18. El Manto del Alpha.

4578 Words
Hazel se obligó a volver a la casa con el pretexto de que debía terminar de arreglar sus pertenencias, a pesar de que perfectamente sabía que ya no tenía que más hacer, sus cosas estaban en orden, cada prenda en su lugar, cada objeto cuidadosamente dispuesto, salvo enfrentar el caos que se desataba dentro de ella. Apenas y tuvo la consciencia suficiente para dejarse caer sobre la cama, con la vista fija en el techo intentando disipar la maraña de pensamientos que la atormentaban, sin importar lo mucho que lo evitaba su mente volvía una y otra vez a la escena en la arena de entrenamiento. La forma en la que Dastan y Raisa se movían juntos, como si fueran uno solo, la manera en que se sonreían, las bromas que intercambiaban, la facilidad con la que se leían entre sí, no podía quitarse la imagen de Raisa riendo con diversión, despeinando a Dastan con total confianza mientras él simplemente sonreía con esa expresión que Hazel nunca había visto. Y aunque se negaba a aceptarlo, en el fondo de su corazón la incomodidad no hacía más que crecer, a pesar de lo mucho que intentaba entenderla y darle una explicación diferente a la que Esma insinuó, seguía firme en su argumento de que no estaba celosa, por supuesto que no podía estarlo. "Eres una tonta- rugió su loba con tal intensidad que Hazel se llevó una mano a la cabeza, como si eso pudiera amortiguar el golpe de su voz- todo esto es por tu culpa! Hazel apretó los dientes, no tenía la mínima intención de discutir con ella así que decidió ignorarla, cerrando los ojos, esperando que entendiera la indirecta y dejara de fastidiar. " No te hagas la desentendida- reclamo Anka con un gruñido feroz- lo viste con tus propios ojos, viste cómo se miraban, viste cómo se entendían cómo se movían......eso es lo que nosotras deberíamos estar haciendo, no esa perra sarnosa! -Solo fue un entrenamiento.....- intentó razonar, pero Anka la interrumpió con un bufido lleno de furia. "Un entrenamiento?!, por favor, crees que no siento lo que realmente piensas?, te mordía la rabia viéndolos juntos y ni siquiera eres capaz de admitirlo!" La joven se enderezó de golpe, apretando los puños con fuerza, sin embargo, no tenía caso seguir explicándole nada a la terca loba que no estaría feliz hasta haber sellado el lazo con Dastan así que simplemente le dejó continuar hasta que se cansara del ridículo monólogo que mantenía. "Estás celosa!!- y efectivamente Anka continuó dejando escapar una risa sarcástica, a pesar del enojo que la dominaba- y lo peor es que esto es culpa tuya, Dastan te pertenece, es nuestro compañero, pero tú lo sigues rechazando una y otra vez, lo alejas, lo empujas directo a los brazos de otra.....él nos pertenece y nosotras le pertenecemos a él, pero sigues jugando a que puedes escapar de lo inevitable.....sigues negando lo que está justo frente a ti!". El corazón de Hazel latía con fuerza por la desesperación que la comenzaba a atormentar, Anka jamás había estado tan fuera de sí, pero en ese instante su presencia en su mente era abrumadora, casi sofocante y su enojo no hacía más que acrecentar su propia confusión. "Y aunque me ignores, no pienso callarme, me estás condenando solo por un capricho, si sigues ignorándolo, lo vas a perder.... y entonces dime, qué harás cuando sea Raisa quien esté a su lado?, qué harás cuando sea ella quien ocupe el lugar que tú sigues rechazando?....ella será su Luna cuando le de cachorros y nosotros seremos el hazmerreír por culpa de tu estupidez e insensatez". Pero eso era más de lo que podía soportar, suficiente tenía con su creciente confusión para tener que aguantar los berridos de una necia y tonta loba que no quería o podía entender razones, así que de un momento a otro se puso de pie de golpe, harta de los incesantes reclamos de Anka resonando en su cabeza, no podía