Ivy
Puedo escuchar la melodía cuatro estaciones, la claridad y la sintonía de las notas es lo que necesitaba para relajarme después de un día tan terrible, después de todo dicen que la música clásica puede ayudar a relajarte; sin embargo, lo que quería hacer en este momento era lanzar el teléfono lejos de mí. La música que se escuchaba se encontraba justo detrás del otro lado de la línea mientras esperaba que algún operador atendiera mi llamada.
Llevo más de media hora intentando contactar a algún técnico que sea capaz de recuperar los archivos perdidos de la computadora de Nowe, media hora en la que sigo escuchando la misma melodía seguida de una sola frase.
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—Vamos contesten —suplico al borde de la desesperación y como si mis súplicas hubiesen sido escuchadas un operador tomó mi llamada.
—Centro de atención a clientes ¿cómo podemos ayudarte?
—Sí, hablo de la empresa de PeachP Advertising y me gustaría reportar un fallo de una de nuestras computadoras —si todo salía bien, quizás podría aplacar un poco la ira de Nowe.
—Entiendo señorita ¿su equipo presenta alguna falla en su sistema de internet?
—No.
—¿Presenta alguna falla en su sistema operativo?
—No.
—Si su equipo está trabado intente en reiniciar el sistema.
—¡No es nada de eso! —Grito antes de que el operador siga haciendo preguntas absurdas. —Verá, un bebida ha sido derramada en la computadora de mi jefe y quiero saber si hay posibilidad de que pueda salvar la información de la tarjeta madre.
—Disculpe señorita, ese problema lo atiende otro departamento.
—¿Qué? —Pregunto casi atónita -no está entendiendo, se trata de la computadora de Nowe Moltoni ¡mi jefe! ¿Sabe lo que es capaz de hacerme sino recupero esa información?
—Ha sido un placer atenderla, gracias por acudir al centro de atención técnico. En un momento enlazaré su llamada con uno de nuestros técnicos, que tenga lindo día —y una vez más, la melodía de las cuatro estaciones comenzó a sonar.
Dicen que las cosas pasan por algo, por imbécil por ejemplo.
Y fue gracias a esa hazaña con Stefano que me he ganado mi pase directo como esclava permanente de Nowe. Me dejo caer sobre el escritorio tratando de asimilar todo lo sucedido e inmediatamente el rostro de Stefano aparece en mi memoria, todo este tiempo había hablado con el dueño de las aerolíneas Richelli, ya me imagino cuanto se ha de haber reído de mí. Pero, ¿por qué me ayudó?
—Ivy —levanto mi cabeza para encontrarme con la persona que menos esperaba.
—Maurizio —su nombre sale de mis labios involuntariamente. —Lo siento, quise decir Stefano.
—Hay una explicación para eso —se apresura a decir.
—¿Por qué mentirme? ¿Acaso creíste que sería gracioso jugar conmigo fingiendo ser otro?
—¡No! —Miro a Stefano y él luce apenado. —Jamás me atrevería a burlarme de ti Ivy.
—Entonces ¿qué por qué lo hiciste? —Miro a Stefano y él hace una mueca de desagrado. Recuerdo perfectamente que Madeline siempre me dijo que detrás del actuar de las personas siempre hay una buena razón y juzgar antes de tiempo puede ser una decisión apresurada de la que podríamos arrepentirnos más adelante. —¿Aún sigue en pie esa invitación para almorzar? -una sonrisa de alivio se forma en sus labios.
—¡Por supuesto! Te prometo que te dará una explicación.
—Está bien —le dedico una sonrisa; sin embargo, antes de que pueda darme cuenta, Stefano toma mi mano y deposita un delicado beso en mi dorso.
—¿Mañana en el Portal Pub?
—Hecho.
—Te estaré esperando.
Siento un ligero rubor en mis mejillas, quizás el aire acondicionado esté descompuesto o tal vez sea por el beso de ese ardiente hombre que estaba hace un momento frente a mí. Si eso podía provocarme un beso en el dorso de la mano, no quiero imaginarme los efectos que podía producirme sus besos en otra parte de mi cuerpo. Tomo un puñado de hojas con la única intención de refrescar mis ideas, no puedo creer que Stefano sea capaz de hacerme tener este tipo de pensamiento en pleno horario de trabajo, quizás sea el momento de dejar a un lado la abstinencia.
—Nowe no puedes estar hablando en serio —veo a Nowe ingresar al pasillo seguido de Rosamund. —Hemos trabajado por semanas en esa campaña, no podemos iniciar todo desde cero -él se detiene justo en frente de mi escritorio, pero en ningún momento me mira.
—La campaña estaría lista de haberme consultado antes —dice con evidente disgusto. —¿Quién autorizó esa basura?
—Fue el señor Ferrer —responde Rosamund.
