22. Una Ofrenda de Amor.

4999 Words
Hazel camino a la zona principal de la manada envuelta en un mar de contradicciones, las historias que había escuchado más aquellas que aún se callaban sobre los habitantes de esa casa mostraban a un Dastan completamente diferente al que los rumores dibujaban, no era una bestia sedienta de sangre y poder, era en cambio un lider compasivo y bondadoso que parecía atraer la atención de más lobas de las que espero, y ese era otro dolor que, aunque deseaba ignorar, no podía evitar sentirlo en su pecho constante y punzante como una pequeña gota de agua que cae con regularidad, volviéndose insoportable. Sin embargo, en este preciso momento lo más importante era saber como detener a Dastan cuando supiera que estaba herida y que no castigara a alguien que si bien la lastimó, no fue producto de un acto consciente sino más bien primitivo, aunque tal vez no era necesario que él se enterase, quizás con algo de suerte podía cubrir la zona con una blusa de manga larga y fingir demencia hasta el día siguiente que pudiera visitar a un sanador. Pero esa opción despertaba otro problema, Raisa, quien seguramente si la atendería no guardaría el secreto y terminaría contándole todo a Dastan, así que debía considerar pedirle que le permitiera ir a la antigua casa con el pretexto de visitar a sus padres y así ser atendida por Zenda, quizás de ese modo nadie se enteraría de su herida. - Esto es ridículo!!- exclamó para si misma pensando en todo lo que debia hacer para contener a Dastan, aunque en el fondo la idea de ser tan importante como para que él incendiara el mundo por ella la hacía sonreír. "Su sangre siempre ha estado dispuesta a derramarse por ti..... no huyas del fuego que arde en su pecho… porque es tu nombre el que lo aviva.....lo recuerdas?"- la voz de Anka resonó en su interior recitando fielmente y con excesivo orgullo lo que Bavol había dicho. Pero Hazel no quería recordarlo, no quería pensar en esas palabras que prefería que no tuvieran el menor sentido, aunque justo ahora, su loba tuviera razón y ella lo sabía. - Necesitamos enfocarnos en saber cómo vamos a detener a Dastan y tu sales con tus tonterías haciéndole caso a un anciano loco....mejor ayúdame a pensar como ocultaremos esto. "No te esfuerces ni pierdas tu tiempo, no hay modo de ocultarselo"- replicó la loba con indiferencia. Hazel detuvo sus pasos de repente, Anka parecía totalmente segura y tan tranquila que al parecer ella sabía algo importante. - A qué te refieres?!- cuestionó preocupada. "Ya lo sabrás"- indicó Anka replegandose en su mente mientras se echaba con toda la intención de descansar y dejarla sola. - No me salgas con eso.....a qué te refieres?!- pero no hubo respuesta- Anka, hablame!!- exigió, sin embargo, solo escucho el ronquido totalmente tranquilo de la maldita loba. Hazel bufó de frustración, la desgraciada la estaba dejando sola en este problema y además preocupada por lo que se suponía iba a suceder, pero ya no tenía tiempo de pelear con ella la hora de la comida pronto llegaría y con ello el momento del aterrador encuentro con Dastan, así que regresó a la mansión, subió hasta su recámara sin ser vista y se metió a la ducha. Rápidamente retiró el vendaje de su brazo y a pesar de que la herida ya no era tan evidente, aún quedaba lo suficiente para que hasta el más ciego pudiera notarlo, definitivamente tendría que usar ropa especial y holgada para evitar que alguien la descubriera., por lo que una blusa estilo bohemio parecía lo más acertado. Y el momento de la verdad finalmente había llegado, la señora Greta le avisó que ya todo estaba dispuesto en el comedor aguardando por ella, así que soltando un gran suspiro, se ajusto la ropa y puso su mejor sonrisa. Hazel descendió las escaleras con el corazón latiéndole con fuerza en el pecho y aunque intentaba mantener la compostura, el miedo a que su herida fuera descubierta la hacía sentir vulnerable, por lo que ajustó la manga de su ropa con discreción en más de una ocasión, asegurándose de que el vendaje no se notara, y tomó aire antes de entrar al comedor con un semblante