La angustia de Hazel se hizo más grande al ver la cantidad de autos estacionados y las figuras moviéndose de un lado a otro en los alrededores.
- Esto es malo!!!- exclamó Esma, pero no había necesidad de una confirmación, ella ya lo sabía.
La joven apenas tuvo tiempo de frenar antes de que su amiga abriera la puerta de golpe y prácticamente saltara del vehículo, la casa principal estaba completamente iluminada, cada ventana irradiaba luz con intensidad, proyectando sombras moviéndose por todo el lugar, Esma la tomó de la mano y ambas se dirigieron a la entrada con pasos apresurados sintiendo la creciente tensión y en cuanto cruzaron el umbral, el sonido de los gritos las recibió.
- IMBÉCILES!!..... TODOS SON UNOS MALDITOS IMBÉCILES!!!...- la voz de Dastan retumbaba en las paredes, llena de rabia e impotencia.
Y en el lugar había más personas de las que hubiera deseado, Dastan, por supuesto, estaba caminando de un lado a otro apuntando y lanzando improperios, en frente suyo, Vanko a lado de Kael y Soran, escuchaban sin emitir el menor sonido mientras el servicio, encabezado por la señora Greta, aguardaba en una esquina con la cabeza agachada y una que otra empleada con lágrimas en los ojos; hasta que Vanko fue consciente de su presencia, adelantándose con alivio hacia Esma, en un segundo su expresión sombría se transformó cuando la atrapó entre sus brazos en un abrazo feroz.
- Por la Diosa, Esma!.... en dónde diablos estabas?!- su voz tembló con un dejo de desesperación mientras la apretaba contra su pecho.
Esma sollozó levemente, escondiendo el rostro en el cuello de Vanko, aferrándose a él, pero la atención de Hazel no estaba en ellos y todo lo que se decían, Dastan era quien más la preocupaba sobre todo cuando el hombre se quedó en completo silencio, con una mirada oscura y llena de emociones indescifrables, que se posó sin piedad sobre ella.
Por un momento, el caos a su alrededor pareció desvanecerse, Hazel sintió cómo cada músculo de su cuerpo se tenso bajo aquel escrutinio, no supo si era por la ira contenida en los ojos de Dastan o por la sensación de culpa que comenzaba a experimentar, pero era difícil no hacerlo cuando a su alrededor no había ni una mirada comprensiva ni amable hacia ella, ni siquiera Kael la veía con alivio, en realidad, solo la miraba con la cabeza agachada y con mucha severidad, como si también la culpara.
Hazel tragó en seco, la presión en la habitación era asfixiante y estaba toda sobre ella, sin embargo, esta asfixiante situación estaba lejos de terminar.
- Kael- Dastan rompió el silencio con una voz prácticamente contenida pero sin apartar la mirada de Hazel.
- Sí, Alpha- Kael se irguió de inmediato dando un paso al frente.
- Diles a todos que pueden regresar a sus casas a descansar- ordenó sin titubear- a Yara, a los guardias y a los choferes que estaban encargados de vigilar los vehículos y las salidas, los quiero en el calabozo hasta que decida qué hacer con ellos- Hazel dio un paso adelante, su corazón latía con fuerza pues no creyó que Dastan llegara a tal punto, y quizás fue un poco ingenua al pensar que únicamente la reprenderia a ella.
- Dastan.....- pero su voz se desvaneció cuando él la miró.
Una sola mirada bastó para que sus palabras murieran en su garganta, sus ojos oscuros, endurecidos y afilados, la atravesaron con una advertencia clara: no me desafíes.
- Inmediatamente Alpha- Kael inclinó la cabeza con rigidez y sin decir nada más, salió de la sala, dejando atrás la tensión y con Soran detrás de él, visiblemente preocupado por Yara, Dastan entonces volvió su atención a Vanko, que aún tenía a Esma aferrada a su costado.
- Por consideración a ti, no la encerraré- declaró con una voz grave que no tenía ni un rastro de indulgencia- pero es una cortesía que no volvera a ocurrir....sin importar el afecto que nos une, si esto vuelve a pasar tomaré medidas muy severas.....espero que lo comprendas.
Vanko sostuvo la mirada del Alpha durante un largo rato antes de asentir lentamente, escondiendo a Esma tras de si, quien ante la amenaza solo aumentó el temblor en su cuerpo.
