Miré hacia la ventana, el sol ya se estaba escondiendo, por lo que me levanté de la cama observando por la ventana la entrada de la casa y a lo lejos el granero donde de seguro estarían todos los animales, a los cuales no tenía ninguna intención de conocerlos y menos aún cuidarlos. Miré al interior de la poco amueblada habitación y algo despintado antes de suspirar pesadamente y me encaminé hacia la planta baja, donde no oí nada. -¿Abimael?- pregunté cuando llegué al final de la escalera. Todo estaba oscuro y no parecía haber nadie. -¿Abimael?- volví a preguntar, pero como la primera vez, nadie contestó. Me llevé una de mis manos a mis cabellos y los revolví mientras comenzaba a revisar todas las habitaciones y tambien encendía las luces. ¿Dónde se había metido? Escuché que la puerta