aparentemente indiferente. Afortunadamente para ella, no estaría a solas con Dastan, eso le daba más posibilidades de pasar desapceibida, en el comedor ya se encontraban Vanko, Esma y Kael, probablemente su amiga se encargaria de la conversación y nadie notaría su nerviosismo, sí, ese era un buen plan, sin embargo, apenas se detuvo en el umbral un movimiento repentino la hizo tensarse, Dastan, que hasta ese momento había estado de espaldas, se detuvo bruscamente en medio de su conversación con Vanko, elevando la nariz al aire, aspirando con fuerza. El cuerpo del hombre se puso rígido, y cuando giró para verla, sus ojos brillaban con una rabia oscura e intensa, Hazel sintió un escalofrío penetrante al ver como él se movió hacia ella con pasos firmes y amenazantes, pero antes de que pudiera reaccionar, ya lo tenía en frente inclinándose peligrosamente cerca, su nariz la recorrió como un arma invisible desenterrando la verdad. - Quién te hirió?- su voz era grave, áspera y cargada de furia. Hazel sintió que las piernas le fallaban, y que en cualquier momento iba a desfallecer, pues ya todos los presentes la miraban fijamente, y entonces entendió a qué se refería la maldita loba, pero después se encargaría de ella, por ahora no había tiempo de pelearse con Anka, lo único que debía hacer era evitar que Dastan cometiera alguna locura. - No es nada..... simplemente me interne de más en el bosque y me raspé, eso fue todo- desvió la conversación mientras intentaba caminar hacia su asiento pero él no le permitió dar un solo paso, Dastan gruñó de un momento a otro, y fue un sonido tan profundo y gutural que hizo que todos en la habitación contuvieran el aliento. - No me mientas!!!- rugió mostrando sus colmillos- puedo oler la sangre!!!- le reclamo en tanto sus ojos comenzaban a volverse oscuros. Hazel sintió que el aire se volvía espeso y denso, verlo en ese estado no era un buen augurio, Dastan parecía estar perdiendo el control frente a Sarkan con cada segundo que ella se negaba a hablar y era más probable que el lobo descubriera la verdad. - Dímelo!!!..... ahora!!!- exigió con su cuerpo totalmente tenso, la joven Luna tragó saliva, no había escapatoria y menos cuando él mantenía esa actitud tan dominante y brutal como la de un toro a punto de embestir. - No es nada grave- insistió Hazel, forzando una sonrisa para calmarlo- además ya la curaron y está sanando. Pero él no pareció convencido, sus ojos ardían con peligrosidad, como si pudiera ver más allá de sus palabras, más allá de su piel, y entonces, sin previo aviso, la tomó entre sus brazos con una facilidad insultante. - Dastan!- exclamó ella, sorprendida, aferrándose instintivamente a su camisa mientras él avanzaba con pasos decididos, ignorando sus débiles protestas. - No voy a discutir esto aquí- gruñó él con su mandíbula apretada por la furia apenas contenida. Hazel intentó razonar con él, decirle que no era necesario, que estaba exagerando, pero su cuerpo la traicionaba, el calor de estar tan cerca de él, de sentir sus brazos fuertes sujetándola con firmeza pero sin lastimarla, la dejaba sin aire, su mente se nubló, y sin darse cuenta, se encontró observándolo, siguiendo el contorno de su rostro con los ojos. Incluso en su enojo era perfecto, su mandíbula tensa, la sombra de su ceño marcando su suave piel, la forma en que su cabello se agitaba ligeramente, cada parte de él parecía esculpida con tal precisión que la hacía sentir atrapada en esa imagen, e incapaz de apartar la mirada y no reaccionó hasta que sintió el cambio en el ambiente, Dastan había llegado a su habitación y, con una delicadeza que contrastaba con la molestia en su expresión, la colocó sobre la cama, Hazel pestañeó, un poco aturdida por lo rápido que había sucedido todo, tratando de recuperar la compostura. - Muéstramela- ordenó él con una voz baja pero inquebrantable. Ella bajó la mirada, sintiéndose de repente tímida, no quería que la viera en ese estado, no quería que se preocupara más de lo necesario y que terminara desquitandose con la pobre Allysa. - No hace falta, de verdad....