Respiró hondo unas cuantas veces para desahogarse. Los celos y la envidia en su corazón eran como un incendio forestal, extendiéndose por todas partes, y amenazando con hacerle perder el control. ¿Por qué, por qué Rubí pudo disfrutar de todos estos lujos con tanta facilidad? Rubí frunció el ceño y miró a Marcia mientras le preguntaba: —¿Has terminado de mirar a tu alrededor ahora? Date prisa y vete. Tengo algo en lo que trabajar ahora. Marcia ocultó la expresión en sus ojos, salió del armario, luego miró a Rubí y se rió entre dientes. —¿Por qué tienes prisa? Aún no han pasado cinco minutos. Iré al balcón para echar un vistazo Marcia levantó la mano, miró su reloj y dijo: —Me queda un minuto Rubí estaba desconcertada y pensó, ¿por qué tenia que esperar un minuto más? Cual era su propós

