—Tuve el presentimiento de que algo andaba mal con ese personal—. Rubí estaba completamente consciente de lo que estaba pasando mientras continuaba charlando con Dan. —Gracias a Dios, no pasó nada esta vez—. Dan miró a Rubí. Sus ojos estaban cariñosos y llenos de preocupación. —Si pasara algo, mis padres... Rubí suspiró. —Ella... ya ha sido encerrada por Marcus y actualmente se encuentra en la residencia Santoro. Me dijo que me ocupara de ella como quisiera. —¿Ella está aquí mismo en la residencia Santoro?— Dan no pudo evitar preguntar. Rubí asintió con la cabeza. —Así es. Dan no podía creerlo y miró a Rubí. Parecía dudar sobre si debía seguir hablando. —¿Qué quieres decir? No te preocupes, solo dilo.— Rubí podía leer sus pensamientos. Ella habló con una sonrisa. Dan vaciló por un m

