17. El Reflejo de la Marca.

4239 Words
El resto de la cena transcurrió en total calma entre conversaciones y anécdotas, aunque Hazel poco participó en ella, pues toda su atención se centro en Dastan, quien mantuvo ese semblante relajado y amable. La joven no pudo evitar notar que sus ojos eran increíblemente bellos, de un tono ámbar profundo y enigmático que atrapaba la mirada, su sonrisa, su sonrisa era algo que nunca se había permitido observar con atención, era tierna, sincera y le restaba toda la dureza a sus facciones afiladas, no podía negarlo más, Dastan era un hombre atractivo y varonil en cada uno de sus movimientos, pero con pequeños gestos que lo hacían sorprendentemente encantador. E instantáneamente, un peculiar calor se acumuló en sus mejillas casi de manera instintiva, obligándola a bajar la mirada de inmediato y concentrarse en su plato, pues no podía permitirse pensar de esa manera y menos en él. Así que durante el resto de la cena, se esforzó por mantenerse neutral, ocultando cualquier posible reacción en su rostro hasta que finalmente la velada llegó a su fin y pudo sentirse aliviada de poder despedir a los demás sin que nadie notara su incomodidad. Dastan y ella se quedaron solos en la sala, sumidos en un silencio lleno de tensión, ninguno parecía saber qué decir o cómo comportarse sin la presencia de los demás como distracción, hasta que Hazel se obligó a fingir un bostezo, un tanto exagerado, llevándose la mano a la boca con dramatismo, como único medio para salir de la tensa situación. - Creo que.....agh.... ya es hora de descansar- anunció con voz calmada, dispuesta a poner fin al innecesario espectáculo. Sin esperar una respuesta, se giró sobre sus talones y comenzó a caminar hacia las escaleras, pero para su sorpresa Dastan la siguió sin decir una palabra, ambos subieron juntos en silencio, apenas con sus pasos resonando en el pasillo hasta que llegaron al punto donde sus caminos se separaban, él se detuvo primero, girándose hacia ella, era su primera noche juntos y seguían siendo un par de extraños, incapaces de mantener una conversación, al menos casual, pero aún debía intentarlo así que se limitó a extenderle una simple cortesía. - Descansa, Hazel- su voz fue más suave de lo usual, casi como si le importara de verdad que tuviera una buena noche, o al menos así lo sintió ella. - Tú también- respondió rápidamente, evitando su mirada. Y cada uno tomó su camino hacia su respectiva habitación, él a paso lento y con la cabeza agachada pensando en su lamentable situación, mientras ella prácticamente corría a refugiarse a su recámara para sentirse a salvo de lo que pudiera suceder. Dastan no supo cómo pero llegó a su recámara sin importar que se detuvo en más de una ocasión deseando ir a buscarla, con auspicio de su lobo, pero se obligó a continuar, sin embargo, en el momento que cerró la puerta tras de sí, sintió cómo el silencio del lugar lo agobió de inmediato, sus pasos resonaron suavemente contra el suelo de madera oscura mientras recorría el amplio espacio con la mirada, una mirada que no encontraba más que vacío. La habitación era prácticamente enorme, elegante, decorada con un estilo moderno que mezclaba lo sofisticado con lo acogedor, las paredes de un tono gris oscuro contrastaban con la suavidad de las luces cálidas mientras los muebles de líneas limpias y colores neutros daban un aire minimalista pero lujoso, un enorme ventanal ocupaba casi toda una pared permitiendo una vista panorámica del bosque iluminado por la luna, y frente a él, un sillón de cuero n***o descansaba junto a una mesa de cristal con algunos libros apilados. Pero en el centro de la habitación, la cama, amplia, impecable pero vacía, parecía torturarlo, Dastan apretó la mandíbula, sintiendo una punzada de frustración y tristeza al mirarla, ese lugar no estaba destinado a estar así, no cuando él había imaginado cada detalle pensando en compartirlo con su Luna, había mandado a reformar la habitación con la esperanza de que Hazel la hiciera suya, de que juntos la convirtieran en su refugio pero, al final, todo fue solo una ilusión. El hombre se dejó caer con pesadez en la orilla de la