- intentó decir, pero Dastan no tenía paciencia para sus evasivas. - No te lo estoy pidiendo- y su tono se endureció- y si no lo haces tú, lo haré yo. - Q.... qué?- Hazel lo miró con los ojos muy abiertos mientras su corazón comenzaba a desvocarse. Dastan dio un paso más cerca, inclinándose sobre ella, con todo su cuerpo envolviéndola mientras la miraba de una manera que ya la hacía sentir desnuda. - Te quitaré toda la ropa si es necesario.... pero voy a ver esa maldita herida. El aire se volvió denso entre ellos, Hazel tragó saliva sintiendo cómo su cuerpo temblaba, pero ya no estaba segura si era por la herida o por la forma en que él la miraba, con esa mezcla de furia y preocupación que le hacía arder la piel. No quería mostrar la herida pero sabía que Dastan no hablaba en vano y que era muy capaz de cumplir su amenaza, aunque por un fugaz momento pensó en lo excitante que sería llevarlo a ese límite y ver hasta dónde terminaba, e instintivamente se relamio los labios hasta que la imagen de Allysa la regresó a la realidad. Hazel asintió lentamente, echándose un poco hacia atrás en la cama, alejándose lo suficiente de Dastan y agradeciendo mentalmente que la herida estuviera en su brazo y no en otra parte más íntima, y con algo de vergüenza, procurando mantener la calma, deslizó los dedos por los botones de su blusa, desabrochándolos con torpeza antes de sacársela, afortunadamente, llevaba puesta una camiseta debajo, lo que evitó que quedara demasiado expuesta ante él. Sin embargo, justo en el instante en que levantó la mirada para ver su reacción, se percató de algo que le hizo estremecer, Dastan no miró directamente su herida, su mirada recorrió con descaro la parte superior de su torso, de una forma oscura y cargada de un deseo ardiente que la dejó sin aire, provocando un súbito calor que explotó con. ansiedad entre sus piernas, haciéndole bajar la vista de inmediato mientras adelantaba un poco su brazo herido, usándolo como barrera entre ambos. La respiración de Dastan se volvió más pesada y aunque olfateo la breve excitación, no quiso engañarse, y sin apartar la vista de ella, avanzó, tomandola del brazo con inesperada delicadeza, a pesar de que sus manos eran enormes y sus dedos un poco toscos, fue muy cuidadoso evaluando la herida. - Esto no es solo un rasguño, Hazel- su tono era áspero y casi enojado- y no está sanando como debería. Hazel abrió la boca para responder, pero Dastan ya no estaba prestándole atención, su ceño se frunció con determinación mientras cerraba los ojos por un segundo, entonces ella supo que estaba llamando a alguien a través del vínculo mental, por lo que guardo silencio mientras se cubría con la blusa, lo que estaba sintiendo con la cercanía de Dastan no era normal pero le agradaba y eso era lo peligroso. - Raisa, ven de inmediato. - Estoy ocupada, un cadete se lesionó en el entrenamiento, iré cuando termine- la voz de la curandera resonó en su mente segundos después. - No- su respuesta fue un gruñido bajo y amenazante- te necesito ahora!! - Qué tan urgente es?- Dastan apretó la mandíbula, su paciencia estaba agotándose. - No tengo tiempo para explicaciones, no me importa si estás atendiendo al mismísimo rey, te quiero aquí ahora!!! Hubo un silencio en el enlace antes de que Raisa suspirara con evidente molestia pero cuando Dastan se ponía así no había modo de calmarlo. - Más te vale que sea una emergencia, voy en camino. - Ahora si- Dastan abrió los ojos y miró a Hazel fijamente, necesitaba explicaciones que no ib a permitir fueran eludidas- qué te pasó?!, porque eso no es un rasguño producto de una caída o un raspón, eso fue un ataque de un lobo además puedo oler los remedios de Bavol..... así que dime quién mierda te atacó?! Dastan estaba enfurecido y parecía un león enjaulado sediento de sangre pero eso de algún modo la fascinó, era extraño, sin embargo, Hazel no podía dejar de admirarlo con cierto deseo del que aún no era muy consciente, o no quería serlo, pues su cuerpo estaba reaccionando por si solo. - Hazel!!- gritó el hombre creyendo que su silencio se debía a una intencional omisión- más te vale que me digas quien mierda te atacó o te juro que quemaré esta maldita manada hasta que alguien confiese!!