Maddy Queen.
Ella realmente cree que me daré por vencida con tanta facilidad, se tona que nunca ha tenido que enfrentar a una persona con el mismo coraje que yo. Aunque no tenga un modelo masculino eso no significa que me de por vencida. Tengo mis métodos para participar del concurso y hacerlo bien. Gab no puede ser mi modelo masculino, pero no tiene que ser él, expresamente. Si es necesario yo misma lo haré, mientras que logre presentar mis diseños de ropa masculina, todo estará bien.
Puede que a ella no le parezca perfecto, pero yo, yo soy feliz mientras sepa que lo he intentado, que he dado lo mejor de mí por alcanzar mi objetivo. El cual es simple y nunca ha cambiado, desde que era pequeña siempre quise pertenecer a la industria de la moda, luego comencé a inclinarme al diseño, por lo que siempre he tenido presente la idea de pertenecer a dos de las mayores casas de moda, aquí en París. Una de ellas es la de compañía de Debra, ahora tengo la oportunidad que estado esperando, no permitiré que una cosa tan sencilla como no tener un modelo me lo arruiné.
Sonrío y me volteo para verla. Ella sonríe de manera desagradable. Es una joven perteneciente a la alta sociedad, pero no significa que sus sentimientos sean mejores que los míos y tampoco que sea mejor que yo, somos iguales, solo tiene más dinero...
–Señorita, disculpe. no quiero ser grosera pero no debería meterse en conversaciones ajenas –ella me mira ofendida, pero realmente no me interesa mucho.
–Señorita, por favor compórtese, hay varias personas aquí... –comenta Gab, defendiéndome.
– ¿Cómo te atreves? –cuestiona enojada y ofendida –, sabes acaso quién soy –Gab, se encoje de hombros. Ella lo mata con la mirada.
–Usted se lo buscó, señorita. Sin tan solo no hubiera molestado a Maddy, no habría habido necesidad de pedirle que se comporte –dice Gab y yo asiento, la joven por su lado frunce de manera exagerada el ceño.
– ¿Qué yo me lo busqué? Por favor, usted ni siquiera deberían poder sentarse en esta fila. Aquí las personas son quienes tienen clase y un lugar en la sociedad –el tono que utiliza no me gusta para nada.
–Es cierto señorita, si usted no se hubiera metido en nuestra conversación y dicho lo que dijo, nada hubiera pasado, además, Gab y yo tenemos todo el derecho de sentarnos aquí, como usted y sus acompañantes –indico, señalando al hombre y la chica junto a ella –, Gab y yo nos disculpamos, aunque no debamos... –ella me interrumpe.
– ¿Gab? ¿Qué clase de nombre es ese? Lo vez, pequeña, usted no pertenecen aquí... –aprieto mis puños. Ella se cree mucho solo por portar un apellido que la hace adinerada, mientras que su manera de ser como persona es horrible.
–Señorita, por favor deje de importunarnos, solo ignore que estamos aquí –sugiere Gab, sé que no le agradó lo que dijo ella, pero esta tratando de ser educado.
–Te equivocas guapo, yo nunca importunaría a alguien, es más tú amiga y tú deberían estar agradecidos porque una persona como yo los ha tomando en cuenta y esta dirigiéndoles la palabra.
–Disculpa pero, ¿porqué le dices guapo? ¿con qué derecho? –pregunto enfadada, nunca nadie se había referido a Gab de esa manera.
–Con el que tiene todo el mundo para aceptar que él es guapo –le guiña un ojo a Gab, yo me volteo a mirar a este y está sonrojado, ¿enserio le gusta la bruja cara?. Niego con la cabeza.
–No tienes porque decirle de esa manera, técnicamente le faltaste el respeto hacia unos minutos y ahora le estás coqueteando –me cruzo de brazos.
–Bueno, Maddy básicamente no dijo nada ofensivo, solo dijo que mi nombre era extraño –ahora soy yo la que esta ofendida.
– ¿Qué dijiste Gabe? –él traga grueso –, ¿estás de su lado? –cuestiono enfadada.
–No, Maddy, pero no puedes esperar que yo... –niego con la cabeza.
–Tranquilo guapo, si ella no te quiere, puedes servir a mí, ¿qué dices? –la pregunta que ella hace solo logra ofenderme más.
–Hazlo, es tú decisión... –expreso neutral, no dejo que ninguna de las emociones me dominen.
–Maddy, ¿cómo puedes pensar qué voy dejarte por... por ella? –miro a la chica nuevamente, pero no digo absolutamente nada.
–La gente de bajos recursos es así, manejable y apenas se les presenta una oportunidad como está no dudan en traicionar a los que aman –se acabo, si ella dice algo más no puedo asegurar que voy controlarme.
–Señorita, por favor, ya no diga más –le sugiere Gab, tratando de tocar mi mano. Cuando me enojo, solo lo dejo tocarme cuando no estoy tan enfadada con él. Retiro mi mano antes de que me toque –, Maddy. No era mi intención hacerte enfadar, incluso vine contigo, no hagas esto... –lo miro de reojo y está haciendo puchero –. Por favor.
–Que romántico –se burla ella. Juro que voy a hacer algo de lo que arrepentiré si o deja de meterse.
–Señorita, porqué no se busca un novio y deja al mío en paz –ella abre sus ojos exageramente –, no le enseñaron que no debe de ofrecerse así a un chico que tiene pareja –cuestiono haciendo una mueca.
– ¿Es por eso? ¿Eres su novio? ¿Por eso te importa? –le pregunta a Gab. Giro a verlo y sus ojos se ven diferentes, como si quisiera negarlo, pero no lo hace.
–Sí, ella es mi novia, señorita. Le agradecería deje de hacer ese tipo de pregunta o que deje de molestar a Maddy –sonrío, ante las palabras de Gab.
– ¿Lo ve? Tiene pareja, es mío. ¿Quiere un novio? Primero cambie la horrible personalidad que tiene y luego intente que alguien guste de usted, no de su dinero o su cuerpo.
–No puedes hablarme así niña. busca tú lugar. Deberías estar entre tú gente... –su mirada sigue puesta es Gab, por lo que lo tomo del brazo posesivamente. Es mi mejor amigo, pero de ninguna manera permitiré que ella se lo lleve –, las personas como tú no pertenecen a esta gran industria, deja de ocupar espacio y vete.
En verdad estoy haciendo un esfuerzo sobre humano para no insultarla, ni tratarla mal, no por ella y su reputación de señorita intachable, si no porque estoy a un paso de lograr lo que tanto he querido y para eso debo comportarme como una señorita que pertenece al mundo más remoto y oscuro de todos, la alta sociedad, donde todos creen que pueden tenerlo todo con tan solo ordenarlo y aunque no sea mi estilo, debería dejarle claro a este chica que yo permito que gente de su clase me pisen y luego escupan sobre mí, debería hacerlo.
Me pongo de pie, pero antes de haga algo, alguien toca mi hombro...
–Señorita Queen, tome asiento –obedezco, señala a la joven junto a mí –. Señorita Mcalpine, acompáñeme, por favor –pide el guardia, pero ella no se levanta.
– ¿Por qué razón debería obedecer? –pregunta con altivez. El guardia toma su auricular y se lo pasa. No sé que escuchó o con quien habló, pero acepto cambiarse de puesto con una enorme sonrisa en el rostro.
–Señorita Queen –me nombre el guardia y me extiende su auricular.
– ¿Con quién hablo?
–Felicidades Queen, mantuviste la compostura, excelente.
–...