieras terminado en manos equivocadas, las consecuencias habrían sido desastrosas, al menos debes admitir que fuiste muy tonta al respecto. Hazel apartó la mirada con gesto tenso, sintiendo que cada palabra la golpeaba con fuerza, jamás pensó que él, en especial, le hiciera semejante reproche, pues ni siquiera Dastan tuvo la osadía de llamarla de esa manera. - No necesito que me lo recuerden a cada momento- murmuró controlando las lágrimas que se acumularon en sus ojos. Kael suspiró, dándose cuenta de que su comportamiento lo estaba haciendo hablar de más, así que se forzó a relajarse y, con una sonrisa más cálida, la rodeó con sus brazos por los hombros en un gesto tranquilizador. - Lo siento.....tienes razón- susurró con más amabilidad- ya pasó y ahora lo que importa es que decidas, qué hacer con los prisioneros.... tampoco es correcto que los dejes ahí por más tiempo. - Lo sé, afortunadamente ya lo decidí, no sé si es buena idea pero no creo que sea tan extremo como lo que Dastan pretendia- desgraciadamente no tuvo oportunidad de ser más explícita al respecto, pues un olor muy peculiar acompañado de unos pasos firmes resonaron en el pasillo. Hazel no necesitó voltear para saber que se trataba de Dastan, quien bajaba las escaleras con su porte imponente, su expresión pétrea, pero sus ojos centelleaban con algo oscuro cuando los vió en una actitud demasiado íntima para tratarse de simples especulaciones, y en el instante en que su mirada cayó sobre ellos fue suficiente para que la pareja se separara de inmediato, casi con culpa, como si acabaran de hacer algo indebido. Kael se aclaró la garganta y Hazel dio un paso atrás, ambos anticipando algún tipo de reacción por parte del Alpha, pero Dastan no dijo nada, ni una palabra, ni siquiera el menor ruido, su expresión permaneció impasible, pero su andar no se detuvo, simplemente siguió su camino hacia el comedor, como si lo que había visto no tuviera importancia. Y eso desconcertó a Hazel, de algún modo esperaba una explosión, un comentario mordaz, tal vez, incluso, una orden para que Kael se alejara, sin embargo no hubo nada y por alguna razón, ese silencio la inquietó más que cualquier arrebato de furia. - Parece que no le importa!!- exclamó el Beta con tal satisfacción que en verdad parecía todo un triunfo que estaba gozando. Hazel no supo que responder, y sin más sonrió fingiendo la misma indiferencia que hace algunos dias, pero ya no era igual, ya no se sentía satisfecha con eso. - Es hora de desayunar!- replicó como la única respuesta que podía dar ante su malestar, por lo que Kael asintió y la pareja no tuvo más opción que dirigirse al comedor, tratando de ignorar esa extraña sensación pero al cruzar la puerta, los ojos de Hazel lo buscaron de inmediato, encontrándolo sentado a la mesa junto a Raisa y Lía. Para su desconcierto, parecía inmerso en una conversación animada con la sanadora, con una expresión relajada e incluso con una leve sonrisa en los labios, desgraciadamente para Hazel ni siquiera giró la cabeza hacia ella cuando entraron, lo que provocó que su malestar solo aumentara, aunque trataba de ignorarlo, asegurándose a si misma que no importaba, eso no menguaba su tristeza, se había preparado mentalmente para cualquier reacción, cualquier cosa que indicara que le molestó, pero lo único que obtuvo fue el silencio. Y aunque deseaba salir corriendo se limitó a soltar un hondo suspiro mientras tomaba asiento, sin embargo, su mirada volvía irremediablemente a Dastan, esperando al menos un gesto, una mirada furtiva, algo, pero era como si su presencia no existiera. Por su parte Kael, tomó asiento a su lado, y él tampoco fue inmune a la incomodidad de la joven, sorprendiendolo pues en teoría ella no debía mostrar ningún afecto a esa indiferencia, aunque no comento nada supo de inmediato que debía prestar más atención a cualquier detalle que cambiara esta historia, en ese momento los últimos en llegar a escena fueron Vanko y Esma, quienes entraron con paso apresurado, mostrándose bastante agitados por la demora. - Lamentamos la tardanza- Esma se disculpó rápidamente mientras tomaba asiento. - Dastan, lo lamento..... fue mi culpa, estaba cumpliendo las órdenes de Luna Hazel- agregó Vanko con naturalidad, y sobre todo con una familiaridad que ya comenzaba a hacer mella en Kael, quien era el único que tenía prohibido hablarle por su nombre a Dastan y Hazel. Pero ante esas palabras el ligero murmullo de la mesa se detuvo de inmediato, Hazel sintió cómo su corazón se detenía un segundo cuando Dastan, sin levantar la mirada de su plato, preguntó con un tono seco. - Qué órdenes?