- le recriminó con el rostro excesivamente rojo. - Por qué siempre amenazas con quemarlo todo?!- sin embargo de Dastan solo obtuvo un bufido de molestia, dejando en claro que eludirlo no sería tan fácil- bien....te lo diré- ella suspiro con resignación, el hombre estaba tan alterado que ya no había más opción- pero promete que te calmaras, si?! - Alguien se atrevió a tocarte y me pides que no me altere?!, no me jodas..... nadie va a tocar a mi Luna, nadie va a lastimarte, no lo voy a permitir!!- exclamó con tanta firmeza y seguridad que Hazel simplemente lo vió tan enorme y posesivo que de nuevo la agitación la hacía sucumbir. - Uhum....si bueno, gracias....pero esto no fue culpa de nadie más que mía.....yo.... uhu.... bueno en realidad, no.....en realidad.....fue tu culpa!- indico tratando de evitar su mirada. - Mía?!- repitió con asombro señalándose en el pecho. - Si, tú me obligaste a pensar en un castigo y por eso me perdí en el bosque, llegué más allá de lo habitable y bueno.....una loba me confundió con una intrusa y me derribó, en el acto sin querer me rasguño mientras averiguaba qué hacía ahí y quién era, pero no pasó a más cuando supo que pertenecía a la manada.....como verás, esto es tu responsabilidad- replicó fingiendo indignación. - Perdón!!- repuso Dastan después de que su sorpresa y confusión descendiera- pero....no comprendo como esto es mi culpa! - Fácil, me obligaste a pensar en algo que no quería y me distraje caminando por el bosque.... además en mi camino no había ninguna señalización que me indicara que estaba entrando a terrenos peligrosos, como líder de la manada es tu deber preocuparte por esas cosas.....te imaginas que en mi lugar hubiera entrado un cachorro o un anciano?!, el problema que se hubiera ocasionado por tu negligencia.....- Dastan la miró fijamente mientras su boca se abría lentamente incapaz de emitir el menor sonido pero de verdad quedo estupefacto con semejante afirmación que, además, hacia con tal seguridad que en verdad lo hacía cuestionarse si había sido su culpa. - Perdón?- el Alpha finalmente reaccionó, con una voz cargada de confusión y una pizca de incredulidad- de verdad estas insinuando que de alguna forma yo tuve la culpa de que te atacaran? - No estoy insinuando..... claro que es tu culpa, así que, en vez de alterarte y culpar a los demás, deberías... bueno, tal vez, asumir tu error- el hombre entrecerró los ojos, analizándola como si pudiera ver a través de su excusa. - Entonces, según tú.... esto es culpa mía? - En parte- respondió rápidamente, abrazando la almohada que tomó como escudo- no puedes castigar a nadie si en realidad el problema fue la falta de señalización y tu insistencia en hacerme pensar en algo tan cruel. Dastan se quedó en silencio por un largo instante con una expresión ilegible, Hazel sintió que su corazón latía con fuerza contra su pecho, temiendo que no se tragara su historia, hasta que finalmente, él soltó un resoplido bajo, casi una risa seca. - Eres increíble....- exclamó con tono extraño, pero no agregó nada más, lo que no dejó tranquila a la joven que no supo descifrar si eso era una buena o mala señal. Pero ya no hubo tiempo de averiguarlo, cuando la puerta se abrió con un golpe seco, interrumpiendo la conversación entre Hazel y Dastan, Raisa entró con paso firme, su mirada recorrió la habitación hasta posarse en la pareja con una mezcla de cansancio y curiosidad. - Bien, ya estoy aquí- anunció llegando hasta los pies de la cama- ahora quieren decirme qué está pasando?- Dastan apenas soltó un resoplido exasperado antes de hacer un leve movimiento con la cabeza en dirección a Hazel. - Míralo tú misma- gruñó. Hazel sintió ahora la intensidad de dos miradas posándose en ella y, con una resistencia evidente, extendió lentamente su brazo para mostrar la herida, Raisa frunció el ceño al ver la marca y de inmediato se acercó para inspeccionarla con atención. - Qué demonios te pasó?