16. La Silueta de la Bestia.

4997 Words
Hazel miró a todos lados sin saber como desquitar esa sensación que la estaba quemando, la rabia hervía en su interior, haciéndole difícil pensar en otra cosa que no fuera lo irritante que era Dastan. Apenas y fue capaz de salir de ese horrible despacho sin sentir la necesidad de destrozarlo solo para desquitarse del hombre, pero al menos sí azotó la puerta para dejar en claro su incomodidad. Desgraciadamente para ella, apenas dio unos pasos, se detuvo en seco, Yara la estaba esperando justo afuera de la puerta, de pie con la espalda recta y una expresión neutral, Hazel frunció el ceño, sintiéndose sumamente incomoda ante su presencia, no tenía intenciones de tenerla a su lado y creyó que ignorarla sería suficiente para que lo entendiera, así que sin decir nada, hizo un gesto de disgusto y comenzó a caminar hacia las escaleras pues no pretendía seguir peleando con nadie más. Subió con rapidez hasta su habitación, pero los pasos constantes tras ella le hicieron saber que Yara no había entendido sus intenciones, además de recordarle que aparentemente ya no tenía privacidad, pero no iba a permitir que se interfiera en su vida con tal facilidad sin que hiciera nada al respecto y justo antes de entrar a su recámara, se giró de golpe. - Y bien?- preguntó con los brazos cruzados- cuáles son tus órdenes exactamente?- Yara la miró sin inmutarse y con un semblante que dejaba en claro que era una mujer ruda y bastante energica. - Acompañarla a cualquier lugar fuera de la casa al que desee ir, mi señora. - Pues qué pena, pero no estamos fuera de la casa- Hazel comentó con sarcasmo soltando una risa irónica. - Lo sé- respondió su acompañante con naturalidad- solo la sigo para escuchar sus órdenes. Hazel la observó con recelo, sintiendo que aún no decidía si aceptarla o no, porque de hacerlo era sucumbir ante los caprichos de Dastan y era lo que más detestaba de todo esto. - No entiendo por qué Dastan cree que te necesito. - Porque soy una de las mejores- Yara mantuvo su postura erguida y respondió con voz segura- estoy al frente del entrenamiento de los guerreros más avanzados- Hazel no pudo evitar arquear una ceja, no esperaba que su acompañante fuera alguien con una posición tan alta- y por eso el Alpha me pidió personalmente asumir esta responsabilidad- continuó la mujer- soy de su entera confianza y él necesitaba de alguien que estuviera dispuesta a dar su vida por proteger lo más valioso que tiene....- y a pesar de sus deseos, la joven no pudo evitar sentir como un pequeño escalofrío erizo todo los bellos de cuerpo cuando Yara la miró directamente a los ojos antes de terminar la frase- su Luna. Por un momento, Hazel se quedó en silencio sin saber qué responder, la forma en que lo dijo, con tanta seriedad y lealtad, la hizo sentir extrañamente halagada, como si realmente fuera importante para alguien pero al mismo tiempo, no podía evitar el peso de la confusión, lo que había ocurrido entre ellos parecía ser solo la antesala de una guerra entre dos personas que apenas se soportaban y pensar que Dastan la consideraba lo más valioso que tenía era un tanto absurdo en ese contexto. - Sí, bueno.....hoy no saldré- Hazel soltó un suspiro y, con un leve encogimiento de hombros respondió- si te necesito, te lo haré saber. - Por supuesto mi señora, me encuentro hospedada en esta misma casa por orden del Alpha, si lo desea, solo llámeme por el intercomunicador de su habitación y vendré enseguida. E inmediatamente con una reverencia formal, se retiró sin esperar más instrucciones, mientras Hazel observaba su firme y riguroso caminar hasta que desapareció por el largo camino y finalmente entró a su habitación, dejando escapar un aliento que no se había dado cuenta de que estaba conteniendo. Se dirigió hacia el ventanal con intención de cerrar las cortinas, pero entonces notó en el reflejo del cristal la ligera curva en sus labios, Hazel no se había dado cuenta pero aparentemente había estado sonriendo, parecía que el simple hecho de escuchar a Yara decir que era "lo más valioso que tenía el Alpha" había despertado algo en su interior, era absurdo tal vez, lo sabía, pero una parte de ella, por más pequeña que fuera, se sintió halagada. Sin embargo, esa diminuta sensación de orgullo no duró mucho, cuando esa terca loba apareció en su memoria con esa arrogante suficiencia que la molestaba sobre manera. "No puedo creerlo!