- No volverá a suceder- Vanko no dijó más, se limito a tomar a Esma de la mano y guiarla hacia la salida.
- Pueden irse a descansar....ya mañana hablaremos de este problema- indicó Dastan a Greta dejando entre ver que no sería una charla amistosa.
El servicio salió de inmediato y tan rápido como pudieron, y entonces, quedaron solos, Hazel apenas tuvo tiempo de recuperar el aliento antes de que la voz de Dastan, baja y letal, rompiera el silencio.
- Quién te tocó?
- Qué?- ella frunció el ceño, sumamente confundida.
- Puedo olerlo- Dastan dio un paso hacia ella.
Hazel quedo anonadada, había sido menos de un segundo el tiempo que aquel hombre la abrazó, y le parecía imposible que hubiese quedado rastro alguno.
- Oler qué?- repuso fingiendo amnesia.
- El aroma de otro lobo en ti- su mandíbula se tensó, y su voz se tornó más áspera- lo olí desde que cruzaste la puerta.....solo quiero saber si....si fue consensual- exclamó dándose vuelta para ocultar su dolor.
La joven sintió cómo la sangre abandonaba su rostro, mientras su pecho se contrajo con fuerza, pero se obligó a mantener la compostura, no podía decir la verdad porque Dastan podría enloquecer.
- No es lo que crees- dijo con firmeza, aunque el temblor en sus manos la delataba- solo fuimos a un bar.... estaba lleno de gente, de todo tipo de personas, seguramente lo que hueles es solo.....la mezcla de aromas del lugar.
- No me mientas- Dastan dejó escapar una risa baja y llena de dolor.
- No te estoy mintiendo- el hombre se giró avanzando hacia ella, y el aire a su alrededor pareció volverse más denso.
- Se diferenciar entre el hedor de un bar y el aroma de otro lobo en ti.... entonces debo entender que fue algo consensual?!- desgraciadamente Hazel no quería que creyera algo semejante, no lograba entenderlo pero la sola idea le dolió.
- Dastan, te lo juro....
- No me jures nada, solo explicámelo....pero si no quieres, entonces haré que Esma lo haga-aunque la amenaza implícita hizo que Hazel se estremeciera.
- Q...qué?
- Si no tienes la decencia de decirme la verdad, entonces la obligaré a hablar- sus palabras eran crueles pero tan directas que no podían ser entendidas como una amenaza vacía- no será difícil hacerla confesar si la encierro.....con algo de tortura tal vez entienda que su silencio tiene un precio.
- No!!!- gritó, dando un paso al frente con desesperación, al sentir como el terror se apoderó de todo su cuerpo en un instante- no fue su culpa, ni la de los empleados..... fui yo...yo decidí salir!!!, solo quería distraerme un rato, eso es todo.
- Para eso estaba Yara.
- No necesitaba a Yara siguiéndome a todas partes- Hazel apretó los puños aferrándose a que así era a pesar de lo que sucedió en el bar
- Y ahora por tu capricho, hay gente en el calabozo- su tono se endureció aún más- debes aprender que tus actos tienen consecuencias, si no lo entiendes por las buenas, me obligarás a enseñártelo por las malas.
El golpe de sus palabras fue brutal, pero Hazel ya no podía quedarse callada, cerró los ojos un segundo, respiró hondo y, con la voz más firme que pudo reunir, confesó.
- Nos encontramos con unos lobos que insistieron en invitarnos una copa, intentamos rechazarlos pero no quisieron escuchar...uno de ellos me tocó, intentó....- pero se detuvo, sacudiendo la cabeza, ya no tenía caso agravar la situación- pero lo alejé, y entonces el dueño del bar tuvo que intervenir y salimos de ahí inmediatamente, eso fue todo!
Dastan la miró fijamente pero sus ojos se convirtieron en brasas en un instante, mientras su pecho, ya de por si agitado, aceleró su movimiento pero no podía evitarlo, sentía como su sangre hervía sin que pudiera hacer nada al respecto.
- En qué bar fue?- preguntó con voz baja y peligrosamente calmada.
- Eso no importa… ya pasó- Hazel apartó la mirada esperando no haber provocado más problemas pero Dastan no estaba de acuerdo y avanzó un paso más, cerrando la distancia entre ellos.
- No juegues conmigo..... dónde fue?
- Dastan.... por favor!
- Responde!!!- bramó y el sonido retumbó por toda la habitación.