- preguntó con tono confundido esperando que eso no fuera el resultado de una pelea entre la pareja, la joven vaciló por un segundo, pero sabía que si quería proteger a Allysa, debía hacer su acusación lo suficientemente convincente e incluir a la mayor cantidad de personas posibles. - Me atacó otra loba.... por culpa de Dastan- indicó mirándolo con indignación, el pobre resopló con frustración, pasándose una mano por el rostro antes de soltar un bufido de incredulidad. - Otra vez con eso?- murmuró con irritación, mientras Raisa lo miraba, completamente sorprendida. - Por culpa de Dastan?- repitió, dirigiendo su atención de Hazel a él- cómo demonios fue eso posible? - Créeme, yo también quiero saberlo- gruñó, fulminando a Hazel con la mirada, claramente esta perdiendo la paciencia- porque al parecer, todo lo que le pasa es mi responsabilidad. Hazel soportó su mirada intensa, sintiendo cierto temor pero no podía retroceder, no ahora, hacerlo público era la única forma de asegurarse de que el castigo no recayera en Allysa, pues si dejaba que Dastan indagara demasiado, él mismo descubriría la verdad, y entonces no habría manera de evitar que su furia cayera sobre la loba salvaje, así que se obligó a sostener su acusación. - Tú me diste la orden que me llevó hasta ahí, o lo vas a negar?! La mandíbula de Dastan se tensó, y Raisa miró a ambos alternativamente, claramente confundida por lo que estaba ocurriendo, pero eso no ayudaría a sanar a Hazel por lo que le dió una palmada en la espalda antes de intervenir. - Déjanos solas un momento- pidió con calma. Hazel sintió como su corazón latió con fuerza, y un miedo irracional se apoderó de ella, no podía permitir que Dastan se marchara porque eso le daba la libertad de salir a buscar respuestas y ya su mente comenzaba a imaginar lo peor, pero antes de que pudiera reaccionar, Raisa habló de nuevo, esta vez con un tono más sereno. - No te alejes demasiado, puede que te necesite- el hombre bufó cruzándose de brazos, pero al final cedió con un gruñido frustrado antes de salir de la habitación. Raisa no perdió tiempo y se acercó a Hazel, examinando la herida con atención, sus dedos se deslizaron con delicadeza sobre su piel, palpando alrededor con el ojo clínico de alguien que había visto demasiadas lesiones antes. - Ahora dime la verdad- dijo con voz baja pero firme- quién te hizo esto?- Hazel apretó los labios, desviando la mirada, sabía que Raisa no se conformaría con evasivas y en ese caso, seguir ocultándolo solo era una perdida de tiempo. - Allysa- susurró al final mientras la sanadora se quedó en silencio por un momento, y luego asintió con lentitud. - Ya veo....- musitó, comprendiendo al instante por qué Hazel había insistido tanto en evitar la furia de Dastan- eso lo explica todo. La joven Luna levantó la vista con cautela, observando la expresión de Raisa, a pesar de lo poco que se conocian, ella parecía una persona sensata y amable, y en este momento necesitaba de todos aquellos que pudieran ayudarla a evitar una desgracia mayor. - Fui yo quien la atendió cuando llegó aquí- confesó la sanadora con una mirada que se volvió brevemente distante, como si reviviera viejos recuerdos- ni siquiera en los guerreros más endurecidos he visto heridas como las que tenía esa chica.... su cuerpo era un desastre, pero lo era más su alma, Allysa no es como nosotros....su vida entera ha sido una lucha por sobrevivir, y no tiene el mismo control que los demás, cuando algo la amenaza o la hiere, reacciona de la única forma que sabe..... desgraciadamente...- hizo una pausa antes de mirarla directamente a los ojos- sé que para ella, Dastan significa más de lo que debería, por eso él dejo de ir a aquella casa. Hazel bajó la cabeza, mordiéndose el labio con dolor por la pobre chica a quien desesperadamente intentaba proteger. - No tienes que decírmelo....- Raisa observó la compasión hacia Allysa y supo porque la Luna la había elegido para el Alpha, aunque no mencionó una palabra. - Te ayudaré a mantener a Dastan a raya- le dijo con complicidad- pero debes prometerme algo. - Qué cosa?- cuestionó con cierta cautela. - Que no volverás allá. - Por qué...?