Nowe
¿Cuál es la mayor fuerza que consume al ser humano? ¿Odio? ¿Amor?
No.
Es la ambición. En este mundo sobrevive el más apto una filosofía que se volvió el mantra de toda persona que desea sobresalir y Ivy West no es la excepción; sin embargo, no caeré en sus provocaciones, así que, me mantengo firme sin mostrar ningún tipo de sentimiento aunque por dentro sienta que mi suerte está echada. Si analizamos a una chica como Ivy, podemos ver un rostro angelical y hasta puedo apostar que tiene un alma bondadosa, después de todo ella sigue siendo mujer y está en su naturaleza ser siempre amables ¿verdad? No creo que sea capaz de usar ese reloj en mi contra.
¿O sí?
Después de todo, ninguna mujer podría atreverse a ser tan cruel.
—El reloj tiene las iniciales N y M —dice mientras mira la parte trasera del reloj.
Si lo negaba tan solo me haría quedar como un idiota, ya no podía seguir ocultándolo. Había alcanzado mi puesto gracias a mi excelente habilidad perceptiva para los negocios en donde la clave principal es analizar la propuesta de tu enemigo antes de contratacar, así que, dejaría que Ivy West lanzara su primer movimiento.
—No tiene caso seguir fingiendo —digo al mismo tiempo que me dejo caer sobre la silla y coloco mi mano izquierda sobre mi mentón —usted me ha visto sobre ese escenario y supongo que la razón por la que está aquí no es para devolverme precisamente el reloj ¿cierto?
—Tiene mucha razón señor Moltoni —ella desliza el reloj sobre el escritorio dejándolo cerca de mí —no tiene caso seguir fingiendo —repite las mismas palabras que yo —vine a PeachP Advertising con la única finalidad de convertirme en publicista.
—¿Por qué no me sorprende? —Pregunto con sarcasmo.
Después de todo, la razón por la que todos desean venir a PeachP Advertising es para alcanzar un poco de ese tan necesitado reconocimiento que necesitamos los humanos para satisfacer aquel ego que crece cada vez más.
—Sin embargo, considero que usted ha sido muy injusto conmigo señor Moltoni —dice de pronto —la forma en la que me trata no es la más correcta.
No lo soporto más y me pongo de pie. ¡Esto es el colmo!
—Y usted señorita West ¿va a decirme como hacer mi trabajo? —Digo acercándome a ella —la razón por la que obtiene ese trato es gracias a su incompetencia, así que, no me culpe por el supuesto maltrato psicológico. Y si quiere que se le trate como en un lecho de rosas le sugiero que se consiga otro empleo porque esta es la vida real y no un cuento de hadas.
—Soy consciente de ello —ella no se inmuta ante mis palabras —sin embargo, ¿mentirle a sus empleados es parte de su trabajo? —Abro los ojos sorprendido.
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—Que usted no tenga sueños no quiere decir que deba jugar con las esperanzas de otros —sus palabras fueron como un golpe en el estómago. No supe como responder. —Usted me prometió que si desempeñaba mi función como secretaria, usted accedería a revisar mi portafolio de trabajo.
—¡Por supuesto! —Llevo mi mano a mi rostro como si hubiese olvidado algo —lo dije, pero para alguien tan incompetente como tú no vale la pena seguir con una promesa. No creo que estés capacitada para ningún puesto, así que, si me disculpas tengo trabajo que hacer —vuelvo hacia mi escritorio.
—Dicen que no se debe juzgar un libro por su portada —dice llamando mi atención —porque hasta la imagen más intachable puede ser manchada.
Ella deja su celular sobre el escritorio, en ese momento la pantalla se ilumina y deja correr un video, en donde me puedo apreciar perfectamente bailando sobre el escenario; sin embargo, gracias a la lejanía, mi rostro es casi imperceptible.
—¿Acaso planeas chantajearme con esto? —Digo alzando una ceja —a quién crees que van a crees ¿a ti que solo eres una simple asistente o a mí, el futuro vicepresidente de PeachP Advertising?
—Supuse que diría eso —ella desliza su dedo por la pantalla dejando ver un nuevo vídeo en donde se puede apreciar perfectamente mi rostro cuando estuve en la sala VIP con ella.
Si ese vídeo sale a luz, estaría acabado.
—¿Qué es lo que quieres?
—Quiero la oportunidad de que mires mi portafolios y me involucres en la campaña de vinos Oaheli —pide, inevitablemente suelto una risa.
—Aunque tuvieras un buen trabajo, vinos Oaheli es una de nuestros clientes más importante —digo —jamás lo dejaría en manos de una novata.
—Y aun así en las manos de sus expertos la campaña fracasó —dice con superioridad —¿cuál es la diferencia entre Kevin y yo? ¿Solo porque yo no estudié en una prestigiosa universidad no tengo las mismas oportunidades?
—Lamentablemente así es —respondo.
—Quiero la oportunidad de trabajar en esa campaña o sino —Ivy hace una pausa —este vídeo saldrá a la luz.
Ella sonríe.
Puedo ver la satisfacción y la maldad asomarse detrás de esa sonrisa inocente; ella disfruta este momento se nota en la forma en la que me mira y en la que juguetea con el móvil entre sus manos. ¿Cómo pude ser tan idiota para dejarme atrapar de esta manera? Si el contenido de ese celular sale a la luz, estaré perdido.
—¿Qué dices? —Pregunta después de un largo silencio.
—No —la respuesta sale automáticamente de mi boca, me niego a dejarme manipular por una novata como ella.
¡Jamás!
Se encoge de hombros y teclea algo en su celular para después mostrarme la pantalla. Palidezco en cuanto la miro.
—Me pregunto qué dirá el señor Acker cuando vea esto en la junta directiva —froto mis sienes intentando calmarme, debo ser razonable y llegar a un acuerdo con esa pequeña chantajista antes de que sea demasiado tarde.
—Está bien —digo con pesadez —haré lo que pides.
Su sonrisa se hace cada vez más grande tal y como una niña que obtiene lo que quiere.
—¿Cómo sé que cumplirás con tu palabra? —Una de sus cejas oscuras se alza ligeramente.
—¡Tienes un jodido vídeo mío haciendo un striptease semidesnudo! —Grito —¿acaso crees que sería tan idiota como para engañarte?
—Touché.
—Debes prometer que no le mostrarás esto a nadie —digo intentando no sonar desesperado —entonces ¿tenemos un trato?
Ella asiente y extiende una mano. Por un momento dudo en tomarla, pero ¿qué opción tengo? Estrecho su mano.
—Trato —dice sonriente —será un placer trabajar con usted señor Moltoni.
No estoy seguro que consecuencias me traerá este estúpido acuerdo, pero lo único que sé es que mataré a William por haberme pedido que le hiciera ese maldito favor.