38. Metiéndose en su mente como una astilla dolorosa. Roy. Roy Mcfloy abre la puerta, aprovecha que la mucama está ocupada. Ha conseguido, (pasando unos billetes) que la mantengan ocupada y distraída mientras entra a la recámara donde está Luna. Ha esperado tanto por este momento y ahora parece que la recámara está vacía, que Luna no está aquí. Hecha una mirada a su alrededor. El estilo del alemán es tan tirado a la antigua que le causa algo de rencor. Esa sensación se esfuma de su cuerpo cuando la ve recostada en la cama, cubierta solo con un transparente camisón oscuro, que deja ver todos sus atributos. Luna duerme plácidamente. Por lo que puede ver está bien cuidada y no tienen lesiones visibles. Se acerca a ella con cautela. Le saca el mechón pintado de rubio que cubre parte de