- la voz de Anka irrumpió en su mente con una satisfacción demasiado evidente para ignorarla- mírate, sonriendo como una tonta solo porque alguien te dijo que eres valiosa para Dastan y aún asi vas a seguir diciendo que no te importa?- Hazel soltó un búfido mientras borraba esa sonrisa de su cara tratando de parecer impasible, pero Anka comenzaba a comportarse tan insoportable como siempre que sabía tenía razón- él nos quiere y te gusta que lo haga..... hasta te esta cuidando, a pesar de que eres terca, obstinada y caprichosa" - Ya cállate y deja de hacerte ilusiones, él no nos quiere, acaso no escuchaste lo que dijo, lo hace porque tiene que hacerlo y nada más.....quiere que dejemos de ser un problema para él, y esa es la palabra clave: Pro-ble-ma!!- apuntó haciendo énfasis en la última palabra. "Sigues con eso?!- la loba suspiró con exasperación- aunque lo niegues, te gusta la idea de ser importante para él.....te gusta, admítelo"- exigió sentándose como un perro obediente esperando su premio. - De verdad eres tan ingenua que te llenas la cabeza de ilusiones absurdas solo porque él organizó una habitación bonita y ordenó que nos protegieran?!, acaso crees que eso significa algo?, porque si es así, estamos más perdidas de lo que imaginé. "Yo soy la ingenua?!, bah....yo no soy la que sigue aferrada a un hombre que parece haberte olvidado". - Kael no tiene nada que ver en esto. "Por supuesto que tiene que ver, todo esto comenzó por él y por aferrarte a alguien que, si realmente te hubiera amado como dices, jamás habría compartido tus intimidades con alguien más, y menos con alguien tan cercano a Dastan como su hermano, acaso no te das cuenta que mientras tú te aferras a un amor que ya te traicionó, estás perdiendo la oportunidad de tener algo real, con alguien que jamás te haría algo así." Hazel sintió un nudo en la garganta por la inaceptable realidad de sus palabras, pero no dejó que Anka lo notara, así que se distrajo abriendo violentamente la maleta sobre la cama para comenzar a arreglar sus cosas. - Kael no me traicionó y además Dastan también tiene a alguien más.....no sé porque insistes en creer que él esta esperando por nosotras!!!- le recriminó con un creciente enfado. "Y de quién crees que es la culpa?, si hubieras aceptado el lazo, si hubieras permitido que te marcara....- pero Anka se callo de un momento a otro, aparentemente se había dado cuenta que estaba siendo repetitiva y que para su desgracia no tenía eco en su portadora- sigue actuando como si él fuera el enemigo, como si fuera un castigo, cuando en realidad es lo mejor que nos ha pasado....pero claro, eres tan terca que disfrutas peleando contra lo inevitable". Sin embargo, Hazel se quedó en silencio, con los puños apretados cerrando los ojos con frustración, tratando de calmar su respiración, Anka estaba más molesta que nunca, pero ella no estaba lista para ceder, no aún, así que, ignorándola por completo, siguió acomodando sus cosas en un intento inútil de acallar lo que su loba ya había dejado en claro. Y así pasó toda la tarde sumida en la tarea de acomodar sus pertenencias, dobló con cuidado cada prenda, colocó sus objetos personales en los lugares que consideró más apropiados y, poco a poco, el enorme y lujoso dormitorio comenzó a sentirse más suyo, por supuesto no era su hogar, ni tampoco sabía si alguna vez lo sería, pero al menos era un espacio en el que podía fingir que tenía el control de algo. Y mientras cerraba los últimos cajones, un par de golpes en la puerta la obligaron a salir del armario, no se sentía con ánimo de nada, había pasado toda la tarde intentando ignorar su reciente situación y los intermitentes reproches de su loba así que esperaba que no se tratara de otro asunto que tuviera que ver con Dastan o alguna de sus ridículas ordenes, así que se dispuso a abrir la puerta aunque no con amabilidad. - Disculpe, mi señora- la señora Greta apareció frente a ella con su habitual tono amable de