Me encuentro sumergida en el deseo, una chispa se despertó en mi vientre convirtiéndose en una llamarada intensa —Mía debemos parar —Lo escuché decir, pero no quiero detenerme, es adictivo, juro que no vine con esta intención de perderme solamente paso, me dejé guiar por sus caricias, sostiene mi mano, sentir sus venas abultadas, su humedad y dureza me convirtió en una ambiciosa, deseo continuar tocando. —Amor aquí no —Su voz es dulce, aunque se encuentra tan agitado y emocionado como yo, tiene autocontrol, cosa que yo no. Sostiene mis mejillas, las cuales se encienden al ver la intensidad de su mirada, me trasmite pasión, mi humedad solamente empeora. Se aclara la garganta —No te rechazo Mía, me encantaría tenerte, pero por más ganas que tenga de hacerte mi mujer, no te daré tu primera ve