—Señorita Rosamund, en lugar de perder su tiempo intentando convencerme de cambiar de opinión con respecto a los vinos Oaheli, debería estar rediseñando la campaña —puedo ver como el ceño de Rosamund se frunce notablemente, está molesta, eso es evidente, pero la imponente presencia de Nowe evita que ella pueda recriminar algo.
Ella se da la vuelta y se dirige de nuevo hacia su área; sin embargo, Nowe la detiene.
—Señorita Kelly —la llama. —Está vez espero que pase más tiempo creando una campaña de calidad y no detrás de un espejo maquillándose.
Rosamund muerde sus labios y se aleja furiosa del lugar.
Había escuchado que la empresa Oaheli era una de las productoras de vino las importantes de todo el país y si Nowe ordenó el rediseño de la campaña completa eso significaría que habría un posibilidad para mostrar mis habilidades como publicista. Esta era la oportunidad que tanto había estado esperando.
—Señor Moltoni —no dudo en acercarme a él. —He escuchado que la campaña de vinos Oaheli se rediseñará por completo ¿es verdad?
—No entiendo señorita West que hace escuchando conversaciones ajenas en lugar de recuperar los archivos de mi computadora -muerdo mi labio inferior intentando contenerme. —¿Consiguió lo que le pedí?
—Estoy en eso.
—Más le vale que sea pronto —Nowe me mira y después la agenda que descansaba sobre el escritorio. —¿Qué tengo para el día de hoy?
—Su médico llamó y quiere saber si asistirá a su cita de mañana.
—Cancélala —ordena. —Señorita West, tome su agenda y acompáñame, le haremos una pequeña visita al inepto de John Ferrer.
Sigo a Nowe por los pasillos, por cada paso que daba, él se ganaba miradas de terror por parte de cada uno de los empleados; sin embargo, a él no parecía importarle. Llegamos a una oficina y en la entrada la placa con el nombre de Jonh Ferrer nos recibe, Nowe no se molesta en tocar antes de entrar, él tan solo toma el pomo de la puerta y entra como si se tratara de su propia oficina. Justo en el interior, un hombre de tez bronceada y cabello oscuro nos recibe.
—¡Nowe que sorpresa! —Exclama con evidente desagrado. —¿A qué debo tu visita?
—Hola John —saluda por mera cortesía. —La razón de mi visita no creo que sea del todo agradable, por lo menos para ti.
—¿Disculpa?
—¿Revisaste la propuesta para la campaña de vinos Oaheli?
—¡Por supuesto! Yo mismo me encargué de autorizarlo —esa fue la gota que derramó el vaso. Si había algo que molestaba a Nowe era que intentaran engañarlo, lo sabía por experiencia propia.
—¿Cuántas veces te pedí que cuidarás cada etapa de la campaña? No lo hiciste —recalca. —Tuve que ir personalmente a revisar la campaña y mi sorpresa fue encontrar con la peor campaña de todos los tiempo. Un asco diría yo.
—¿Qué? Eso no es posible.
—Escucha bien esto John, eres un buen empleado, pero PeachP Advertising tendrá que dejarte ir.
—Nowe, estarás hablando en serio.
—¡Oh! ¡Claro que hablo en serio! —Dice Nowe con un aire de mofa. —Estás despedido John.
—No puedes hacerme esto ¡no a mí!
—Ya lo hice —Nowe toma asiento detrás del escritorio de John y adopta aquella postura de superioridad que tanto lo caracterizaba. —Esto es lo que harás, te daré unas semanas para que consigas algo, recojas tus cosas y escribas una carta de renuncia donde dices que deseas buscar nuevos horizontes. —Él no espera por una respuesta de John, tan solo se pone de pie y se dirige a la salida.
Mientras lo veo caminar, no puedo evitar pensar en lo que acaba de suceder en la oficina de John, jamás había visto a Nowe despedir a alguien con tal frialdad.
—¡Eres un desgraciado Nowe Moltoni! —Un escalofrío recorre mi cuerpo cuando ambos nos percatamos de aquel que se atrevió a insultar a Nowe en frente de todos los empleados.
Se trataba de John quien aun seguía molesto por su reciente despido. No sé si era muy valiente o muy estúpido, pero insultar a Nowe debería ser considerado un suicidio. Mi jefe se da la vuelta con lentitud para encarar a quien se había atrevido a insultarlo.
—Todos aquí estamos cansados de vivir bajo tu dictadura —grita una vez más. —Día tras día trabajamos para ti y esta compañía. El hecho de que tu vida sea miserable no significa que tengas el derecho de volvernos miserables a todos.
Nuestras miradas son dirigidas a Nowe; sin embrago, él mantiene una mirada serena como si el insulto de Ferrer no significara nada.
—No es lo mejor que has dicho John —Nowe le dirige una mirada desafiante. —¿Afirmas que mi vida es miserable solo por hacer mi trabajo? Quizás si dedicaras más tiempo en hacer tu trabajo en lugar de engañar a tu esposa, tal vez tu vida no sea tan miserable como presumes.