- replicó de inmediato confundida por su petición. - Porque Allysa no tardará en enterarse de quién eres en realidad- respondió Raisa con un tono grave- y cuando lo haga, no será tan fácil detenerla, ni a ella.... ni a Dastan, si vuelve a ocurrir otro ataque, él podría castigarla y el simple hecho de que eso suceda sería suficiente para romperle el corazón a la chica, ya ha sufrido bastante para arrebatarle lo único bueno que ha tenido!- Hazel asintió sin pensarlo un segundo, ella más que nadie tenía la intención de no provocar otro disgusto en el que controlar a Dastan fuera ya imposible. - De acuerdo.... ahora, tu lesión no es muy grave y fue bien atendida, me imagino fue Bavol?!- cuestionó, mientras su paciente asentía- por supuesto que si, esto es algo que solo el viejo haría..... Raisa se acercó un poco más, revisando cada rasguño con detenimiento, con una sonrisa ladeada mientras estiraba un poco más la piel para revisar el daño interno. - Lo que hizo fue lo mejor que se podía hacer en tu estado.....debes saber que sin la marca del Alpha a su Luna, tu recuperación será más lenta, el vínculo entre compañeros permite que las heridas sanen con mayor rapidez, pero como esa no es una opción para ti, tendremos que recurrir a otros métodos. "Claro, y eso te hace muy feliz, no es así?!, perra sarnosa"- la voz de Anka se filtró en la mente de Hazel con un gruñido venenoso, sin embargo, ella solo apretó los labios tratando de ignorarla, no era momento para discutir con su loba. - Otros métodos?!- cuestionó con interés- Bavol dijo que Dastan debe morder la zona de la herida para que sane más rápido- dijo, tratando de sonar neutral y no demostrar la inquietud que Anka le estaba provocando. - Eso es justo lo que esperaría de Bavol- exclamó Raisa soltando una risa breve y sacudiendo la cabeza- es un excelente mistagogo y curandero, pero sigue anclado a las antiguas tradiciones, antes, cuando no teníamos mejores métodos, las heridas se trataban así.... pero ahora hay más alternativas. - Entonces, no es necesario?!- repuso con un alivio apenas contenido. - No del todo- admitió la sanadora- no necesitas que Dastan te muerda si no quieres, pero su sangre puede ayudar, no sanará de inmediato, pero aliviará el dolor y detendrá el sangrado por completo. Hazel no tenía muchas opciones que considerar y francamente cualquier cosa era mejor que exponerse a otra mordida, pero sobre todo, no quería que Dastan se alterara aún más y su plan de hacerlo sentir responsable se viniera abajo. - De acuerdo. - Perfecto, entonces voy por la bestia- dijo a modo de broma imaginandose a Dastan en la puerta caminando de un lado a otro apenas conteniendo su sed de venganza. Y no estaba muy alejada de la realidad, de hecho, en cuanto abrió la puerta el hombre entró de inmediato sin siquiera preguntar, encaminandose directamente hacia Hazel mirándola con una mezcla de miedo y preocupación que le hizo latir el corazón. - Dastan, puedes pasar!- repuso Raisa con sarcasmo- si, adelante, no te preocupes te explicaré en cuanto entres!!- remarcó aún sosteniendo la puerta como si estuviera hablando con él. El hombre soltó un resoplido pero no respondió nada hasta que Raisa cerró la puerta y regresó a la cama, donde Hazel aguardaba pacientemente para que todo terminara al fin. - Bavol cuidó bien la herida que le provocaste a Hazel- repuso con un toque de reproche que evidentemente lo altero. - Tú también?!- reclamo molesto e indignado- esto no fue mi culpa!!! - Bueno, Dastan..... honestamente no creo que la historia de Hazel resulte difícil de creer ante la manada, y debes admitir que tuviste responsabilidad y eso es lo que la gente verá.... pero si no quieres hacer esto un problema, lo mejor es que continuemos con la versión de que ella se rasguño en el bosque, no lo crees?!- Raisa le preguntó, mientras ella y Hazel lo observaban con expectativa, no era tan tonto para caer en sus jueguitos pero ya que no tenía opción, lo dejaría pasar. - Bien, si....de acuerdo, ahora me puedes decir que necesita- y ambas respiraron con tranquilidad ante la supuesta calma de Dastan. - En realidad, no hay nada más que hacer y bajo.....sus circunstancias....