Hazel sintió que el aire se le atoraba en la garganta, pero se obligó a mantenerse firme, no sabía de que sería capaz en ese estado y no deseaba averiguarlo.
- No es necesario que vayas.
- Si no hablas....destruiré cada maldito bar de esta ciudad hasta que alguien me diga lo que quiero saber!!- y de nuevo el grito hizo vibrar hasta los cristales de las ventanas.
La pobre chica abrió los ojos con sorpresa y alarma, sabía que él era capaz de cumplir esa amenaza, y no necesitaba provocarlo más así que se mordió el labio, y sin más opción, confesó.
- Black Fang- susurró con pesar
Y sin decir una sola palabra, simplemente abandonó la sala, dejandola sola, observando el desastre en que se convirtió una inocente salida, Hazel subió las escaleras con el peso de la culpa oprimiéndole el pecho, cada paso la hacía sentirse más pequeña, más atrapada en una situación que no había previsto y que ahora parecía una total estupidez no haberlo hecho, Esma y otros inocentes estaban pagando por su imprudencia, Dastan convertiría esto en un acto de sangre y ella no podía compartir con nadie el dolor de la culpa y encontrar un poco de consuelo.
Afortunadamente cuando empujó la puerta de su habitación, encontró a la señora Greta esperándola, ocupada en arreglar las sábanas de su cama, la mujer levantó la vista y le dedicó una sonrisa cálida para reconfortarla sin necesidad de palabras, Hazel intentó devolverle el gesto, pero sus labios apenas se curvaron antes de que el nudo en su garganta se apretara, no pudo contenerlo más, las lágrimas cayeron sin control, y su respiración temblorosa llenó la habitación.
- Oh, mi señora.....- murmuró la empleada con ternura acercándose de inmediato.
Y antes de que Hazel pudiera reaccionar, la mujer la rodeó con los brazos, brindándole el consuelo que tanto necesitaba, el abrazo hizo que su poco autocontrol se resquebrajara, permitiendo que el llanto se hiciera más intenso.
- Yo solo.... solo quería distraerme un poco- confesó con la voz entrecortada, apoyando la frente en el hombro de la señora Greta mientras caminaban hacía la cama- no quería causar problemas!!
- Lo sé, mi señora- susurró acariciándole la espalda en un gesto tranquilizador- no fue su culpa!- Hazel negó con la cabeza, sintiendo cómo el peso en su pecho no disminuía.
- Lo complique todo!!- lloró, reclamandose a si misma.
- No fue así.
- Dastan enloqueció, no sé qué va a hacer!!
- El Alpha solo estaba preocupado.... se alteró cuando se dio cuenta de que no estaba- continuó con suavidad- entiendalo, imaginese....casi enloquece pensando lo peor, si no hubiera sido por la señorita Raisa, no quiero imaginar lo que habría hecho- Hazel se separó apenas lo suficiente para mirarla con ojos enrojecidos sorbiendo la nariz.
- Raisa?- ante lo que la señora Greta asintió con pesar.
- Fue ella quien lo contuvo.... si no fuera por su intervención, el Alpha habría destruido cada manada vecina, habría incendiado la ciudad entera solo para encontrarla, la señorita Raisa organizó la búsqueda y evitó que su furia lo cegara por completo..... pero solo esta reaccionando como lo haría alguien que ama a su compañera- Hazel frunció el ceño porque no podía entender que esa fuera la razón de su furia- dele tiempo para que se calme, y no se culpe por querer un poco de normalidad- dijo la empleada con dulzura, apartándole un mechón de cabello húmedo de lágrimas- no tiene que cargar con esto sola.
- Y aún así, personas inocentes van a pagar por mi decisión- susurró, más para sí misma que para su acompañante.
- Toda decisión trae una consecuencia, mi señora, siempre.....pero nada que no se pueda solucionar, mañana será otro día.....el Alpha y usted verán que esto no fue tan grave.
Desgraciadamente la joven no estaba muy de acuerdo, esto se iba a solucionar, si, pero no de la manera tranquila y amable que la señora Greta quería creer, en este punto creía casi con absoluta certeza, que Dastan estaba destruyendo el bar con todos dentro sin que nadie pudiera detenerlo.
Hazel se apartó lentamente limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano mientras trataba de controlar su respiración pero la incertidumbre por lo que estuviera pasando la carcomía.