siempre ignorando su obvio malestar- la cena está por servirse en el comedor. Desgraciadamente, esa afirmación solo afianzó su evidente gesto de fastidio, no tenía ganas de bajar, de enfrentarse a Dastan ni a las miradas inquisitivas de los demás, pero entonces su estómago gruñó traicioneramente, recordándole que no había comido nada desde el desayuno. La joven se balanceó en el umbral, con la indecisión de bajar o pedir que le sirvieran en su recámara, sin embargo, a pesar de lo que la empleada le dijo más temprano no sabía si eso realmente estaba permitido y discutir otra vez con Dastan solo terminaría agravando su dolor de cabeza, incluso al punto de acostarse sin cenar, pero si tenía que soportar esto lo haría con el estómago lleno y la frente en alto. - Gracias.....enseguida bajo- respondió finalmente. La empleada le dedicó la acostumbrada reverencia y una sonrisa complacida antes de retirarse, dejándola sola para soltar otro gran suspiro antes de arreglarse un poco el cabello y la ropa para acudir al comedor en mejores condiciones. El camino estuvo lleno de un creciente nerviosismo que se hacía evidente en el sudor de sus manos y en el inquietante latido de su corazón, pero no sabía con qué o quiénes se iba a topar y que tan cómoda sería su situación, así que decidió primero asomarse al interior para conocer sus opciones y aunque se encontró con un panorama que la hizo tensarse de inmediato, no todo parecía estar tan mal. Kael estaba ahí platicando con Yara y otro hombre, en otra esquina se encontraba Vanko y Esma, para su fortuna; Lia también estaba presente pero su mirada se afiló cuando vio a su acompañante, Raisa, quien parecía demasiado cómoda dando órdenes a los sirvientes, como si el lugar le perteneciera. Hazel la observó con reticencia, preguntándose qué demonios hacía allí y por qué Dastan permitía que se comportara de esa manera, pero antes de que pudiera siquiera decidir si entrar o darse la vuelta, la presencia del Alpha se hizo notar a su lado., el hombre paso de largo sin dedicarle una mirada sin importar que fuera muy consciente de el hecho que se estaba ocultando. Dastan simplemente entró con la misma seguridad imponente de siempre, y en cuanto lo hizo, todos tomaron asiento rápidamente, como si hubieran estado esperando su llegada, todos menos Hazel, ella entró muy despacio permaneciendo de pie, observando la mesa, preguntándose dónde se suponía que debía sentarse, sin embargo, no tardó en darse cuenta de que el asiento a la derecha de Dastan estaba desocupado. Un cierto escalofrío la invadió, al comprender lo que eso significaba, aquel era su lugar y con una leve punzada de incomodidad, se acercó, tomándo asiento, y para su mala suerte eso la dejó atrapada entre Dastan y Kael, pero eso no era todo, para empeorar la situación, Raisa estaba justo en frente de ella, observándola con una expresión imposible de descifrar aunque con una amable sonrisa que Hazel no podía distinguir si era sincera o no. La cena aún no comenzaba y ya se sentía la tensión silenciosa entre los presentes, como si toda la situación fuese un castigo para todos los invitados, por unos segundos el silencio que se instaló en la mesa se volvió espeso mientras todos se miraban entre sí, expectantes, esperando la señal para comenzar la cena. Dastan, con su postura imponente, desvió la mirada hacia Hazel, esperando que diera la orden, pero ella, lejos de mostrarse dispuesta, lo miró de vuelta con desafío para hacerle saber qué cualquier cosa que se le hubiese ocurrido ahora iba a rechazarla, ambos mantuvieron un tenso cruce de miradas dejando a los presentes confundidos, afortunadamente antes de que la situación pudiera extenderse más, Raisa tomó la iniciativa con una sonrisa suave. - Greta, puede empezar con el servicio- indicó dirigiéndose a la ama de llaves, quien aguardaba pacientemente junto a la entrada de la cocina. La orden fue acatada de inmediato y los empleados comenzaron a servir los platos con eficiencia y rapidez, mientras Hazel comprendió lo que acababa de ocurrir, estaba tan predispuesta a pensar mal de Dastan que no considero que se tratara de un asunto sin importancia, pero en cuanto Raisa habló, lo entendió, era