XVIII

1334 Words
Ivy Querido karma. Intenté esperarte, pero no puede. El momento de mi venganza había llegado ¿qué si siento culpa? En absoluto, después de todo, al único que le importa que tengas buen corazón es al cardiólogo. Bien dicen que la venganza es dulce y mientras miro el delicado reloj que sostengo entre mis manos, puedo confirmarlo; inevitablemente una sonrisa se forma en mi rostro, es una sensación que no puedo describir; sin embargo, es tan satisfactoria que no puedo dejar de sonreír como una loca en cada momento. Desde que llegué a  la oficina, corría el rumor que Nowe Moltoni era el candidato perfecto para ocupar el puesto de vicepresidente de la compañía, ya que, su imagen y talento eran la representación perfecta de una empresa tan importante como PeachP Advertising, me pregunto si su imagen seguiría siendo intachable después de este vídeo.  Todavía puedo recordar el rostro de mi jefe cuando lo descubrí, la expresión en su cara era digna de ser un poema. No sabía exactamente lo que pasaba en su mente, pero podía decir que estaba preocupado. —¿Qué estás haciendo? —Sara llega a la habitación con una toalla en la cabeza, había olvidado por completo que estaba en la ducha, así que, inmediatamente, guardo el reloj debajo de la almohada. —Nada —finjo mirar mi teléfono para evitar levantar cualquier sospecha; sin embargo, Sara me arrebata el teléfono de las manos. —¡Oye! —Que envidia —dice haciendo una mueca —¿cómo es posible que hayas terminado en la sala VIP con semejante bombón? —Sara extiende el teléfono sobre mi cara para mostrarme el vídeo que tomé justo antes de aquel incidente. Siento mi cara arder gracias a la vergüenza o quizás sea la excitación. Aún no defino lo que es. En ese vídeo se ve claramente el sensual baile de Nowe vestido de capitán, el movimiento de sus caderas y del resto de su cuerpo haría caer a cualquiera, hasta a mí, pero después recuerdo que es el hombre que ha hecho mi vida miserable y después se me pasa. —Fue una confusión —digo encogiéndome de hombros. —Una afortunada confusión —recalca mientras mira el vídeo con una pícara sonrisa. Efectivamente, era una afortunada confusión.  [...] Coloco la pequeña píldora sobre mis labios para después beber un poco de agua. Cuando siento como ese pequeño objeto se desliza por mi garganta cierro los ojos e intento controlar mi respiración, hace menos de un año que esas pequeñas píldoras forman parte de mí a tal grado de no poder continuar mi vida sin ellas, es irónico pensar que mucha gente daría lo que fuera por consumir este tipo de drogas cuando yo daría lo que fuera por no hacerlo. En fin, dicen que no podemos tener todo en esta vida ¿verdad? Dejo escapar un suspiro y abro el cajón de la mesita de noche para asegurarme de guardar el frasco antes de salir.  Mis ojos se detienen en el reloj que descansaba sobre el libro de Jane Eyre, el cual había dejado a medio leer.  —Casi me olvido de ti —digo como si el reloj fuese capaz de escucharme.  Lo miro con atención, inmediatamente me doy cuenta que no es muy costoso, ya que, se trata de un reloj cuyo diseño es una clara imitación de la costosa marca de relojes Rolex. Las yemas de mis dedos acarician el extensible del reloj, el material está reseco y curtido dejando ver lo gastado que está, eso significa que ese reloj había permanecido con Nowe por mucho tiempo, la pregunta era ¿por qué alguien como él usaría un objeto tan gastado y barato? Su apariencia cada mañana en la oficina era impecable, sus trajes solían ser hechos a la medida al igual que sus camisas, lo sabía porque yo misma había recogido uno de sus trajes días atrás, pero el reloj que sostengo ahora no parece pertenecer a un hombre como Nowe.  Además del gastado extensible noto como el resto del reloj está diseñado con madera, en la cual se pueden apreciar los perfectos detalles de un verdadero Rolex, quien haya diseñado ese reloj debía ser un magnífico artista para hacer una imitación tan bien elaborada además incluir la maquinaria de un reloj en madera debía ser extremadamente difícil. Un diseño único que jamás había visto. Sigo inspeccionando detenidamente el reloj cuando algo en la parte trasera llama mi atención, en la madera se encuentra un inscripción grabada.  > Se trataba de una inscripción en italiano y esas letras debían ser la abreviatura de Nowe Moltoni.  Inmediatamente tomo mi móvil y me apresuro a abrir el traductor para traducir la frase, pero mi tarea se ve interrumpida cuando me percato de la hora.  —¡Ya es tarde! —Dejo mi tarea de detective para otro momento y me apresuro a tomar mi bolso antes de salir.  —¿A dónde vas tan temprano Ivy? —Interroga Sara cuando me ve salir de mi habitación con el gafete de PeachP Advertising —es domingo.  —El dictador exige que trabaje el fin de semana —explico.  —Supongo que ese es el castigo por arruinar su computadora —dice con cierto aire de mofa.  —Acertaste —respondo —sin embargo, ya solucioné eso —digo con orgullo mientras palmeo el portafolios donde descansa la computadora de Nowe —eso y algo más —eso último lo dije tan bajo que Sara no logró escucharme.  Finalmente había encontrado la solución perfecta para acabar con la dictadura de Nowe.  [...] Era extraño entrar a la oficina y notar un ambiente pacífico, usualmente veías a personas ir y venir de arriba a bajo a todas horas para mantener listas las campañas de nuestros clientes; sin embargo, hoy, todo estaba sumido en una extraña calma. Aferro la correa de mi bolso a mi hombro y continuo con mi camino; sin embargo, me detengo frente al departamento de desarrollo y diseño, pudo ver mi reflejo en el cristal de la oficina. La chica que me devuelve la mirada no tiene brillo en sus ojos, es más puedo notar que me mira con decepción como si hubiese perdido el verdadero propósito por el cual había llegado a Chicago, una imagen deprimente.  Tenso la mandíbula mientras aferro mi mano al reloj que guardo en el interior del bolsillo de mis jeans como si fuera mi última esperanza, después sigo con mi camino.  Al llegar a la oficina de Nowe, dejo mis cosas sobre mi escritorio y abro la puerta.  En cuanto entro, noto como Nowe se encuentra dormido sobre el sofá, su cabeza descansa sobre el respaldo en una posición nada cómoda; me acerco a él con cuidado para evitar despertarlo, si él tiene un humor de los mil demonios en las mañanas no quiero imaginar como se pondrá si llego a despertarlo, aunque la idea es algo tentadora, después de todo, él fue quien me llamó a las cinco de la mañana mi primer día de trabajo. Inevitablemente mis ojos caen sobre él, es tan extraño verlo en una postura tan serena y relajada, pero lo más extraño es ver que aun dormido su ceño sigue fruncido.  Me dirijo a la ventana y sin piedad recorro las persianas haciendo que los intensos rayos matutinos iluminen la oficina. Lo veo removerse con incomodidad, pero le resto importancia, así que, tomo asiento justo frente a él y espero a que esté completamente despierto para darle la sorpresa que tengo preparada. Nowe se levanta del sofá y se dirige a la ventana; sin embargo, él nota inmediatamente que las persianas no estaban recorridas anteriormente, es entonces cuando se da cuenta de mi presencia.  —Buenos días señor Moltoni —saludo con una amplia sonrisa.  Es en ese instante cuando escucho una pequeña voz en mi cabeza.  >
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