- y aunque no la miraba, la rigidez de su postura indicaba que su paciencia pendia de un hilo conforme no le gustara la respuesta. - Luna Hazel me ordeno llevar a los detenidos en el calabozo, a cumplir su castigo, resguardando a Bavol por cuatro días- Vanko, totalmente ajeno a la tensión, respondió con naturalidad, de cualquier manera era su deber obedecer las órdenes de la pareja. El silencio que siguió fue denso, todos quedaron atonitos mirando a Vanko esperando que solo se tratara de una broma, mientras Hazel sintió el inminente terror que antecede un estallido y de pronto, el silencio tenso que había caído sobre la mesa se rompió de golpe con una estruendosa carcajada, primero fue Raisa, luego Kael, Lía y después, incluso Dastan, cuyo sonido grave y ronco de risa retumbó en el comedor. Hazel los miró con el ceño fruncido, completamente confundida, todos a excepción de Esma y ella se estaban riendo, y aparentemente estaban burlandose de su decisión. - Vaya, Hazel- comentó Raisa entre risas, limpiándose una lágrima del rabillo del ojo- no sabía que tenías un sentido del humor tan retorcido. - De qué hablas?- cuestionó ladeando la cabeza, aún más confundida. - De tu castigo- respondió la sanadora con una sonrisa divertida- cuatro días con Bavol?, eso es cruel.... hasta para Dastan. - Por qué?- Hazel sabía que no les agradaba mucho pero llegar a considerarlo cruel era un tanto excesivo. - Porque su casa apesta- Kael se inclinó un poco hacia ella, conteniendo otra risa mientras le explicaba con un gesto de repulsión- siempre está experimentando con hierbas, ungüentos y quién sabe qué más..... además porque esta loco! - Yo no lo consideraría loco, es un hombre que sabe muy bien lo que dice....si le prestas atención- intervinó Dastan con una ligera severidad. - Vamos Dastan- lo llamó la sanadora- tienes que aceptar que el hombre es un poco extraño y esa forma de hablar con acertijos no ayuda mucho....en verdad asusta!- Hazel miró a Raisa recordando fugazmente su conversación con Bavol y la repulsión que a ella misma le provocó. - Si suele ser algo tétrico, pero no es tan terrible…..- indicó Hazel provocando que Dastan la mirase por primera vez aunque fue algo fugaz. - Créeme, lo es- afirmó Raisa con un brillo travieso en los ojos- todos los guardias le huyen.....así que..... definitivamente tomaste una gran decisión. Y así comenzaron una serie de anécdotas sobre Bavol, casi todos parecían tener una historia que contar sobre el excéntrico curandero, desde sus remedios de olor insoportable, sus interminables discursos sobre medicina y la naturaleza, hasta sus extraños acertijos. - Una vez me hizo probar un brebaje que, según él, me haría ser un macho más resistente- relató Vanko, sacudiendo la cabeza con una expresión de resignación- y solo provocó que pasara los siguientes tres días con fiebre y temblores. - No me parece que ese haya sido el único efecto- comentó esma en un divertido doble sentido que provocó que todos la miraran con una sonrisa pícara en sus rostros. - Eso no es nada- intervino Lía- a mí me puso una pomada en una herida y me dejó la piel roja e irritada por semanas. - Eso te pasa por confiar en sus experimentos- bromeó Raisa, riendo junto con los demás. Hazel sonreía y asentía, participando ocasionalmente en la conversación, pero en el fondo, su mente estaba en otra parte, aunque trato de concentrarse en la charla no podía ignorar que Dastan la estaba evitando conscientemente. Desde que se sentó a la mesa, apenas y había dirigido la mirada en su dirección, toda su atención estaba enfocada en los demás, en especial en Raisa, con quien mantenía una conversación animada y bastante íntima, y cada vez que Hazel hablaba, él no hacía ningún esfuerzo por responderle o siquiera mirarla, como si ella no estuviera ahí. Algo en su interior se retorció con incomodidad, no sabía por qué le molestaba tanto, pero quería que Dastan la viera, que