su deber, dar aquella orden, lo que la hizo sentir una punzada de vergüenza y molestia al darse cuenta de su error, y sin poder evitarlo, bajó la mirada para evadir al Alpha, sintiendo su orgullo herido. - Es normal- comentó Raisa con ligereza, rompiendo el silencio- nuestra Luna aún no sabe bien todas sus labores.....es su primer día, después de todo- aunque su tono no sonaba malintencionado, a Hazel le bastó para interpretarlo como una ofensa, así que de inmediato levantó la mirada con el orgullo latiéndole en el pecho. - Ser Luna no implica encargarse de esas actividades- replicó con desdén, pero Kael, quien hasta ese momento se había mantenido callado, soltó una risa baja antes de intervenir mirándola brevemente de reojo. - Lamento contradecirte.... - No olvides quien es y el respeto que le debes- interrumpió Dastan con un tono bastante agresivo que sorprendió a todos aquellos que no sabían de la relación que habían mantenido Hazel y Kael. - Tiene razón, Alpha, lo lamento..... lamento contradecirla Luna- Hazel frunció la boca mientras su mirada volvía a clavarse en Dastan, toleraba todo pero el que el hombre insistiera en separarla de Kael era ya el colmo- pero eso es justo lo que tiene que hacer- le recriminó con tranquilidad, pero con un tono que ella sintió condescendiente. Su molestia creció aún más, suficiente tenía con su compañero para que ahora también Kael comenzara a comportarse totalmente diferente a lo que ella había conocido, pero antes de que pudiera responder, Dastan habló con una autoridad que acalló a todos en la mesa. - No- exclamó con firmeza aún sin mirar a los comensales- Hazel no debe encargarse de eso, mi Luna no es una ama de casa- y esa declaración provocó que todas las miradas se dirigieran a él- si decide o no hacerse cargo de las labores de la casa es su decisión- continuó sin titubear- pero nadie debe imponerle esas responsabilidades. El impacto de sus palabras se sintió en la mesa, Raisa asintio con orgullo y satisfacción, al igual que los demás excepto por Kael, quien frunció el ceño, como si estuviera en desacuerdo, Hazel, por su parte, no supo cómo sentirse, por un lado, detestaba que Dastan hablara en su nombre, que tuviera que salir en su defensa como si no pudiera hacerlo por sí misma, pero, al mismo tiempo, no pudo evitar sentir un extraño calor en su corazón ante su declaración. No entendía esa reacción y no supo por qué le dibujo una tenue sonrisa en el rostro pero darle algun sentido, sin admitir que se sintió halagada y feliz, le resultaba muy difícil así que en lugar de agradecerle, simplemente tomó sus cubiertos y comenzó a comer, fingiendo que nada había pasado. El silencio volvió a hacer acto de presencia como un invitado más, la atención de todos se mantuvo por un largo rato en sus platos, concentrados en el sonido de los cubiertos contra la porcelana y en evitando cruzar miradas incómodas, Hazel notaba la tensión en cada músculo de su cuerpo, y por la expresión de los demás, no era la única, afortunadamente podía contar con Esma y su incontenible parloteo. La joven aparentemente cansada de aquella incomodidad, decidió romper el mutismo con su voz suave pero animada, esperando no tener que soportar el odioso silencio. - Alpha Dastan, muchas gracias por la casa que nos proporcionó a Vanko y a mí- agradeció con una genuina sonrisa- es hermosa, mucho más de lo que habríamos imaginado. - Es lo menos que podía hacer- Dastan levantó la mirada de su plato y asintió con calma, respondiendo con naturalidad- después de todo Vanko es mi mano derecha y mi mejor amigo. Aquellas palabras, dichas con tanta seguridad, provocaron que Kael apretara la mandíbula en un claro gesto de desagrado, él era el Beta de la manada y en cambio parecía reducido a un simple mandadero, y Hazel no fue ajena a esa reacción, aunque él trató de disimularlo volviendo la vista a su comida fue muy evidente; Esma, sin embargo, no pareció notarlo, o simplemente decidió ignorarlo y continuar la conversación. - Me alegra estar aquí- repuso con entusiasmo- y sobre todo, estar tan cerca de Hazel.....así podremos seguir juntas!!