- Dastan salió?- preguntó en un hilo de voz, temiendo la respuesta.
- Sí, mi señora- la señora Greta suspiró y asintió- lo escuché dar órdenes, al parecer llamó a su Beta y a un grupo de rastreadores y todos salieron en las camionetas.
El estómago de Hazel se contrajo con fuerza, su mente pintó imágenes de lo que Dastan podría estar haciendo en ese mismo momento, y ninguna de ellas era buena.
- Oh, Diosa....- exclamó sintiendo que el aire no le alcanzaba, afortunadamente la empleada la contuvo tomando sus manos entre las suyas, dándole un pequeño apretón.
- Escúcheme.... lo mejor que puede hacer ahora es descansar, ya mañana podrá hablar con el Alpha con más calma.
- Pero.....- Hazel dejó escapar un sollozo ahogado y negó con la cabeza sintiendo que debía hacer algo
- Shhh, no sé castigue, ya no piense en eso- murmuró con ternura- nada cambiará si se desmorona ahora.
Pero Hazel no podía evitarlo, la angustia la devoraba mientras la culpa se aferraba a su consciencia, sabiendo todo lo que pudo evitarse si tan solo hubiera hecho las cosas diferente.
- Voy a traerle un té de Draal Nuvik- repuso la empleada con voz cálida al notar que nada menguaba su ansiedad- le ayudará a dormir tranquila, a disipar la ansiedad.....y también la protegerá de los malos espíritus.
- Malos espíritus?- preguntó con incredulidad dejando escapar una risa suave y entrecortada.
- Nunca está de más un poco de protección extra- y le guiñó un ojo con complicidad.
Hazel asintió, sin fuerzas para discutir, tal vez, aunque solo fuera por esa noche, podía permitirse creer en los viejos remedios y en las palabras amables y efectivamente, té le brindó el descanso necesario que de otra manera no hubiera conseguido, pero a la mañana siguiente descubrió que el remedio no fue tan efectivo para disipar el problema que aún debía enfrentar con Dastan.
Al entrar en el comedor, su cuerpo se tensó al verlo sentado a la mesa, completamente solo y con el mismo semblante de molestia que noche anterior, por un instante, consideró dar la vuelta y regresar a su habitación, pero eso solo empeoraría las cosas, no podía esconderse de él para siempre así que respiró hondo y avanzó con la cabeza en alto, fingiendo una seguridad que no sentía, de inmediato la señora Greta, le dedicó una leve sonrisa antes de colocar un plato frente a ella, el aroma del desayuno era reconfortante, pero la tensión en el aire opacaba cualquier intento de normalidad.
Y fuera de los ruidos de los cubiertos o las tazas, la pareja no hizo otra cosa más que dirigirse furtivas miradas en el más absoluto silencio, hasta que después de un par de bocados, Hazel no pudo contenerse más.
- Qué pasó anoche?- preguntó con cautela, sin mirarlo directamente, Dastan tardó unos segundos en responder, apenas y soltó un pesado suspiro antes de dejar el tenedor en su plato y levantar la mirada.
- Arreglé tu desastre- su tono era cortante, pero a Hazel le bastó para hacerla sentir preocupada.
- Los mataste?- preguntó en un susurro, temiendo la respuesta.
El hombre le sostuvo la mirada por un largo momento, no tenía intención de compartir con ella sus planes y mucho menos después de ser testigo de la aparente preocupación que tenía hacia aquellos tipos.
- Acaso te preocupan?- pero ella negó de inmediato para su tranquilidad- les voy a dar una lección.... a ellos y a cualquiera que intente propasarse con mi Luna.
Hazel se estremeció, pero decidió ignorar la contracción de su estómago, evidentemente Dastan aún no había hecho nada pero eso no implicaba que no lo fuera a hacer y entonces se obligó a mantener la compostura mientras su mente volvía a los guardias y empleados que estaban encerrados por su culpa.
- Y qué harás con las personas que están en los calabozos?- cuestionó con la voz tensa.
- Castigarlos por su falta- Dastan tomó un sorbo de su café antes de responder con total calma.
- No!!- la pobre chica intervinó con urgencia- no puedes hacerles nada..... por favor, fue mi culpa, ellos no deberían pagar por mis decisiones.