cama, pasándose una mano por el rostro, exhalando con cansancio, y preguntándose cómo pudo ser tan ingenuo, cuando encontró a su pareja predestinada pensó que por fin podría experimentar esa paz de la que tanto hablaban los que encontraban a su otra mitad, desgraciadamente lo único que él tendría era la soledad clavándose en su pecho cada noche. Dastan soltó una risa amarga, sintiéndose bastante estúpido al creer que Hazel algún dia lo elegiría, ella nunca lo miraría como algo más que una obligación impuesta por el destino de la que no podía escapar, mientras él, seguiría durmiendo solo en una cama demasiado grande y en una habitación que nunca sería su verdadero hogar. Y pensó que vivir de esa manera era su castigo por lo que por tanto tiempo había permitido que se dijera de él, era su castigo por los rumores que nunca aclaró y que, al parecer, todos creian que disfrutaba, tal vez esta era la forma en que la Diosa Luna le decía que si quería disfrutar la fama de sanguinario tenía que pagar un precio, y apenas y asintió con la cabeza agachada, si ese era su castigo iba a soportarlo por el tiempo necesario, de cualquier manera ya no había nada que hacer, al menos por un año, por lo que soltó un hondo suspiro antes de ponerse de pie y erguirse en toda su altura, recuperando su habitual porte se dispuso a prepararse para dormir. Desgraciadamente esta era la primera noche en la que ya podía decir que tenía una compañera y cuando se acostó su soledad le pesó aún más, pues el lugar vacío a su lado se sintió más real, Dastan se recostó de lado en la oscuridad observando con los ojos vidriosos la almohada de Hazel que, tan tontamente, había mandado traer especialmente para ella. Y por inercia la acaricio con lentitud, aferrándose a una esencia o un rastro que nunca estuvo presente, soltando las primeras lágrimas hasta que el cansancio lo venció. Aunque no era el caso de ella, al contrario de Dastan, Hazel no podía conciliar el sueño gracias a los incansables reproches de Anka que apenas cerró la puerta, comenzaron con la habitual culpa por delante. "Esto es tu culpa"- le recriminó la loba sumamente furiosa aunque su portadora no entendía por qué. - Y ahora qué te sucede?- cuestionó Hazel dejando caer sus hombros en un gesto evidente de fastidio. "Qué me sucede?, acaso eres ciega o solo tonta?..... me refiero a esa entrometida que no dejaba de tocar a nuestro compañero"- y aparentemente todo tenía que ver con Raisa y su cercanía con Dastan. - Eso es lo que te molesta?, francamente creí que sería algo más importante!- exclamó sin más interés. "Lo que me sorprende es que a ti no, acaso no viste cómo lo tocó y como se sentía la dueña de la casa?!-Anka bramó furiosa- nosotros somos la Luna no ella y debiste dejárselo en claro" - No pienso hacer tal cosa, si ella y Dastan están juntos a nosotros que más nos da- sin embrago, había tan poco convencimiento que no ayudó en nada a callar a la impetuosa loba. "Eso quieres creer pero te molesta......te molesta, igual que a mi.....ella lo tocó y no puede hacerlo, él nos pertenece y no quiero que ella lo vuelva a tocar!!!" - Él no nos pertenece.....entiéndelo. "A ella tampoco.....y todo esto pasa por tu culpa, si lo hubieras reclamado no estaría pasando esto, pero incluso te atreviste a decirle que podía estar con otra loba y esa perra sarnosa lo esta aprovechando, seguramente ellos seguirán revolcándose.....y no quiero que este con otra, quiero que sea mío, solo mío.....lo quiero y tú tienes que dármelo"- exigió furiosa. - Ya cállate!!- gritó Hazel harta de los constantes reproches y lloriqueos de Anka, aunque en el fondo lo que realmente la fastidio fue la sola idea de imaginarse a Dastan con Raisa en un encuentro más que intimo, aunque no quisiera admitirlo. La loba solo refunfuño y sin más se escondió en un lugar recóndito de su mente, aún dejándole saber con leves gruñidos que seguía ahí firme en su postura, sin embargo, Hazel estaba tan harta y cansada que decidió ignorarla y prepararse para dormir, esperando que al menos tuviera la cortesía de dejarla descansar. A la mañana siguiente Hazel bajó bostezando pues si bien pudo conciliar el sueño, no fue tan placentero o renovador como esperaba, Anka se esforzó en fastidiarla tanto que, a pesar de cerrar los ojos y dormir, seguía escuchándola a ella y sus quejidos, así que solo esperaba que esta mañana pudiera tener un desayuno tranquilo. Para su fortuna en el comedor solo aguardaban Esma y Lía, lo que era bueno pues no tendría que aguantar incomodos momentos y falsas sonrisas, pero también se sorprendió pues creyó que, al igual que la noche anterior, estarían rodeados de todo el grupo. - Solo nosotras?