seguir escuchándola, no podía seguir sintiendo esa presión constante dentro de ella, necesitaba aire y necesitaba escapar. Sin pensarlo dos veces, tomó su bolso y salió de la habitación, bajando las escaleras con pasos rápidos, sabía exactamente a quién buscar y aunque Anka seguia gruñendo por atención, Hazel se encamino hacia la casa de Esma, a quien esperaba encontrar a solas sin tener que alertar a Dastan. Y efectivamente, su amiga estaba terminando de acomodar en el pórtico las plantas medicinales que su madre había tenido a bien darle, aunque por la forma en la que las sostenia tan distraídamente, ni siquiera estaba segura de lo que estaba haciendo. - Necesito salir- soltó Hazel sin preámbulos. Esma levantó la vista, frunciendo el ceño al notar su expresión tensa y ese mal humor tan reflejado en sus ojos que declaraba la lucha que mantenía con su loba. - Salir?.... a dónde? - A cualquier lugar lejos de esta casa- respondió sin titubear- no puedo estar en esa casa ahora mismo, necesito un respiro.... necesito dejar de ser Luna de esta manada por un maldito segundo- su amiga dejo caer una pequeña maceta que estalló provocando un grito en Hazel, pero dado su estado hasta la presencia de una mariposa la habría hecho gritar. - Y pretendes irte asi.....sin avisarle a Dastan? - Si- la afirmación fue demasiado rápida y tajante. - Hazel....- Esma suspiró, ya anticipando lo que estaba por venir- no creo que sea buena idea. - Solo será por unas horas- insistió muy segura de que nada malo sucederia- no voy a hacer nada peligroso, solo quiero salir un rato sin que todos me miren como si esperaran algo de mí..... necesito un respiro!!- grito muy frustrada, Esma la observó con duda pero el malestar en el rostro de Hazel hablaba por sí solo, muy a su pesar no estaba pidiendo permiso, estaba buscando una aliada y tal vez era mejor ir con ella y evitar una tontería. - Si necesitas despejarte..... quizá.... quizá podamos dar una caminata cerca del bosque- sugirió su amiga aún indecisa. - No- Hazel negó de inmediato- quiero salir de esta propiedad.....quiero ver personas que no tengan que ver con esta manada..... quiero ir a un bar!!! - Un bar?- la joven parpadeó completamente sorprendida. - Sí..... cuando veníamos de la otra casa, pasamos por varios en el camino no muy lejos de aquí.....solo.....solo vamos a uno de ellos. - Estas completamente loca?!, nosotras no conocemos este lugar, podríamos meternos en problemas.....es una locura. - Por qué?, tan arriesgado puede ser?.....lo dudo, solo será una salida a un bar, no es la primera vez que lo hacemos. Esma la miró como si hubiera perdido la cabeza y se adelantó hacía ella tomándola de las mejillas que estaban suficientemente rojas para que creyera que estaba enferma y tal vez lo estaba. - Hazel, eres la Luna de esta manada..... ya no puedes simplemente aparecer en un bar cualquiera sin seguridad. - Por eso iremos sin decirle a nadie. - Eso es justo lo que lo hace aún peor- bufó pasándose una mano por el rostro- Dastan te mata si descubre que nos escapamos.....y probablemente de paso a mí. - Solo si nos descubre- Hazel sonrió con picardía- vamos, Esma, será como cuando éramos más jóvenes..... un poco de diversión no nos matará. - No puedo creer que estés sugiriendo esto- indico mirándola con incredulidad. - Vas a venir o no?, porque yo voy a ir contigo o sin ti!- afirmó con mucha determinación. La joven se mordió el labio, aún indecisa, pero en el fondo, la emoción en la voz de Hazel era contagiosa, la posibilidad de hacer algo espontáneo, de romper por un momento con todas las reglas, tenía un atractivo difícil de ignorar. - Y Yara?