El rostro de Ferrer se distorsiona por la ira, hasta podría apostar que el bronceado de su piel había adquirido un tono más intenso.
—Traté de ser paciente contigo, pero se acabó —sentenció. —Para el final del día quiero que tu oficina esté desocupada o de lo contrario, enviaré a seguridad.
Veo a Nowe salir de esa conmoción como si nada hubiese sucedido mientras que Ferrer intenta no tener un colapso justo en medio de ese pasillo. Había escuchado muchos rumores acerca de la forma de trabajar de Nowe, pero nunca imaginé que serían verdad.
—Espero que la escena de hace un momento le haya resuelto todas sus dudas —dice mientras comienza a hojear un catálogo de diseños.
—¿Disculpe?
Él cierra el catálogo de golpe para mirarme.
—No soy idiota señorita West —espeta.
como uno>>
Pienso.
—Revisé su currículum y sé que está interesada en participar el departamento de desarrollo y diseño.
—¿Pero?
—¿Cómo espera pueda confiarle una campaña cuando no puede con las pequeñas tareas que implican al ser me asistente?
—Señor Moltoni, le aseguro que si me da la oportunidad podría...
—Eso mismo dijo Ferrer cuando ascendió al puesto de supervisor y miré como terminó —dice sin interés. —Si realmente desea que sus diseños salgan a la luz, demuestre que es capaz de ser una buena asistente y no una mediocre como lo ha sido estos últimos días. ¿Está de acuerdo?
Muerdo el interior de mi mejilla, si realmente quería desarrollarme como publicista debía aceptar su propuesta. Este acuerdo era lo más cercano que tenía de demostrar mi talento, pero ¿a qué costo?
—Si cumplo con todas sus demandas ¿promete que revisará mi portafolio? —Me atrevo a pedir.
Los ojos oscuros me miran fijamente; sin embargo, no soy capaz de descifrar lo que realmente me desean transmitir.
—Lo haré —dice finalmente. —Está de acuerdo con comenzar ¿ahora?
—Sí.
—Entonces si es así, no le importará trabajar todo el fin de semana —sugiere mientras juega con su bolígrafo.
—¿Todo el fin de semana?
—Necesita recuperar la información de mi computadora —recuerda —también debe de supervisar que la nueva campaña de vinos Oaheli esté lista para antes del sábado —el bolígrafo con el que jugaba hace un instante cae de repente sobre el escritorio. —Pero si es mucho para usted y realmente no le interesa que revise su portafolio, puede irse a casa y descansar.
—Lo haré —digo decidida.
[...]
Cuando el reloj marco las 9:30, la mayoría de los departamentos se encontraba completamente vacío, en el décimo piso, solo la oficina de Nowe permanecía encendida, miró el escritorio donde él se encontraba escribiendo detrás de su nueva computadora.
—Espero que el trabajo esté listo para esta noche —pide cuando sale de su oficina. —La veré el lunes señorita West.
—Buenas noches señor Moltoni.
Veo a Nowe marcharse y cuando me aseguro que él ya se ha ido, me pongo de pie y comienzo hacer toda clase de estiramientos. Durante toda mi jornada laboral tuve que ir al baño por lo menos diez veces para evitar enloquecer redactando unos simples documentos. La pantalla de mi móvil se enciende con un mensaje de Sara.
Estamos en el club Zero's en la despedida de soltera de Erika ¡solo faltas tú!>>
Me sentía culpable por quedarle mal a mi mejor amiga; sin embargo, era un sacrificio que debía hacer si quería que Nowe me diera la oportunidad de pertenecer al departamento de desarrollo y diseño. Después de todo, él lo había prometido.
—Lo siento Sara...—Sin embargo, no logro concluir el mensaje dado a que la batería estaba completamente agotada.
Me pongo de pie para alcanzar una conexión cuando una voz familiar me detiene, se trataba de Nowe.
—Creí que ya se habría marchado —digo para mí misma.
Con sigilo me acerco hacia donde él se encontraba y pude notar que él mantenía una conversación por teléfono con alguien.
—Traté de ser paciente con ella, pero es imposible —le escucho decir.
¿Acaso hablaba de mí?
—Es la peor secretaria que he tenido.
Efectivamente, hablaba de mí.
—La única forma de que hiciera un buen trabajo fue diciéndole que revisaría su portafolio de trabajo —frunzo el ceño al escucharlo. —¿Estás bromeando? No tengo la intención de revisar nada, en cuanto Nick encuentre una nueva secretaria, ella se irá.
Me aparto de ahí rápidamente dado a que no pude escuchar más. Él me había mentido ¿acaso soy tan insignificante como para que no revise mi trabajo? Cierro de golpe mi computadora y tomo mis cosas rápidamente, miro mi móvil y comienzo a escribir lo más rápido que mis dedos me lo permiten.
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