- cuestionó algo dudosa pues tal vez los demás solo estaban reunidos en alguna junta mientras ella bajaba. - Si....solo nosotros- respondió Esma tomando asiento frente a su amiga. - Por qué?!- indagó mirando el asiento vacío de Dastan. - No lo sé.....solo sé que Alpha Dastan los llamó muy temprano esta mañana. - A todos? - Fue lo que Vanko me dijo..... - Y para qué? - No lo sé, quizas para alguna clase de entrenamiento o algo así......francamente no me dijo más- Esma comentó con un obvio gesto de desconcierto- pero Alpha Dastan si parecía bastante malhumorado. Hazel apretó los labios, no podía evitar pensar que todo ese asunto tendría que ver con ella y cuando miró a su amiga lo comprobó, Esma le hizo un sutil gesto con la cabeza casi imperceptible, intentando hacerle saber que el asunto era complicado, sin embargo, no era el momento para hablar sobre eso, aún no sabía si podían confiar en Lía o no. - Supongo que así es- declaró Lía encogiéndose de hombros mientras observaba como la señora Greta entraba llevando los platos del desayuno. - A qué te refieres?- le cuestionó Hazel con interés pues ella siempre parecía saber más de lo que todos creían. - Bueno.....a que.....últimamente se dicen cosas- replicó provocando que sus acompañantes la mirasen con el ceño fruncido. - Qué cosas?!- intervino Esma dividiendo su mirada entre Lía y Hazel. - Solo.....comentarios.....ya saben como suelen ser las personas. - Sobre qué?- Hazel le pidió más explicaciones aunque su cuerpo ya comenzaba a tensarse, pero Lía aún parecía dudosa de responder- sobre qué?- pidió nuevamente con un tono un poco más enérgico. - Sobre.....ustedes.....ustedes dos, al parecer la manada cree que las cosas entre ustedes no están del todo bien! Hazel sintió una opresión en el pecho, no era ninguna sorpresa que las cosas con Dastan no estaban bien, pero escuchar que otros ya comenzaban a notarlo, que se hablaba de ello como si fuera un asunto de dominio público, solo lo hacía más real, aunque de algún modo debía evitar que los rumores siguieran corriendo si quería salvaguardar su integridad frente a Dastan, así que soltó una risa ligera, intentando restarle importancia al tema. - Y a qué se deben los rumores?.....a qué no dormimos juntos?, por que si esa es la razón no tiene fundamento....digo hasta donde sé pocas parejas alphas lo hacen.....- indicó con un tono sumamente despreocupado enfocándose en su desayuno para quitarle aún más peso a la situación. - Bueno....- Lía titubeo claramente incomoda por la conversación- es porque.....porque.....no te ha marcado- respondió con timidez- y porque.....algunos dicen....que no.....bueno que no ha dejado de frecuentar a Raisa- la sonrisa de Hazel se congelo, despues de todo, lo primero era facil de justificar, lo segundo no tanto y lo sabía. - Eso no tiene importancia- intervinó Esma al notar la reacción de su amiga- Vanko tampoco me marcó inmediatamente- concluyó manoteando al aire para no darle importancia. - Pero Dastan es diferente.....es el Alpha- Lía suspiro negando con la cabeza como si sus acompañantes no entendieran la relevancia de la marca en Hazel- eso y que además se mostró exageradamente emocionado por haber encontrado a su Luna.....y bueno, solo creo que.....es algo raro! Y Hazel forzó aún más su sonrisa aunque ya no lucía tan relajada como hubiese deseado, por supuesto, que la ausencia de la marca era algo dificil de explicar sobre todo cuando todos aguardaban que su vinculo les brindara la tranquilidad y seguridad de una pareja fuerte cuyos descendientes perpetuaban la linea de sangre en la manada. Sin embargo, se limitó a guardar silencio, mientras miraba su plato