- preguntó con picardía- vamos a decirle? - No la necesitamos- respondió Hazel de inmediato- quiero salir sin nadie siguiéndome a todas partes. Y de nuevo Esma la observó por un largo momento y finalmente soltó un suspiro resignado, de cualquier manera siempre terminaba siendo arrastrada a las locuras de su amiga. - Vamos a morir por esto- Hazel sonrió, triunfante pues ya tenía su confirmación. - Entonces será mejor que valga la pena!!- y sin más, ambas salieron en busca de un vehículo para llevar a cabo su pequeña escapada. Parecían dos pequeñas ladronas cuando se escabulleron en el estacionamiento, escondidas tras una de las columnas del garaje intercambiaron una mirada cómplice mientras observaban con atención a los choferes y guardias que iban y venían, el lugar estaba en constante movimiento, pero ellas solo necesitaban un momento, una distracción lo suficientemente larga para poder actuar. - No puedo creer que estemos haciendo esto- susurró Esma, conteniendo una risa nerviosa. - Shh!!!, concéntrate- murmuró Hazel, espiando con cuidado- necesitamos encontrar un auto que esté abierto o, con suerte, que tenga las llaves adentro. - Sí, claro, porque encontrar un coche abierto en la manada más resguardada de los alrededores es lo más normal del mundo- respondió su amiga con sarcasmo. - A veces la suerte está de nuestro lado- Esma puso los ojos en blanco, pero no pudo evitar sonreír ante esa emoción que surgia de una travesura. Las jovenes se movieron prácticamente en cuclillas y con cautela entre los vehículos, agachándose aún más cada vez que alguien pasaba cerca, mientras Hazel era la encargada de intentar abrir los vehículos, primero probó una camioneta negra, pero estaba cerrada, luego intentó con un sedán plateado, con el mismo resultado, y tras él, busco abrir el híbrido blanco que parecía menos seguro, pero el resultado fue el mismo. - Ya no hay confianza!- recrimino Hazel con molestia como si no encontrar nada abierto fuera una afrenta. - Esto es ridículo- murmuró Esma- nos vamos a quedar aquí toda la noche. Pero justo cuando Hazel iba a responder, notó que un vehículo estaba estacionado más cerca de la entrada, era un todoterreno oscuro, con los vidrios ligeramente abiertos. y parecía recién usado por el lodo fresco en sus llantas, lucia como una alternativa bastante prometedora para ignorarla. - Ven- le susurró emocionada, jalando a Esma del brazo. Sigilosamente se deslizaron hacia el auto, ocultándose tras las columnas y pegándose a un costado para no ser vistas hasta que llegaron a uno de los costados,y obligadas a agacharse, Hazel probó la manija de la puerta del conductor y, para su sorpresa, se abrió con un suave clic. - No puede ser!!- jadeó Esma, llevándose una mano a la boca para evitar soltar una carcajada. - Te dije que a veces tenemos suerte- susurró Hazel triunfante. Sin embargo, no había tiempo de festejar el triunfo, rápidamente se metieron dentro del auto, cerrando las puertas con mucho cuidado para no llamar la atención y de inmediato Hazel revisó el tablero, descubriendo, para su beneplácito, que las llaves seguían puestas. - En serio?, quién deja las llaves aquí?- preguntó Esma en un susurro escandalizado mirando a su amiga con sorpresa. - Alguien con mucha confianza en la seguridad de este lugar- respondió girando la llave y encendiendo el motor. El ronroneo del vehículo fue más fuerte de lo que esperaban y las hizo contener la respiración, aguardando el momento en que alguien las notara, pero nadie pareció escuchar el sonido, lo que era algo ridículo después de todo. - Sube tu ventanilla, rápido!!!