- declaró mirando a su amiga con dulzura. - A mi también me alegra y mucho- admitió con sinceridad, correspondiendo la mirada con una enorme sonrisa, en esta complicada situación era un alivio para ella tener a alguien en quien confiar y apoyarse. - Y qué has hecho desde que llegaste?- preguntó Esma con curiosidad- ya te has instalado?, has tenido tiempo de recorrer la casa?..... porque quiero que me des un tour completo!!- pidió con una oculta intención de que ambas pudieran descubrir dónde exactamente escondía Dastan el famoso calabozo, Hazel soltó una risa al entender sus intenciones pero para que negar que ella también deseaba averiguarlo. - Por supuesto que si, te llevaré a conocer toda la mansión aunque debo admitir que no he tenido la oportunidad de recorrerla- respondió con un leve encogimiento de hombros- he pasado la mayor parte del tiempo acomodando mis cosas y tratando de entender cómo funciona todo aquí. - Eso tomara tiempo- comentó Vanko con un tono tranquilo- la casa es bastante grande pero estoy seguro de que se acostumbrara. - Eso espero- musitó Hazel antes de mirar a Esma- y ustedes?, ya se instalaron bien? porque también quiero conocer tu casa! - Sí.....- pero Vanko la miró con el ceño bastante fruncido ante tan contundente afirmación, ellos prácticamente habían llegado a abrir un par de cajas solo para sacar lo más necesario pero su compañera parecía haber olvidado ese detalle- aunque todavía estamos acomodando algunas cosas- contestó con una penosa sonrisa- sin embargo la casa es perfecta, muy grande y acogedora. - Solo dos personas?- preguntó Hazel con curiosidad, Esma se encogió de hombros mirando a Dastan al parecer todo había sido obra de él y no se iba a quejar cuando ahora vivia en una casa mucho más grande y elegante de lo que imaginó. - Quizá, pero quién sabe, tal vez en el futuro la llenemos de más personas- aunque la forma en que lo dijo hizo que Vanko la mirara de reojo con cierta diversión, pero no comentó nada. - Supongo que lo harán!!!- intervino Dastan con ese toque divertido que los hombres suelen usar entre ellos, a lo que su amigo sonrió negando con la cabeza. - Aún así, si necesitan algo, solo háganlo saber- comentó Hazel, inconscientemente asumiendo su papel pero pronto miró a Dastan dándose cuenta que tal vez no debía hacer tal ofrecimiento- no?!- cuestionó con temor de haber cometido algún error, pero él apenas y la miró, simplemente asintió desenfadado mientras los demás los observaban con curiosidad y confusión. - Lo haremos, gracias- respondió Esma, notando cómo el ambiente comenzaba a distenderse. - Bueno, bueno....eso esta muy bien- intervino Raisa con una sonrisa- qué bonito todo, pero yo tengo una queja- así Dastan dejó su cubierto y miró fijamente a su amiga aunque no parecía enojado sino más bien expectante como si ya esperara un agudo comentario- porque lo que nadie está diciendo es que Esma y Vanko tienen la casa más grande de todas las parejas sin hijos y yo apenas y vivó en un cuarto de escobas, me siento Harry Potter.....y si no empiezan a llenar esa casa me sentiré muy indignada y tendré que invadirlos!!!- Vanko se limitó a arquear una ceja mientras Esma soltaba una carcajada divertida y su rostro se tornaba totalmente rojo. - No eres Harry Potter, tu serías Bellatrix Lestrange en todo caso- respondió Dastan con tal seriedad que parecía un comentario genuino, sin embargo, la aparentemente fingida indignación de Raisa comprobó que todo se trataba de un juego- además no vives en un armario de escobas.....tienes una casa bastante grande que bien podría considerarse una mansión.....o acaso ya olvidaste que me perseguiste por todo el territorio para que te diera un terreno más grande solo para tu jardin.....creo que cuentas con muchos privilegios- remató con diversión, desgraciadamente su comentario provocó que la leve sonrisa de Hazel se borrara mientras miraba fijamente a Raisa, quien al parecer tenía más privilegios de los que debería y quizás era gracias a su íntima relación con Dastan, lo que la enfureció un poco más de lo que podía aceptar. - Gracias por la comparación, mi señor Tenebroso!!- reclamó con sarcasmo- pero yo solo digo que....es una casa muy grande y que deberían pensar en llenarla.....