- sentenció con algo de pesar- la mejor opción es ayudarla a sanar con un poco de tu sangre, no aliviara del todo la herida pero al me.....- sin embargo, Raisa no tuvo tiempo de continuar su explicación, sin pensarlo siquiera Dastan le extendió su brazo con la palma de su mano hacia arriba mientras miraba la herida de su compañera. Hazel quedó totalmente muda al igual que la sanadora, de algún modo creyó que se negaría a darle su sangre por los antecedentes de su historia, pero ahí estaba dispuesto a darlo por ella sin preguntar, sin pelear, sin exigir nada a cambio y sin el menor reproche, y eso provocó una súbita vergüenza que la obligó a agachar la mirada cuestionandose si ella en su lugar habría hecho lo mismo. - Si no lo deseas no tienes porque obligarte- sentenció el hombre al creer que su reacción era una velada negativa que no deseaba expresar en voz alta. Raisa de inmediato volteó a ver a Hazel, hasta donde habían acordado ella accedería pero quizás ya más consciente de la situación no le agradaba del todo. - No entrará en tu torrente sanguíneo, solo lo dejaré caer sobre la herida y eso bastará para sanarte- explicó la sanadora asumiendo lo mismo que Dastan. - No yo.....- Hazel levantó la mirada hacia ellos, podía notar la confusión en Raisa y la frustración en él, y dado el modo en que todo se había desarrollado desde que descubrieron el lazo, no podía culparlo, pero justo ahora ella estaba peleando con algo que no podía comprender- solo.....no pensé....que tú.....solo, si....hazlo- terminó balbuceando. Raisa no perdió más tiempo y tomó una pequeña navaja afilada de su mesa de trabajo, su expresión era neutral, casi profesional, pero Hazel no dejó de notar el leve temblor en sus dedos cuando sujetó la mano de Dastan, en cambio él no protestó, ni siquiera se inmutó cuando deslizó la hoja por su palma, dejando que una gota carmesí emergiera y resbalara lentamente hacia la herida, y en ese momento el silencio que invadió la habitación fue abrumador. Hazel sintió el calor de la sangre al tocar su piel, un ardor efímero, que fue reemplazado por una sensación reconfortante que se extendió por su brazo hasta el resto de su cuerpo, mientras su herida palpitó un par de veces antes de empezar a cerrarse poco a poco, dejandola sorprendida porque el poder de su vínculo iba más allá de lo comprensible. Pero lo más inquietante no era el efecto curativo de la sangre de Dastan, era la forma en la que él la miraba con demasiada intensidad, con una mezcla de emociones que Hazel no supo interpretar del todo, pero en cuanto sus ojos se encontraron, ambos desviaron la mirada con torpeza. Él cerró el puño, ignorando la herida aún fresca en su palma, y ella sintió la necesidad absurda de moverse, de hacer algo que rompiera el extraño momento entre ellos, y lo único que se le ocurrió fue tomar la almohada y colocarsela a la altura de la boca mientras mordía el borde. - Te duele?!- cuestionó la sanadora con preocupación al notar la acción de Hazel. - No- fue la respuesta tan quedita que emitió. Raisa por un instante se sintió confundida, su mirada viajaba de Hazel a Dastan, tratando de encontrar una explicación para su comportamiento, pero todos parecían igual de perdidos que ella. Y tenía razón, Hazel no entendía del todo lo que sentía, su corazón latía con fuerza, pero no era miedo lo que la invadía, sino algo mucho más confuso, algo que no quería reconocer. pero que ya empezaba a crecer en su corazón, porque en ese instante, la acción más simple, la más desinteresada de todas, se convirtió en un gesto de amor imposible de ignorar. Y con una fugaz mirada de Hazel a Dastan, Raisa lo comprendió, era testigo de un amor que aún no encontraba su cause, y eso le dolió más de lo que en algún momento creyó, sintió cómo su pecho se oprimía de una forma hiriente, no podía negar que estaba feliz por él, por lo que este cambio le significaba, y aún así el dolor estaba ahí, en lo profundo, recordándole que lo que siempre había deseado y que nunca más le pertenecería.
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