le diera su atención, a pesar de que fue ella quien insistió en mantener distancia, en dejar claro que no quería nada con él, no comprendía entonces por qué se sentía tan dolida por su indiferencia? Todo se estaba volviendo una extraña dimensión en la que solo ella estaba inmersa, pues a su lado la situación no era mejor o diferente, Kael seguía actuando extraño, reía con la misma soltura que los demás, aunque su mirada se desviaba constantemente hacia la puerta y sus manos jugaban nerviosamente con el borde de su camisa, Hazel lo miró fijamente tratando de comprender lo que lo tenía en ese estado, qué era lo que tanto lo inquietaba, pero él no hacía más que sonreírle, sin importarle la presencia de Dastan. El desayuno no tardó en terminar y la inquietud de Hazel no cambió, menos cuando Kael salió prácticamente corriendo en cuanto Dastan ordenó que empezarán a recoger, por lo que todos quedaron un poco atonitos aunque nadie dijo nada, pues regularmente el Beta era el último en retirarse del comedor. Así el resto, poco a poco, lo imitaron, hasta que los últimos que quedaron fueron Dastan y Hazel, ella lo miró intentando hablar, explicarle lo que sucedió más temprano con Kael, sin embargo, él simplemente asintió, aún sin mirarla y salió sin decir más, desgraciadamente, la joven Luna no quería dejar las cosas así, no había podido sentirse tranquila ante su indiferencia por lo que se apresuró a salir detrás de él, alcanzandolo apenas entrando a su despacho. - Dastan!!- lo llamó obligandolo a detenerse, pero el hombre no volteó apenas ladeó su cara ligeramente- yo..... quisiera..... verás.....yo......- desafortunadamente la necesaria explicación no parecía encontrar el camino hacia él- quiero.....yo..... quería....darte las gracias por lo de ayer- Hazel no supo por qué pero no pudo explicarse. Y Dastan no respondió nada, solamente asintió y sin más entró a su despacho cerrando la puerta tras de si, mientras Hazel agachaba la cabeza con tristeza y reproche hacia si misma. "Patética…"- la voz de Anka resonó con desdén en su cabeza antes de que pudiera siquiera alejarse de la puerta. Hazel apretó los puños con fuerza y cerró los ojos un segundo, tratando de ignorarla, pero el gruñido de la loba no tardó en llegar acompañado de los reproches que, últimamente, se habían vuelto habituales. "De verdad vas a seguir con tus ridículas evasivas?- continuó Anka con un tono cargado de burla- no creo que sea el fin del mundo si no te presta atención, o me equivoco?"- Hazel sintió un ardor subirle al pecho, una mezcla de frustración y vergüenza porque su maldita loba ahora parecía disfrutar el burlarse de ella. - No lo es....- susurró entre dientes- solo quiero entender qué le pasa. "Por favor!- Anka bufó, con un dejo de burla- ayer te morías porque no te marcara, y hoy te duele que no te mire, te das cuenta de lo ridícula que eres?" - Eso no es cierto!- replicó con fiereza luchando contra la ira que se mezclaba con la tristeza, pero la loba respondió soltando una risa burlona. "Oh, claro que lo es- insistió- sigues repitiéndote que no sientes nada por él, pero no puedes soportar su indiferencia, Dastan está haciéndote probar tu propia medicina....y ya no te gusta". Hazel apretó los dientes con rabia, pero no tenía cómo refutarlo, pese a que no quería admitirlo, algo dentro de ella se encogía cada vez que Dastan la ignoraba. - Deja de decir tonterías!!!- gritó completamente cansada de su loba y lo odiosa que era cuando sabía que tenía razón, pero Anka solo rio de nuevo, satisfecha- no lo necesito.... no necesito su atención, cuándo lo vas a entender?!- replicó Hazel, pero incluso ella sintió lo débil que sonaban sus palabras. Anka gruñó con irritación, aparentemente Hazel olvidaba que ellas compartian un fuerte vínculo en el que eran participes de los sentimientos de la otra de manera tan vivida como si fueran propios. "Patética mentirosa!!, sigues repitiéndote eso, pero tu cuerpo, tu corazón, tu propia alma te están gritando lo contrario.....lo buscaste, quisiste hablarle, quisiste explicarle... y para qué?, para terminar balbuceando incoherencias y sintiéndote miserable porque él hizo exactamente lo que tú le has estado haciendo todo este tiempo". - Ya callate!! Afortunadamente, Anka no dijo más, apenas