- respondió Raisa con un brillo malicioso en los ojos- además, en esta mesa hay quienes deberían ya empezar a considerarlo tambien!!!!- concluyó dejando la insinuación en el aire y nadie necesito más para dejar en claro a quienes se refería, lo que provocó un sonrojo en Hazel quien tuvo que bajar la mirada. Aunque Dastan no podía reírse de ese comentario, no cuando la posibilidad de tener descendencia con Hazel era nula y nadie en esa mesa, a excepción de Kael, lo sabía por lo que se vió obligado a disimular, negando con la cabeza en un gesto de resignación. - Como siempre, sacando conclusiones precipitadas- comentó él en doble sentido consciente de que no sería posible. - Yo diría que más bien anticipándome a los hechos- dijo Raisa con total inocencia. El ambiente se volvió un poco más ameno con las risas que sus comentarios provocaban, incluso Kael, quien había estado más serio, dejó escapar una leve sonrisa, sin embargo aún era evidente la ligera tensión que había entre dos personas de esa mesa, afortunadamente la atención de Hazel se centró en Raisa y lo diferente que era a lo que imaginó, era una mujer perspicaz, rápida con sus respuestas y tenía un sentido del humor que, por mucho que le pesara admitirlo, resultaba encantador. - Y qué hay de ti, Hazel?- preguntó Raisa de repente, llamando su atención- qué opinas de la casa?, es todo lo que esperabas?- la joven parpadeó un par de veces antes de responder, pues había estado tan absorta en estudiarla que no estaba preparada para ser el foco de su atención. - Ahhh....si....no....definitivamente no es lo que esperaba- dijo con sinceridad- pensé que sería un lugar......diferente- admitió sin querer ser muy directa con lo que había imaginado. - Ah, por supuesto...... entonces tenías una idea equivocada de Dastan- respondió Raisa con una sonrisa astuta y sin el respeto que los demás parecían otorgarle, lo que solo la confundió un poco más- déjame adivinar.....creías que vivía en una especie de castillo gótico con gárgolas y pasillos oscuros.....con personas tristes y sombrías?- de inmediato las carcajadas de los demás resonaron en la mesa, dejando que Hazel entrecerrara los ojos con cierta vergüenza. - Algo así- admitió con una leve sonrisa. - Lo ves, Dastan?- Raisa lo reprendió con una pequeña palmada en la mano que la joven no perdió de vista- esa actitud intimidante te está dando mala reputación. Y contrario a lo que Hazel pensó, él no la increpo por su comportamiento, al contrario la miró con un gesto entre divertido y exasperado dejando en evidencia la complicidad que los unía. - No me preocupa mi reputación- dijo con calma. - No, claro que no- respondió la sanadora con fingida seriedad- solo digo que podrías sonreír un poco más......mira, cuando lo haces casi pareces una persona normal. Las carcajadas se hicieron aún más fuertes, incluso Hazel se encontró sonriendo ante la escena, a pesar de la incomodidad que le generaba la cercanía de Dastan y Raisa, por primera vez, la cena no parecía una obligación ni un campo de batalla, sino un ambiente familiar y bastante relajado. - Y tal vez así las personas podrían dejar de pensar que eres un monstruo cruel y desalmado!!- continuó con fingida seriedad- es que las historias sobre ti, se han vuelto cada vez más exageradas..... antes solo eras el Alpha más temido, pero ahora… ahora eres prácticamente una leyenda de terror. - Ah, sí?- preguntó Dastan con un dejo de ironía, apoyando un codo sobre la mesa mientras la miraba. - Por supuesto- respondió Raisa, inclinándose un poco hacia adelante. - Por supuesto- secundó Lia. - Totalmente- intervinó Yara. - Y qué se dice ahora sobre mi?!- indagó aparentando ignorancia, aunque en el fondo ya sabía de que iban las múltiples historias que de él hablaban. - Ahhh, por dónde empezar?- se cuestionó Raisa- bueno, lo ultimo que he escuchado es que mataste a mi abuelo cuando apenas eras un niño y que lo hiciste tan sanguinariamente que no quedó nada de él- Dastan soltó una carcajada que casi lo ahoga por la comida que estaba deglutiendo. - Qué yo maté a Rasmus?!