- Fue su responsabilidad- debatió azotando la taza contra la mesa- dejaron que robaras un vehículo, que abandonaras la propiedad sin que nadie se diera cuenta..... deberán pagar por sus omisiones, y te prometo que no volverá a pasar- su tono era tan definitivo, que no había espacio para discusiones ni protestas y aún así no podía quedarse de brazos cruzados, había sido su culpa y responsabilidad y no podía permitirse que dañaran a inocentes.
- Dastan, por fa....
Pero en ese instante la puerta del comedor se abrió, la presencia de Kael se hizo presente en el umbral con una simple mirada, que al parecer Dastan entendió perfectamente, pues con una sonrisa de triunfo se levantó del comedor, dejando a Hazel sola y confundida.
La pobre chica sintió su pulso acelerarse mientras observaba a Dastan salir con paso seguro y la sombra de una sonrisa arrogante en su rostro, sabía que esto tenía que ver con lo que ocurrió anoche, y aunque probablemente el castigo de esos tipos era más que merecido no podía quedarse quieta.
Evidentemente no estaba en condiciones de intervenir, pero al menos debía averiguar que pretendia con exactitud, e ignorando totalmente su desayuno a medio terminar se puso de pie, mirando a su alrededor y salió discretamente del comedor.
No sabía con exactitud a dónde fue Dastan pero ese no sería un problema para ella, solo bastaba con seguir su aroma que irremediablemente la llevo hacia la parte trasera de la casa, donde el sonido de motores le indicó que algo estaba ocurriendo.
Con cautela, se escondió al costado de la casa, pegándose contra la pared mientras observaba la extraña escena desarrollarse frente a ella, al primero que reconoció fue a Dastan quien descendía las escalinatas con la seguridad de alguien que estaba completamente en control, confirmado por su simple, aunque elegante, atuendo totalmente n***o que contrastaba con la luz del sol matutino, rematado por un par de lentes oscuros que ocultaban cualquier indicio de emoción en su mirada.
A su alrededor, seis de sus soldados lo acompañaban, formando un semicírculo mientras Kael aguardaba unos metros más adelante, pero él mantenia la vista fija en el camino por el que llegaron dos camionetas, que se estacionaron justo frente a ellos, y de inmediato, las puertas se abrieron de golpe.
Dos hombres fueron sacados a la fuerza, prácticamente lanzados sin ninguna piedad, e incapaces de defenderse, y gracias a que sus manos estaban atadas con gruesas cuerdas, cayeron de rodillas frente a Dastan.
Hazel sintió que el aire abandonaba sus pulmones, pues en cuanto cayeron del automóvil los reconoció, eran los mismos hombres que la acosaron en el bar y no estaban en las mismas condiciones que la noche anterior, en realidad lucian bastante golpeados, y a pesar de su estado, Dastan no los miró ni un segundo, apenas y se limitó a inspeccionar el entorno con una calma casi perezosa, como si el asunto frente a él no tuviera mayor importancia.
- Saben quién soy?- su voz rompió el silencio con una frialdad incuestionable, provocando que en el acto los dos sujetos asistieran con el miedo palpable en cada movimiento- entonces saben por qué están aquí....eso es bueno porque detesto dar explicaciones.
- Fue un error!, no sabíamos quién era!- balbuceó uno de ellos con la voz entrecortada.
- Sí, sí!....no era nuestra intención faltarle al respeto, solo....-los hombres comenzaron a hablar al mismo tiempo, atropellándose en su desesperación por justificarse.
- Ella nos invitó a su mesa.
Hazel soltó un bufido de indignación, esos tipos no solo eran un desgraciados sino además eran unos completos cobardes, y a pesar de que sabía que reclamarselo en la cara podría comprometer aún más su situación, dio un paso al frente con el impulso de intervenir, de desmentirlo, de gritar que eso no era cierto.
Pero antes de que pudiera abrir la boca, Dastan hizo un leve gesto de cabeza, y uno de sus soldados reaccionó de inmediato, el sonido de la bofetada fue seco, brutal, el hombre que había osado acusarla se tambaleó hacia un lado observando como la sangre salía en un chorro directo de su boca, y en ese instante su expresión se transformó con mayor terror.
- Hay que podar ese árbol- señaló Dastan un viejo pino que sobresalía del resto, pero lo hizo con tal indiferencia que parecía estar en un universo paralelo en el cuál los hombres frente a él ni siquiera existían.