como si en los alimentos pudiera encontrar la respuesta o explicación que eventualmente tendría que dar, de cualquier manera esto simplemente era el inicio de las murmuraciones y solo era cuestión de tiempo antes de que se hicieran más latentes y constantes. Afortunadamente, podía contar con Esma y su habilidad para hablar de cualquier tema y volverlo importante así que fue ella la encargada de distraerlas durante el resto del desayuno, hasta que llegó el momento para que Lía acudiera a cumplir con sus obligaciones mientras ellas salían a dar un paseo por los alrededores, lo que esperaban les ayudara a despejar su mente con la ayuda del aire fresco. Por fuera la casa era bastante más grande que la anterior y con amplios jardines muy bien decorados, con flores y árboles frutales que le otorgaban un aspecto mucho menos solemne y más cálido, pero sin importar lo mucho que Hazel y Esma tenían para ver, ellas comenzaron a prestar más atención a las personas a su alrededor, pues todos parecían reconocerla y saludarla con respeto aunque también era evidente que la veían con algo de curiosidad y cierta perspicacia, lo que terminó por confirmar lo que Lía les había dicho más temprano. - Creo que deberías empezar a usar el cabello suelto- indico Esma jalandola ligeramente para apartarla del camino principal- así sera menos evidente que Dastan no te ha marcado! Hazel estiró la punta de su cola de caballo hacia el nacimiento de su cuello, mientras observaba discretamente a los lobos que pasaban a su lado, aunque sabía que solo era un ridículo intentó por negar lo evidente y que no podría sostenerlo por mucho tiempo. - Has pensado que.....no sé.....que Dastan te marque solo para.....para no levantar más sospechas?!- cuestionó Esma aún sabiendo la respuesta de su amiga. - Por supuesto que no!!- y efectivamente no se equivocó, Hazel respondió con tanta rapidez como indignación. - Sé que no es lo que deseas....pero podría ser la solución, digo, cuánto creen poder sostener la farsa antes de que todos se den cuenta que son más que simples rumores- repuso la joven con algo de vergüenza, sin embargo, acababan de llegar y los chismes ya estaban circulando, solo era cuestión de tiempo para que se volvieran una realidad frente a la manada. Hazel miró una vez más a su alrededor, esperando encontrar que aquellos impertinentes gestos no eran más que producto de su imaginación y que nadie le prestaba mayor atención, desgraciadamente solo comprobó lo que ya sabía, las personas la miraban con curiosidad para después hacer discretos comentarios entre ellos o gestos muy particulares de asombro e incredulidad, efectivamente la marca, o mejor dicho su ausencia, ya comenzaba a llamar la atención. - No importa!!- exclamó tratando de convencerse que nada de lo que sucedía importaba, aunque aún faltaba por averiguar cómo enfrentaría Dastan estos rumores y desgraciadamente sabía que Kael tuvo razón al asegurarle que serían ellos los que lo obligaran a reaccionar. Esma agachó la cabeza mientras miraba de reojo como su amiga intentaba erguirse y mostrarse indiferente, pero la conocía demasiado para saber que eventualmente eso le pasaría. - Entonces.....las cosas entre ustedes no van mejor?!- indagó solo para corroborar lo obvio. - Están tan bien como podrían estarlo entre dos personas que no se toleran!- respondió Hazel por lo bajo, pues ya no quería más rumores corriendo por la manada y que además ahora tuvieran su sello de aprobación. - Y no has llegado a sentir nada?!, absolutamente nada?!- Esma la miró con el ceño fruncido incapaz de comprender como todas las historias que habían escuchado de niñas sobre el vínculo entre parejas predestinadas y la fuerza con la que se sentía, y que ella experimento en carne propia, no tenía ningún efecto en Hazel. - No...... Esma la observó en silencio por un momento antes de alzar una ceja con suspicacia pero seguía sin entender que fuera posible. - Ni siquiera te molesta que siga viéndose con Raisa? - Sabes algo que no me has dicho?