- Hazel la apuró agradeciendo que la camioneta tuviera polarizados, al menos a sus costados, así nadie las iba a notar, aunque el parabrisas era otra historia. - Despacio, despacio.....no llames la atención- Esma murmuró pegada a la ventana mientras vigilaba los alrededores. Hazel maniobró con cuidado, conduciendo lentamente hasta la salida del garaje, apenas pasaron junto a uno de los guardias, pero la fortuna parecía sonreirles pues en ese momento estaba totalmente distraído revisando su teléfono y ni siquiera el ruido del motor distrajo su atención, por lo que ambas se miraron con diversión y sorpresa, pero continuaron hasta llegar al camino principal. Entonces Hazel pisó el acelerador hasta el fondo, alejándose de la casa en segundos, y fue hasta ese momento que un cosquilleo de adrenalina recorrió su cuerpo, sintiendo el viento entrar por la ventanilla que Esma había bajado intentando respirar mientras dejó escapar una risa ahogada, llevándose una mano al pecho. - Por la Luna, de verdad lo hicimos! - Lo hicimos!- exclamó Hazel, riendo también. - Crees que alguien nos vio?- preguntó su amiga girándose para mirar por la ventana trasera. - No lo sé, pero si lo hicieron, ya es demasiado tarde- respondió acelerando un poco más- ahora a disfrutar nuestra escapada!!!- Esma soltó una carcajada, aún nerviosa pero emocionada, relajándose un poco en su asiento. - Esto es una locura. - Tal vez- Hazel le lanzó una sonrisa traviesa- pero es justo lo que necesitábamos. Y con el camino abierto ante ellas y la emoción burbujeando en su pecho, ambas se dejaron llevar por la sensación de libertad mientras se internaban en la agitada ciudad que cobraba vida a medida que el sol se ocultaba en el horizonte. Hazel conducía con una sensación de libertad que no había experimentado en mucho tiempo, disfrutando del bullicio a su alrededor, de las calles iluminadas, personas caminando de un lado a otro, el ritmo constante de la vida nocturna que apenas despertaba. - Y bien?..... a dónde vamos?- preguntó Esma, recostándose contra el asiento con una sonrisa de emoción. Pero lo cierto es que Hazel no tenía idea de a dónde ir, sin embargo, eso no la detendría así que observó los bares a su alrededor, buscando el sitio perfecto, no debía ser demasiado lujoso para que llamara la atención ni demasiado abarrotado que hiciera imposible relajarse, y finalmente sus ojos se detuvieron en un local, al final de la calle, con luces tenues y una fachada discreta, decorado con un letrero de neón rojo parpadeante que apenas se leía desde la calle. - Ese- dijo señalándolo con mucha seguridad. - Mmm- Esma entrecerró los ojos para ver mejor- no crees que se ve un poco.... sombrío? - Esa es la idea, probablemente nadie nos busque ahí. - Estás segura? - Segurísima. Sin más discusión, Hazel estacionó frente al lugar, desde afuera el bar parecía pequeño y modesto pero al entrar se encontraron con una atmósfera más elegante de lo esperado, había una iluminación tenue, el sonido amortiguado de la música en vivo y un murmullo constante de conversaciones animadas. - Aparentemente elegiste bien, esto no parece una taberna de mala muerte- comentó Esma, recorriendo el lugar con la mirada. - Y es lo suficientemente ruidoso como para que pasemos desapercibidas- añadió Hazel con tranquilidad. De inmediato las amigas se dirigieron a la barra para pedir un par de cervezas antes de tomar asiento en uno de los gabinetes más apartados, así la noche empezó tal y como lo esperaban, la primera ronda pasó rápido, acompañada de una charla amena, risas y anécdotas de sus travesuras pasadas, recordaron todas las veces que habían hecho enojar a Gorak, las escapadas que planeaban cuando eran más jóvenes y las bromas que solían jugarle a sus instructores de combate, lo que las volvió las peores estudiantes del grupo. - Y cómo olvidar la fogata que intentamos hacer dentro de la cabaña y casi incendiamos el lugar!!