Ericka Recapacito al responder el beso del Mozzarella, mi piel se quema y mis labios arden, sin embargo, no puedo permitir que esto se agrande, bastante pasado de la raya, nos encontramos para contribuir al atrevimiento de este hombre insensato, lo empujo con fuerza, su aliento me embriaga, desgraciado italiano, es sexy, cualquier mujer puede caer en sus encantos, al sonreír sus hoyuelos se marcan en sus mejillas de manera exquisita, el idiota me hizo humedecer con su tacto agresivo y posesivo, finjo estar molesta —¡Atrevido! —Ejerzo dos pasos hacia atrás. —No tienes derecho a tocarme y besarme cada vez que te dé la gana. —Reprocho fingiendo molestia, la verdad mis piernas no se sienten e intentó ocultar el temblor que dejó en mis piernas. Limpio mis labios con rabia, no puedo permitir