- Hazel la miró sutilmente fingiendo diversión, y aunque no era del todo ignorante sobre la posible relación que Dastan mantenía con ella, probablemente había más de lo que llegó a imaginar y a pesar de eso, no podía decir que sentía celos, pero su amiga simplemente bajó la cabeza, desviando la mirada, fingiendo interés en el panorama que las rodeaba. - Este lugar es muy diferente a nuestra antigua casa- comentó con ligereza- es más amplio, con más áreas de entrenamiento y jardines, es como más normal, de humanos y se siente más......imponente. Hazel entrecerró los ojos, era evidente que sabía más de lo que pretendía aceptar solo que no comprendia la razón de su secretismo cuando ella no era así. - Esma!!!- le recriminó con burla. - Nada en particular- Hazel suspiro con exasperación. - No me voy a sentir mal ni incómoda.....solo quiero saber que voy a enfrentar con la manada, eso simplemente- insistió con firmeza. Esma titubeó, claramente incómoda, la información que tenía era de primera mano y no simples rumores o especulaciones, así que tal vez su amiga no era muy consciente de ello pero tras unos segundos de silencio, terminó cediendo. - Vanko me dijo que Dastan y Raisa eran amantes desde hace tiempo- confesó en voz baja- que tenían.... ya sabes, una relación casual, nada serio, pero constante y que por eso muchos pensaron que ella terminaría siendo la Luna. - Era algo que ya sospechaba- Hazel asintió lentamente, sin mostrar emoción alguna pero provocó que su compañera abriera los ojos con sorpresa, si ya lo sabía, o por lo menos lo sospechaba, quería decir que en efecto no sentía nada por Dastan. - Y de verdad no te afecta?- replicó aún negándose a creer en su pasividad. - No.....yo misma le dije que podía seguir con su vida y estar con quien quisiera- Esma la miró boquiabierta, esto ya era demasiado. - Hablas en serio?, porque si fuera yo, enloquecería solo de imaginar a Vanko con alguien más. - Totalmente- Hazel se encogió de hombros con total indiferencia, pero no era su caso, aunque si dejó muda a su amiga, lo que era toda una proesa, aunque el silencio de Esma era solo para intentar descifrar lo que realmente pasaba por su mente. - No lo creo- dijo finalmente- puedo aceptar que no estés enamorada de Dastan, pero que no te importe en absoluto..... no sé, Hazel, me cuesta creerlo. - Por qué no?!- indicó de lo más tranquila como si el hecho de que su amiga no lo entendiera fuera el problema. - No lo sé.....nunca he escuchado algo parecido y menos en una pareja alpha..... Hazel guardó silencio, debía admitir que ella tampoco supo de algo parecido o de las posibles razones para que eso sucediera, y hasta hace unos segundos no se lo había preguntado pero ahora le generaba mucha curiosidad el saber por qué ni siquiera podía sentir celos o la necesidad de estar cerca de Dastan. Sin embargo, ya que sus pasos las habían llevado hasta una pequeña arena de entrenamiento en uno de los claros del bosque en dónde, para su sorpresa, descubrieron a un grupo, bastante grande, reunido alrededor de un campo, y parecía bastante animado, gracias a que ovacionaban, aplaudían o gritaban emocionadas, e incluso apostaban, mientras observaban fijamente hacia el centro. - Qué esta pasando?!- cuestionó la curiosa Esma mientras elevaba la cabeza intentando ver por encima de las personas reunidas. - No lo sé- indicó Hazel intentando ver entre los huecos que separaban a los presentes. Y su curiosidad fue más fuerte, así que lentamente se acercaron por un costado escondido entre los árboles, solo para descubrir que en el centro de la arena se encontraban Dastan y Raisa parados uno frente al otro mirándose fijamente aunque con una amigable sonrisa. El par de amigas se miró entre si brevemente antes de regresar su atención a la escena, fueron segundos breves de expectativa hasta que el enfrentamiento comenzó, desatando los gritos de los presentes, ella era ágil y ligera, moviéndose con una gracia casi felina alrededor de Dastan, esperando el momento exacto para atacar. Él, por su parte, permanecía firme observando a su oponente con la seguridad de alguien que no solo confiaba en su fuerza, sino que conocía cada uno de los movimientos con los que intentaría atacarlo. - Te estás conteniendo, Alpha?