- exclamó Esma entre carcajadas. - Esa fue toda tu idea...... aunque nunca olvidaré la cara de Gorak cuando nos descubrió..... parecía que iba a explotar. Las risas siguieron junto con más cervezas, hasta que la música del karaoke llamó su atención, un pequeño escenario en el fondo del bar estaba siendo utilizado por diferentes clientes que, entre tragos y valentía líquida, se animaban a cantar y ellas, por supuesto, no podían quedarse atrás. - Tenemos que hacerlo- dijo Esma dándole un codazo a Hazel. - Nosotras? - Sí!, no podemos hacerlo peor que los demás- repuso aplaudiendo emocionada pero ya era producto de la tercera ronda de cervezas. Hazel lo dudó un segundo, pero la emoción de la noche la envolvía y, sin pensarlo demasiado, aceptó, ambas subieron al escenario y comenzaron con Don't Stop Me Now, coreada por algunos clientes del bar, entre risas y emoción, pasaron a Rolling in the Deep, Chandelier, Dream On, y finalmente a Feeling Good, simplemente cantaron hasta quedar casi afónicas, sin preocuparse por nada más que por el momento. Para su desgracia su presencia ya comenzaba a llamar la atención de las personas a su alrededor, y mientras regresaban a su mesa, intentando recuperar el aliento, un grupo de seis hombres se acercó con esas sonrisas encantadoras que ocultaban intenciones un poco más lascivas. - Vaya, vaya, dónde habían estado escondidas dos mujeres tan hermosas?- preguntó uno de ellos con tono evidentemente coqueto, y en el acto, otro se inclinó ligeramente sobre la mesa mirándolas de arriba hacia abajo con incómodo interés. - Déjenme invitarlas a una copa..... con tanto talento en el escenario, se merecen una celebración. El ambiente en el bar cambió para ellas en cuanto los hombres se acercaron un poco más, tomando asiento junto a las jovenes, sin ser invitados, y sus sonrisas encantadoras se volvieron afiladas, eso sin mencionar que empezaron a olfatearlas sin ninguna vergüenza, provocando que Hazel y Esma se pusieran en alerta. - No son de por aquí, verdad?- preguntó uno de ellos inclinándose levemente hacia ellas, y si bien su tono era despreocupado ocultaba un dejo de interés que ya les resultaba peligroso. Pero Hazel mantuvo la compostura, intentando rechazar la copa que le ofrecían con una sonrisa tensa, no podía demostrarles miedo o terminarían aprovechándose de ellas. - Lo sentimos, pero ya tenemos suficientes bebidas. - Oh, vamos- insistió otro apoyando el codo en la mesa mientras las miraba con descaro- dos lobas hermosas como ustedes deberían relajarse, disfrutar un poco más...... cantaron increíble, al menos déjenos brindar por eso. El cumplido no hizo más que aumentar la incomodidad en el cuerpo de Hazel, a su lado, Esma también se tensó, buscando una forma discreta de librarse de la situación pero prácticamente estaban acorraladas y lograrlo sería toda una proeza, sobre todo cuando intencionalmente eran arrinconadas contra la pared. - En realidad, estábamos por ir al baño- intentó excusarse Esma, pero los hombres bloquearon cualquier movimiento con una actitud demasiado confiada. - No podemos dejarlas ir así como así..... no todos los días nos topamos con dos lobitas tan bellas como ustedes- dijo otro de ellos con una sonrisa socarrona- no podemos perderlas de vista, podría ser peligroso para ustedes!!! - Por nosotros no se preocupen.....ya tenemos pareja- exclamó Hazel ya perdiendo la paciencia. Uno de los hombres arqueó una ceja con incredulidad y, antes de que pudiera reaccionar, levantó el cabello de Esma con descaro descubriendo la marca en su cuello. - Sí, tu amiga sí- murmuró con diversión, antes de girarse hacia Hazel y observar su cuello desnudo- pero tú..... no veo ninguna marca, tal vez estás buscando al hombre adecuado que lo haga. Esma se tensó al instante y Hazel sintió nauseas ante el atrevimiento de aquel tipo que le hizo hervir de ira, pues no solo era su actitud sino además el atrevimiento que mostraban como si sus constantes negativas no importarán, y en realidad, aunque le pesara admitirlo, para ellos no valían nada cuando sus intenciones eran más que claras. - No necesito que nadie me marque- espetó Hazel con tono firme- y mucho menos me interesa su compañía- los hombres rieron entre ellos, sin tomarse en serio su rechazo pues estaban muy decididos a no darse por vencidos. - Preciosa, no te pongas a la defensiva.....aún no sabemos si eres libre o no. Hazel inspiró hondo, intentando contenerse, pero entonces decidió ponerle fin a esa conversación y, para su desgracia, solo había un modo de hacerlo. - No soy libre!!