y soltó un gruñido mientras le mostraba los dientes, cansada ya de la constante negación en la que vivía Hazel, así que la dejó sola y de pie frente a la puerta cerrada del despacho, sintiéndose más perdida que nunca. Ahi permaneció unos cuantos minutos, en realidad, ni ella misma sabía que esperaba pero no podía marcharse del lugar sin sentirse miserable, incluso llegó a considerar la posibilidad de entrar y explicarle lo que había sucedido, pero qué caso tenía, de cualquier manera a Dastan no parecía importarle en lo más mínimo. Así que consciente de ello, soltó un suspiro y se retiró a los jardines de la casa, a pasear un rato, esperando encontrar algo que la distrajera pero por más que lo intentaba su mente terminaba pensando en Dastan y su indiferencia. El resto del día transcurrió sin demasiados cambios, Hazel pasó el tiempo recorriendo la casa, caminando de un lado a otro sin un rumbo fijo, a veces se detenía en las ventanas, observando el paisaje sin prestar demasiada atención, otras simplemente dejaba que sus pasos la guiaran de una habitación a otra, e incluso llegó a la habitación de Dastan, en dónde se detuvo en un par de ocasiones, curiosa por saber que había del otro lado, la casa que habitaba ya la había sorprendido pues no era para nada lo que imaginó para él, pero su habitación era el único lugar al que no podía entrar. - Cómo será?!- preguntó sosteniendo la manija de la enorme puerta de madera negra grabada con el símbolo de la manada, en ambos lados. Hazel se mordió el labio mientras un sudor crecía por su mano pensando en entrar y curiosear un rato, era algo inevitable sobre todo cuando el olor de Dastan era tan fuerte que prácticamente tenía loca a su loba y a ella, un poco extasiada- se daría cuenta?!- repuso abriendo ligeramente la puerta y apenas pudo ver de reojo el interior antes de arrepentirse, no podía y no debía estar ahí, y así como abrió la puerta, la volvió a cerrar. La joven soltó la manija y contra cada instinto, dirigió sus pasos de regreso a su habitación pensando en lo que estuvo a punto de hacer, arrepintiendose un par de veces por no haber entrado pero asegurándose que fue lo mejor, era su Luna de nombre, si, sin embargo más allá de eso no era nada para Dastan. Paso un largo rato en su habitación mirando por la ventana el ir y venir de las personas de la casa, hasta que llegó la comida, la señora Greta subió sorprendentemente con una bandeja, avisándole que nadie más se presentaría al comedor, y aunque le pareció algo extraño, Hazel tomó la comida sin preguntar nada y comió en silencio. La tarde avanzó de la misma manera, la casa se mantuvo tranquila, apenas con el sonido ocasional de pasos en los pasillos o puertas que se abrían y cerraban en otros niveles, hasta que cayó la noche, y la escena se repitió, la señora Greta apareció con otra bandeja para la cena, informándole lo mismo, antes de retirase, Hazel no sabía exactamente qué estaba pasando, pero Dastan no parecía estar en condiciones de contarle nada así que se limitó a disfrutar sus alimentos para luego recostarse en la cama, observando el techo sin pensar en nada en particular, solo en un montón de cosas sin relación alguna entre si. Hasta que el sonido de unos suaves golpes en la puerta la sacó de su ensimismamiento, Hazel se levantó con pesadez llevando sus pies hacia la entrada en dónde se encontró con Esma, quien parecía estar algo triste. - Puedo quedarme contigo esta noche?- preguntó su amiga de inmediato con una pequeña sonrisa, aunque sus ojos reflejaban cierta melancolía, Hazel frunció el ceño con curiosidad, desde que habían llegado aquí no habían pasado mucho tiempo juntas, lo que se debía más que nada a Esma y lo mucho que aprovechaba para pasar tiempo con Vanko a solas. - Pasa algo?- pero la joven apenas suspiro encogiéndose de hombros antes de entrar a la habitación. - Simplemente no quiero estar sola en mi casa- admitió con honestidad- se siente demasiado vacía esta noche- replicó mientras Hazel cerraba la puerta tras ella, alcanzándola en la cama, sentándose en el borde mientras la observaba. - Y Vanko?