Dastan no los miraba, caminaba con calma, con los brazos en la espalda, como si la situación no le interesara en lo más mínimo, y aunque sus lentes de sol ocultaban cualquier rastro de emoción en su rostro, Hazel sabía que su furia estaba ahí, contenida en cada paso pausado, en cada respiro controlado.
- Alpha Tristan me los entregó esta mañana- comentó con una tranquilidad escalofriante- pensé que me costaría más trabajo convencerlo pero supongo que no quiso enfrentarme porque sabe que saldría perdiendo.
- Solo fue una broma...lo de marcarla fue....una ....estupida broma...- pero esos tipos ya ni siquiera estaban pensando, pues la excusa que dio no haría otra cosa que provocar aún más a Dastan.
Hazel sintió que la respiración se detenia en su garganta, el recuerdo de aquel tipo apartándole el cabello para buscar la marca de Dastan regresó con una intensidad desagradable, y aún así lo peor fue darse cuenta que esa información que había insistido en ocultar, acababa de ser torpemente revelada, lo que significaba que ya nada ni nadie podría detenerlo.
Y efectivamente, Dastan no tenía ni idea de ese hecho, y su furia solo aumentó aún más, apenas y camino hasta colocarse a un lado de sus prisioneros pero seguía en esa misma actitud controlada en la que ni siquiera levantó la voz.
- Patéticos- los dos hombres se tensaron como si la palabra les hubiera golpeado más fuerte que la bofetada- pensé que al menos tendrían la decencia de aceptar su delito y afrontar su castigo con el mismo valor con el que decidieron acosar a mi Luna.
Y el silencio volvió a sentirse punzante y afilado, Hazel tenía la boca seca y su pulso desbocado, no sabía qué iba a hacer Dastan pero lo que fuera, estaba segura de que esos hombres lo recordarían por el resto de sus vidas.
Pero extrañamente, Dastan apenas levantó una mano dibujando un gesto en el aire que provocó que los dos hombres comenzaran a removerse en el suelo, sus cuerpos tensos por el terror, pero los guardias los sujetaron con firmeza, sus rostros se volvieron tan pálidos que contrastaban con el suelo polvoriento, y sus ojos saltaron al anciano que acababa de aparecer entre los árboles.
- Gracias por venir, Bavol- repuso Dastan ante la inquietante presencia del hombre más viejo qué Hazel hubiera visto.
El anciano llevaba una túnica negra que se deslizaba sobre la hierba sin hacer ruido, su rostro era apenas visible entre la capucha pero delataba arrugas tan profundas como las raices, su manos, que estaban igual de marcadas que su rostro, se afilaban con largas uñas enegrecidas por el tiempo y su ocupación, pero lo que más llamó la atención era lo que sostenia, entre sus manos llevaba un frasco oscuro, opaco, cuyo contenido parecía moverse con una consistencia densa y sospechosa.
- Al menos sus otros amigos tuvieron la decencia de suplicar perdón y delatarlos, aparentemente fueron más inteligentes que ustedes- comentó, con un tono gélido mientras se acercaba a Bavol- por eso los perdoné.....pero ustedes.... ni siquiera pueden aceptar con un mínimo de dignidad y hombría lo que hicieron- los hombres contuvieron el aliento, totalmente paralizados como si un solo movimiento pudiera sellar su aterrador destino- por eso, su castigo será diferente- Dastan inclinó la cabeza en dirección a Bavol- este hombre es un gran mistagogo, un maestro en el arte de las pociones..... debo reconocer que es bastante interesante su trabajo, tan solo no hace mucho tiempo creó algo muy..... peculiar..... cómo la llamaste?!
- Varash'Keil- repuso Bavol con una voz ronca mientras levantaba el frasco con una sonrisa tenue y siniestra.
- Varash’Keil- repitió Dastan, dejando que el nombre se esparciera en el aire como una sentencia.
Los hombres comenzaron a sacudirse violentamente, intentando liberarse, no hacían falta más explicaciones pues ya habían escuchado rumores sobre esa poción.
- No… no....- murmuró uno de ellos.
- No puedes hacernos esto!- secundó el otro, pero Dastan ignoró sus súplicas, si aún podía prolongar su sufrimiento, lo haría sin dudar.