- declaró con una seguridad tan férrea que todos detuvieron sus movimientos- soy la Luna de la manada Sangre de Luna y mi compañero es el Alpha Dastan. El silencio que siguió fue abrupto, no había nadie en los alrededores que no supiera de Dastan, sin embargo, en lugar de retroceder los hombres volvieron a reírse, pues evidentemente, no había forma de que eso fuese posible, por lo que les pareció un ridículo y pobre argumento. - Si eso fuera cierto, ese maldito ya te habría marcado. - Dastan es una bestia que no dejaría a su compañera libre y sin marcar- y así uno de ellos se atrevió a rodearla con el brazo, acercándose a su cuello con una sonrisa depredadora, intentando ser él quien la marcara. - Tal vez.....todo lo que dicen sobre él solo son mentiras, y simplemente no es lo suficientemente hombre para ti..... pero yo podría.... Hazel reaccionó en el acto empujándolo con fuerza, haciendo que el hombre cayera del asiento llevándose un par de botellas de cerveza con él al piso, afortunadamente para ellas, el golpe llamó la atención de los demás clientes que dejaron de hablar para observar la escena con curiosidad y expectativa. - Qué demonios te pasa?- gruñó el tipo incorporándose con una mirada oscura y un tono que ya carecía de cualquier falsa amabilidad. - No vuelvas a tocarme!!!- advirtió Hazel con firmeza- no creo que estes en posición de retar a mi compañero, o si?!- cuestionó con total orgullo y dignidad sabiendo que solo un loco se enfrentaría a Dastan. - Qué está pasando aquí?- interrumpió una voz grave, ajena al grupo. El dueño del bar apareció desde el otro lado de la barra, caminando con paso firme hacia ellos y de inmediato sus ojos pasaron de Hazel a los hombres que la acosaban y su expresión se endureció. - Déjenlas en paz- ordenó con un tono bajo pero lleno de autoridad- no quiero problemas en mi bar. - Vamos, hombre, solo estábam...... - No me interesa lo que estaban haciendo!- lo cortó el dueño cruzándose de brazos- no voy a arriesgarme a enfadar a Dastan si lo que ella dice es cierto!! El grupo de hombres se quedó en silencio, no parecían asustados, pero sí cautelosos, la reputación de Dastan era más que suficiente para hacerlos dudar, y aún así no pensaban dar un paso atrás. - Y si solo está mintiendo?- preguntó uno de ellos con escepticismo. - Quieres ser tú quien arriesgue su vida para averiguarlo?- replicó el dueño mirándolos con dureza. El ambiente se tornó tenso, los hombres no tenían intención de darse por vencidos pero si era verdad lo que Hazel decía era arriesgar más que su integridad pues Dastan no lo dejaría pasar como simple incidente, así que finalmente dieron un paso atrás con gestos resignados. -Tch, qué aburrido - murmuró el que inicio todo, antes de dar media vuelta y alejarse, seguido por su grupo de amigos, que de vez en cuando volteaban a mirarlas con cierto rencor. Las jovenes soltaron un suspiro contenido cuando todo acabó mejor de lo que pensaron, pero el dueño del bar les dirigió una mirada seria pues aún tenía que asegurarse que en verdad todo quedara zanjado. - Si en realmente eres su compañera, te sugiero que no te quedes mucho más aquí..... alguien más podría no ser tan sensato como yo..... además, honestamente no quiero que venga a mi negocio a causarme problemas! Hazel asintió aún con la adrenalina corriendo por su cuerpo mientras Esma tomó su brazo con urgencia. - Será mejor que nos vayamos- afirmó en medio de un pesado suspiro. Y sin necesidad de más palabras ambas se dirigieron apresuradas hacia la salida, conscientes que su pequeña aventura había llegado con un abrupto final, Hazel y Esma salieron del bar a toda velocidad apenas intercambiando palabras mientras avanzaban y el frío de la noche intensificaba el temblor en sus cuerpos. - Mierda, mierda, mierda!!