—Iremos a la clínica —Le ordeno al chofer —Respiro profundo, bebo un ´poco de agua y calmo mi furia a la vez mis nervios se encuentran de punta, mi vida cambio al seguirle el juego a ese estúpido italiano sinvergüenza, su descaro no tiene limites ¿Qué se piensa? Me dedicaré averiguar que lo trajo a nuestro país, que dejo atrás y lo más importante si tiene novia ¿Por que me importaría tal cosa? Me regaño mentalmente, hasta me abofeteé, debo alejarme del peligro y mozzarella es excesivamente peligroso, ¡Te reprendo satanás! me persigno por mi bien. Al llegar a la clínica fui directo a la habitación de mamá —Fresita —Papá me acapara de inmediato, lo abrazo con cariño, saludo a mis hermanos que no se han movido de su lado y por último a mamá. —Cuénteme Sra. Montalvo, ¿Cómo se ha sentido? —H