- Raisa lo provocó con una sonrisa desafiante, esquivando con facilidad el primer intento de Dastan por atraparla. - Solo estoy calentando, no quiero que luego pongas excusas cuando pierdas- exclamó dejando escapar una risa grave, sin perder la concentración. - En tus sueños. Raisa se impulsó con rapidez, lanzando un golpe dirigido a su costado, pero Dastan lo bloqueó sin esfuerzo, atrapando su muñeca con una facilidad insultante, lo que ella aprovechó usando su otra mano para intentar tomarlo por el cuello, pero él giró en el último segundo, doblando su brazo y obligándola a retroceder con un elegante juego de pies. Los espectadores reaccionaron con un rugido de emoción, disfrutando del espectáculo mientras que Hazel, sin darse cuenta, se inclinó ligeramente hacia adelante, incapaz de apartar la vista de ellos, era simplemente imposible no notar la complicidad que compartían. Se movían como si fueran parte de un mismo mecanismo, como si conocieran de antemano el siguiente paso del otro, Raisa anticipaba los movimientos de Dastan con una precisión impresionante, y él, lejos de parecer sorprendido, sonreía con satisfacción cada vez que ella lograba esquivar sus ataques o contraatacar con astucia, había algo íntimo en la manera en que peleaban, no solo era habilidad, era conocimiento mutuo y una férrea confianza. - Si sigues sonriendo así, la manada va a pensar que me dejas ganar a propósito y algunos perderán más que su confianza en ti- dijo Raisa burlona haciendo referencia a las apuestas que circulaban mientras daba un salto hacia atrás para crear distancia, a lo que Dastan respondió sacudiendo la cabeza con diversión. - Si eso pasara, serías la primera en presumirlo por semanas..... y creo que empezaría a cuestionarme si aún soy tan hábil como creía. - Y lo disfrutaría mucho. - La derrota u obligarme a cuestionar mi existencia? Sin embargo, Raisa apenas respondió con una sonrisa de satisfacción atacando de nuevo, pero esta vez con una patada alta que Dastan esquivó inclinando el torso hacia un lado, y antes de que ella pudiera recuperar el equilibrio, él se movió con rapidez, atrapando su pierna en el aire y derribándola de espaldas contra el suelo en un solo y fluido movimiento. La multitud dejó escapar una exclamación de asombro mientras Hazel y Esma contenían el aliento, observando como en lugar de molestarse, Raisa se quedó en el suelo un segundo, sonriendo con los ojos brillantes. - Sabes?- dijo, sin perder el aire juguetón y coqueto- extrañaba tenerte así. Dastan sonrió negando con la cabeza al entender a que se refería, sin embargo, ya no era tan libre de esta intimidad por lo que la golpeó en la frente con uno de sus dedos antes de extender su mano para ayudarla a levantarse, pero en lugar de tomar su mano de inmediato, Raisa alzó la suya rápidamente y le revolvió el cabello con diversión, despeinándolo sin ningún pudor. - No te emociones tanto, Alpha...... entiendo, aunque siempre puedes venir a mi si lo necesitas- exclamó soltando una risa ligera mientras Dastan chasqueaba la lengua, fingiendo molestia. - Eres imposible- murmuró él, sacudiendo la cabeza para acomodarse el cabello, pero sin poder contener una sonrisa. El gesto fue rápido, simple y arrancó algunas risas entre los espectadores pero Hazel sintió que algo dentro de ella la hacia sentir asqueda, acompañado por un leve dolor que se acentuaba con del aullido bajo de Anka. - Estás bien?!- cuestionó Esma al notar como el semblante de Hazel ya no era el mismo. - Sí- respondió rápidamente pero su tono no fue tan firme como le hubiera gustado. Esma la miró de reojo, con una ceja en alto, pero no insistió, dejó que su amiga lidiara con la situación a su manera, por lo que se limitó a observar como Dastan y Raisa volvían a tomar posición para continuar con el combate, sonriendo con entusiasmo. Hazel apretó los labios, sabía que no debería molestarle, no tenía razón para hacerlo, menos cuando ella fue quien le dió esa libertad y aún así, su pecho se sintió pesado mientras los observaba prepararse, completamente inmersos el uno en el otro y con esa sonrisa que solo compartían dos personas que disfrutaban una intimidad compartida.
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