- preguntó sin pensarlo demasiado creyendo que, tal vez, habían tenido un problema, pero para su sorpresa, Esma frunció el ceño, claramente confundida por una pregunta cuya respuesta su amiga debía conocer. - Salió con Alpha Dastan y otros más- respondió con obviedad- se fueron esta tarde a la antigua casa de la manada, era un viaje que llevaban tiempo planeando, creo que durará un par de días..... es que no lo sabías? La joven Luna sintió una extraña sensación en el pecho, algo que no podía definir del todo, pero que sin duda no era agradable y que la hacía sentir avergonzada, porque ni siquiera había tenido la cortesía de hablar con Dastan sobre cómo iban las cosas en la manada o si ella podía hacer algo en especifico para ayudar, como se suponía lo implicaba su nueva posición. - No.... no tenía idea- admitió avergonzada. - Y tú.....no hablas con Alpha Dastan?- Esma la observó en silencio por un momento antes de hacer la pregunta que parecía inevitable, pero la respuesta llegó mucho antes de ser emitida, Hazel dejó escapar una risa corta, carente de humor que dejaba en evidencia la inevitable verdad. - Solo lo necesario. Esma suspiró y se dejó caer en su lado de la cama, mirándola con una mezcla de compasión y curiosidad, de algún modo creyó que con el tiempo y la convivencia su amiga entendería la elección de la Diosa Luna, pero la realidad era muy diferente. - Entonces.... las cosas siguen igual entre ustedes?- Hazel apretó los labios, su primer instinto fue asentir sin pensarlo demasiado como siempre lo había hecho, sin darle la menor importancia, pero en el último segundo, la duda intervinó. - Sí......- murmuró, aunque la falta de convicción en su voz fue evidente, su amiga se mordió el labio, no sabía si debía hacer o no la siguiente pregunta, pero últimamente había notado ciertas cosas que ya no comprendía. - De verdad no sientes nada por él?....ni tantito?, nada en lo absoluto?.....ni siquiera crees que es ardiente?!- y esa ultima pregunta le causo una leve sonrisa que aligero el ambiente por un momento. Hazel abrió la boca para responder con la misma seguridad con la que lo había hecho antes, con la negación automática que había repetido tantas veces, pero un dolor agudo en su pecho la hizo retorcerse, sin embargo, el grito ahogado de Esma la distrajo de su propio malestar, pues fue un sonido tan desgarrador que le heló la sangre al instante. Aún sosteniendose el pecho, Hazel giro la cabeza justo a tiempo para verla desplomarse al suelo, con las manos aferradas a su torso, como si algo invisible lo estuviera desgarrando desde dentro, su cuerpo se arqueó violentamente, sus piernas patearon el suelo y su espalda se dobló en un ángulo antinatural mientras un espantoso gemido de agonía escapaba de sus labios. - Esma!!!- gritó Hazel arrojándose a su lado pero apenas pudo rozarla cuando el cuerpo de la joven comenzó a cambiar de forma. Su cuerpo tembló, sus huesos crujieron de manera aterradora mientras se debatía entre su forma humana y su lobo, de un momento a otro la piel se cubría de pelaje solo para desaparecer segundos después, dejando una mezcla confusa de extremidades humanas y lupinas que se contraían con cada espasmo de dolor. - Vanko...Van.....- balbuceó Esma entre jadeos entrecortados- Vanko.....- su voz era apenas un murmullo ahogado entre gruñidos y quejidos, en tanto sus ojos se dilataban por el sufrimiento, reflejando un pánico que a Hazel le resultó insoportable. - Diosa, Esma, qué te pasa?!- exclamó aterrada intentando sostenerla, pero estaba fuera de control, sus garras asomaban y se retraían de sus dedos en un ciclo caótico, rasgando las sábanas y la alfombra sin rumbo alguno. Hazel sabía que ella no podía hacer más que observarla, así que de inmediato se lanzó hacia el intercomunicador, presionando el botón con desesperación, esperando que aún hubiera alguien disponible para auxiliarla. - Mi se....- pero Hazel interrumpió a la señora Greta, no tenía tiempo para formalidades. - Busque a Raisa!!!! de inmediato!!! es urgente, que venga ahora mismo a mi habitación!!!!- gritó tan desesperada que ni siquiera espero una respuesta. Y de inmediato volvió corriendo junto a Esma, solo para comprobar que su estado había empeorado, su espalda estaba tan arqueada que parecía que en cualquier instante iba a partirse en dos, hasta que de repente, la sangre empezó a brotar de su boca, tiñendo su barbilla y su ropa de carmesí. - No, no, no!.....aguanta, Esma, ya viene ayuda!