- exclamó bastante sorprendido- hubiera sido imposible, ni siquiera le hubiera tocado un pelo a tu abuelo cuando él ya me habría tomado del cuello para nalguearme....ridículo!! - Bueno, quizás esa si habría sido una hazaña pero yo he escuchado historias más realistas que dicen que puedes arrancarle la garganta a alguien con un solo dedo, que cuando te transformas, tu lobo mide el doble que cualquier otro- declaró Yara- aunque debes admitir que Sarkan si es bastante grande!! - Totalmente......pero mi favorita, de entre todas- Raisa hizo una pausa dramática, mirando a todos con diversión- es que tienes un calabozo secreto donde encierras a los sin manada y a los salvajes para torturarlos hasta la muerte- las carcajadas estallaron en la mesa, salvo por Esma y Hazel, que se miraron entre sí con evidente incomodidad. - Solo los ingenuos creerían semejantes historias descabelladas- aseguró Vanko, con una sonrisa ladeada, negando con la cabeza. - Pues hay más ingenuos de los que crees- comentó Soran, la pareja de Yara, encogiéndose de hombros- aunque admito que la del calabozo es bastante inquietante. Dastan dejó escapar un suspiro, como si ya estuviera acostumbrado a ese tipo de habladurías que no parecían afectarle demasiado, pues no mostraba interés en aclararlo. - No me tienten- refutó mirando a Raisa con una divertida advertencia- podría considerarlo y meter ahí a quienes me fastidien!- pero la mujer solo se encogió de hombros como si no creyera que fuese posible ser encerrada- al menos esas historias han servido para mantener a los enemigos al margen, entonces no me molestan tanto...... a veces, la mejor defensa es el miedo. Raisa chasqueó la lengua con una sonrisa traviesa, después de todo Dastan tenía razón y esas historias los habían ayudado a no enfrentar tantos enemigos y guerras como otras manadas. - Eso y tu supuesto calabozo secreto. - Lo pintas como si yo fuera una bestia sedienta de sangre....- Dastan resopló con una leve sonrisa. - Bueno, Sarkan sí lo es- aclaró Raisa, provocando que el lobo se irguiera dentro de su portador con orgullo y Dastan sonrió de lado al sentirlo creyéndose tan importante, antes de mirar a Raisa con desafío. - Sarkan agradece tu comentario pero dime una cosa.......qué hay de Perséfone?, esa maldita no se queda atrás. - Oye!- exclamó con fingida indignación- mi Perséfone es una dama. Dastan soltó una risa sarcástica, tal vez su amiga podía engañar a cualquiera pero a él no, había combatido codo a codo con la loba, la había visto crecer y más importante aún, estuvo a su lado cuando Raisa se transformó por primera vez así que sin duda podía asegurarlo con plena autoridad, y sin más lo demostró soltando un rugido feroz, parodiando a Perséfone Y mientras las risas resonaban en la mesa, Hazel y Esma intercambiaron miradas furtivas, sintiendo cómo el calor subía a sus rostros, ambas intentaban disimular su incomodidad, pero no podían evitar la vergüenza de darse cuenta de que, hasta hacía poco, ellas mismas habían creído todas esas historias sobre Dastan. Para Hazel, el miedo que sintió cuando lo vio por primera vez y la certeza de que estaba atrapada en un lazo con un monstruo implacable, la hizo pasar noches enteras preocupándose por lo que le haría, imaginando su destino en ese supuesto calabozo donde, según los rumores, los desafortunados terminaban torturados hasta la muerte, y aún así no podía evitar preguntarse cuántas de esas historias seguían siendo ciertas y cuántas solo eran exageraciones alimentadas por el temor de los demás. Esma, por su parte, no estaba en mejor situación, mientras Raisa bromeaba y los demás se reían, ella bajó la mirada a su plato, removiendo la comida con el tenedor, sintiéndose ridícula, pues cuando Vanko le aseguró que Dastan no era como lo pintaban, se negó a creerle y ahora, al verlo ahí, totalmente relajado, compartiendo bromas con Raisa, la hacía sentirse aún más tonta por haberlo temido tanto. Hazel carraspeó levemente, intentando disipar la presión en su pecho, apenas y alzó la vista de reojo hacia Dastan, quien sonreía con diversión mientras imitaba el supuesto rugido de Perséfone, era la primera vez que lo veía así, despreocupado, casi humano y, aunque no quería admitirlo, no le pasó desapercibido que le sentaba bien esa tranquilidad.
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