Fabrizio; Alias el mozzarella Cuando al fin la mujer está cediendo a mis encantos, tocan la puerta derrumbando mis planes —¡Maldición! Conseguiré un letrero que diga «No molestar» O «Cerrado por sesión de besos» —Expresé molesto, cuando logró que Mía se entregue un poco más a mí, vienen a interrumpirnos. Ericka se carcajea —¡Bey mozzarella! Debo irme —Chasqueo la lengua irritado. Intenta bajarse del escritorio, por supuesto no lo permitiré, no sin por lo menos saborear sus labios un poco más. —¿Así nada más? No mía… Aún no te vas —La encarceló en mis brazos y la besó de manera apasionada, cierro los ojos al sentir sus dedos en mi rostro, su lengua domina esta batalla de forma impresionándome, es decir, esto tengo que celebrarlo ¿Mía será mía? ¡Esta mujer ya me hizo enloquecer! Muerde mi l