- susurró Esma, sujetándose del brazo de su amiga mientras trataban de no llamar más la atención. Hazel apenas podía respirar, su pecho subía y bajaba con agitación mientras su mente seguía atrapada en lo ocurrido, se sentía enfurecida, asustada y al mismo tiempo temblorosa, aquellos lobos la habían hecho sentir vulnerable de una manera que odiaba, pues le recordaba la poca consideración que los lobos solían tener hacia ella por el tamaño de Anka. Sin embargo, en ese momento todo lo que le preocupaba era llegar hasta la camioneta sin que nadie intentara detenerlas, y en cuanto lo consiguieron, ambas se apresuraron a subir y cerrar las puertas de golpe, poniendo de inmediato los seguros, Hazel apretó el volante con fuerza antes de encender el motor pero sus dedos apenas eran capaces de mantenerse firmes. - Estás bien?- preguntó Esma con voz preocupada aunque ella misma tenía la respiración entrecortada. Su amiga asintió rápidamente pero el nudo en su garganta la delató, su mano temblaba sobre la palanca de cambios mientras aceleraba de golpe, deseando dejar atrás la amarga experiencia. - Tenemos que regresar antes de que alguien se dé cuenta de que nos fuimos- dijo Hazel absurdamente con voz tensa, pues ni siquiera se habian percatado que ya eran casi la una de la madrugada. Esma pasó las manos por su rostro, tratando de calmarse, no quería llegar a la manada y que Vanko notara su estado, ya que si lo hacía, seguramente, no se quedaría de brazos cruzados y arrastraría a Dastan con él. - Sí, sí..... apresurate, solo… no choques, por favor!! Y el resto del camino fue en completo silencio, Esma mantenía la vista al frente pero Hazel podía notar cómo se frotaba los brazos con ansiedad y ella, por su parte, tenía la mandíbula apretada y su respiración aún irregular dejando que su mente viajara entre la ira, el miedo y la frustración. - No debimos hacerlo- susurró Esma después de un rato, con la mirada perdida en la carretera. - Ya es tarde para eso- respondió Hazel en el mismo tono. La joven se aferró con más fuerza al volante, obligándose a concentrarse en la carretera, no quería pensar en lo ocurrido, no quería recordar el asqueroso contacto de aquel hombre, ni sus palabras llenas de burla y, sobre todo, no quería recordar el eco de su propia voz diciendo que era la Luna de Dastan y que nadie le creyera. Pero aún habían más situaciones que enfrentar, pues apenas tomaron el camino principal que llevaba al territorio de la manada, ambas notaron el alboroto que se extendía a lo lejos, Hazel redujo la velocidad instintivamente mientras su mirada se posaba en la escena frente a ellas. Lobos en su forma humana y algunos en su forma animal iban y venían en cuadrillas, se movían rápido, revisando los alrededores, hablando entre ellos en murmullos tensos, había vehículos estacionados en el camino, y varias luces de linterna parpadeaban en la oscuridad, eso sin mencionar caravanas de dos o tres automóviles avanzando a toda velocidad por los diferentes caminos que se unían a la carretera principal. - Mierda..... - Esma se irguió en su asiento, con el rostro completamente pálido, Hazel sintió el peso de su mirada, pero no pudo girarse a verla, su cuerpo entero se tensó al comprender lo que estaban viendo- dime que esto no tiene que ver con nosotras- suplicó su amiga con una mezcla de miedo y culpa. Pero Hazel no respondió, apenas tragó en seco, sintiendo su estómago contraerse, no hacía falta que alguien se los confirmara, lo sabía, la manada estaba en alerta y muy seguramente todo era por ellas.
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