- Hazel se arrodilló a su lado intentando sostener su cabeza mientras su cuerpo se convulsionaba con tal fuerza que la hacía rebotar contra el suelo- Raisa, donde estas?!....apurate!!!!- exclamó para si misma. Los segundos se hicieron eternos hasta que la puerta se abrió de golpe, la sanadora entró a toda prisa pero al ver la escena, su rostro se tornó completamente pálido. - Apártate!- ordenó con urgencia mientras se arrodillaba junto a Esma. Rápidamente sacó un pequeño frasco de su maletín, destapándolo con manos firmeza y sin perder un segundo dejó caer unas gotas del líquido en la boca de Esma, quien apenas y pudo tragarlas en medio de su agonía; afortunadamente el efecto fue inmediato, su cuerpo aún temblaba pero los espasmos comenzaron a disminuir y su respiración, aunque todavía agitada, dejó de ser el jadeo errático de alguien al borde del colapso. Hazel miró a Raisa con el corazón golpeando furiosamente en su pecho, no entendía que había pasado, pero agradecía que la sanadora hubiera llegado tan rápido para evitar una desgracia.. - Qué está pasando?!- preguntó con la voz temblorosa y al borde de la ansiedad mientras su cuerpo mismo temblaba por el miedo de lo que acababa de ver. Raisa no respondió de inmediato, no hacía otra cosa que observar a Esma con el ceño fruncido y la mandíbula tensa, esperando que en cualquier momento su situación cambiase para peor. - Es complicado- dijo finalmente con una seriedad que llenó a Hazel de un miedo aún mayor- pero algo anda muy mal. - Qué?!.....a qué te refieres?!- sin embrago Raisa no respondió a pesar de la evidente preocupación de Hazel por ahora era su prioridad atender a la paciente, así que se puso de pie y se dirigió a la puerta, donde aguardaban gran parte de los empleados de la casa, por lo que con ayuda de un par de ellos logró colocar a Esma sobre la cama. Hazel se mantuvo cerca, con el corazón todavía golpeando con fuerza en su pecho, sintiendo una extraña presión en el aire, como si el ambiente mismo se hubiera vuelto más denso, observando las acciones de los empleados quienes después de cumplir su misión salieron de la recamara, y entonces Raisa, volcó toda su atención hacia ella, observándola con mucho detenimiento tratando de predecir una reacción similar. - Tú no te sientes mal?- preguntó con un tono tenso, estudiándola con los ojos entrecerrados, pero la joven apenas y frunció el ceño, algo desconcertada. - Mal?, no- negó con la cabeza- bueno si.....al principio me dolió el pecho.....por qué?!, yo debería estar igual que ella?!- cuestionó asustada pues lo que acababa de ver no era algo que le gustaría experimentar, Raisa suspiró y desvió la mirada por un segundo antes de volver a fijarse en ella. - Porque lo que Esma acaba de sufrir....fue....fue la fuerza del vínculo- las palabras golpearon a Hazel como un balde de agua helada, pues definitivamente no era una respuesta que hubiese esperado. - El vínculo?!- repitió, con la garganta repentinamente seca. - Sí y solo algo verdaderamente grave puede hacer que un lazo como el de ellos reaccione de esta manera- explicó pero su propia voz temblaba por el miedo de lo que aquello implicaba- Vanko ha sufrido un accidente..... o algo peor. El aire se escapó de los pulmones de Hazel, de un momento a otro sus ojos se abrieron con horror y su mente, sin control, saltó de inmediato a una única persona. - Dastan!!!!- exclamó, sintiendo un miedo tan profundo que casi la hizo desfallecer; él y Vanko estaban juntos y si algo le había sucedido, en qué condiciones estaba Dastan y por qué razón no podía sentirlo con tanta fuerza. Raisa la miró con los labios apretados, y con el miedo reflejándose en sus propios ojos, a tal punto que tenía ganas de salir corriendo a buscarlo, pues aunque nunca lo admitió en voz alta lo que sintió por Dastan iba más allá de un simple afecto. - No lo sé.....- susurró pero la preocupación en su rostro hablaba más fuerte que sus palabras y no podía disimular la incertidumbre. Un silencio pesado cayó entre ellas, Hazel sintió un temblor recorrer sus manos y su corazón comenzó a latir con un ritmo errático, algo estaba pasando, algo estaba mal y lo único que podía hacer era esperar.
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