- El Grito del Lobo- tradujo con calma- hecha a base de Luparia Negra, Belladonna, Plata Negra y otras hierbas que la hacen extremadamente efectiva- los prisioneros forcejearon con más desesperación, los músculos de sus cuellos se tensában al punto de parecer que sus venas estallarían- no deberían temer tanto- continuó Dastan con el mismo tono burlón- después de todo, solo es una simple poción....- y en ese instante sus labios se curvaron en una sonrisa cruel- que está diseñada para interferir con la transformación natural de un hombre lobo....no es así Bavol?!
- Así es, mi señor, la poción hace que el proceso sea extremadamente lento y doloroso..... en lugar de una metamorfosis rápida y fluida.....- el viejo explicó con esa voz tétrica que resonaba en su garganta- los huesos se fracturan y realinean con agonía, la piel se estira y desgarra centímetro a centímetro, los instintos se descontrolan y, en vez de convertirse en un lobo poderoso, quedan atrapados en un estado de sufrimiento entre ambas formas.....y con el tiempo se volverá más doloroso hasta que la sola idea de transformarse provocara un terror casi psicótico.
Y en ese instante uno de los hombres se orinó encima ante tan amable descripción de lo que iba a experimentar, mientras el otro comenzó a sollozar, pero Dastan ni siquiera pestañeó.
- Esto servirá como recordatorio para ustedes..... y para cualquiera que piense que puede tocar a mi Luna y salir ileso.
Los dos hombres forcejearon con toda la fuerza que les quedaba, con movimientos desesperados y erráticos mientras intentaban zafarse de las manos firmes de los soldados, uno de ellos, el que había intentado besar a Hazel, rugía como un animal atrapado con el rostro enrojecido por el esfuerzo.
- No voy a tomar esa maldita cosa!.... no pueden hacer esto!
- Si pelean o no, da igual- comentó con calma totalmente impasible- de cualquier manera, la tomarán.....aunque- Dastan sonrió apenas con oculta malicia- me agrada que peleen....lo hace más interesante.
Los soldados intensificaron su agarre, mientras Bavol se acercó con parsimonia, desenroscando el frasco con lentitud, como si saboreara la anticipación su obra maestra, el primero de los hombres dejó caer la cabeza, jadeando con desesperación, el esfuerzo ya le empezaba a pesar y si de cualquier manera sería obligado, era preferible no agravar más su situación.
- Está bien....lo haré....- susurró con una voz apenas audible provocando que su amigo lo mirase con incredulidad y reproche.
Pero ayudo a que los soldados lo soltarán mientras Bavol colocaba el frasco en sus labios, el tipo tragó saliva y lo miró con horror antes de cerrar los ojos, soltar un hondo suspiro y beber el líquido; el efecto fue inmediato, un espasmo recorrió su cuerpo mientras caía sobre su pecho, tosiendo y ahogándose con el líquido, que al parecer quemaba en su interior.
- No!- gruñó con furia el otro hombre que intentó tocar a Hazel- no lo hare!!!.....no beberé esa mierda!!!
Por lo que los soldados tuvieron que sujetarlo con más fuerza, pero el hombre pataleaba, movía la cabeza, forcejeando con la desesperación de una bestia acorralada mientras Dastan lo miraba con pena.
- Hazlo- y esa fue señal suficiente para que Bavol se acercara con otro soldado, y entre ambos le sujetaron la cabeza a la fuerza, inclinándola hacia atrás.
- No, maldita sea, no!..... piedad!!!....un poco de piedad!!!
El mistagogo le abrió la boca con los dedos y el soldado vertió el contenido del frasco que el hombre intentó escupir, pero Bavol le tapó la nariz, obligándolo a tragar por reflejo, cuando al fin lo hizo, lo dejaron caer al suelo sintiendo los mismos efectos que su compañero, ambos hombres estaban en el piso, temblando, gritando y respirando agitadamente, hasta que la poción y cansancio los venció, dejandolos totalmente inertes aunque muy conscientes.
- Llévenlos de regreso a su manada- la misión de Dastan había llegado a su fin, y sin más se ajustó el puño de su camisa negra, hablando con la misma indiferencia de antes.
Los soldados se movieron de inmediato, tomaron a los hombres que parecían dos costales de papa y los arrojaron al interior de una de las camionetas que de inmediato se puso en marcha.
- Será interesante ver qué sucede con ellos- murmuró con regocijo mirando como el vehículo se alejaba- o mejor aún saber qué hará Alpha Tristan con unas criaturas como estas.....pero una cosa es segura, nadie volverá a tocar a mi Luna!