Maddy Queen.
Diría que es mi idea pero estoy segura que las demás jóvenes que supongo también será diseñadoras en potencias, están molestas porque Debra me hizo un cumplido, pero a pesar de eso no pienso decir que soy mejor que ellas porque todavía tengo mucho que aprender, pero aun así están enojadas. Tal vez, solo quizás el haber practicado desde pequeña y haberme interesado en la costura hizo que mi manera de ver y amar diseñar sea algo diferente a los demás.
Porque también a pesar de que vestida, como lo estoy pareciera que soy una joven de clase alta, sin embargo no lo soy, soy solo una universitaria que tiene pasión por lo que siempre me ha gustado diseñar, por diferentes razones, pero todas siempre terminar en cosas hermosas y otras no tanto. Pero cada esfuerzo vale la pena y ve sus frutos de diferente manera. Aunque yo no tenía idea de que a Debra le fueran a gustar mis diseños, así fue y lo agradezco porque si no hubiese sido por mis esfuerzos quizá ella ni siquiera hubiera sabido que existo.
–Maddy, hey relájate... –pide Gab, al verme algo tensa. Enserio siento que una de esas chicas me hará algo en cualquier momento.
–Lo haría, de verdad. Pero creo que podrían atacarme en cualquier momento.
–Te comprendo, pero estoy aquí estoy cuidando de tí, ¿de acuerdo? –que lo diga de esa manera realmente logra tranquilizarme un poco –. ¿Qué tiene de malo, que la mujer esa te haya halagado? Te lo mereces, no debes sentirte mal por eso, ellas son buenas y en algún momento llegará su turno...
–Bueno tienes razón, además en el concurso habrán cinco ganadores. Tres primeros lugares y dos menciones especiales –sonrío con añoranza –, puede que Debra, me haya felicitado a mí, por fui a quien vio primero, ¿qué tal que haya otro diseñador o modelo que la impresione más yo...?
–Basta, Maddy. Mientras tú, tú madre y yo sepamos lo que vales, no debo importarte lo que los demás piensen –abro los ojos exageradamente.
–Lo sé Gab, cómo no va importarme que una de las reinas de la industria de la moda se fije en mi –expreso, mirando mis manos, que están cerradas alrededor de la tela de mi vestido –. Está sería una oportunidad muy importante para mí...
–Esta bien, esta bien –se aleja un poco un laja de su cabello, el cual llega un poco más abajo de su nunca – ¿Pero qué pasará cuando dejes de ser "útil" a la señorita Debra? –pregunta y aunque tenga sentido, mi corazón, mi alma y mi mente desean seguir soñando.
–Mientras tanto, seguiré estudiando, buscaré otra carrera que sustente mis gastos vitales cuando ya no sea diseñadora para ninguna marca y en mejor de los casos crearé mi propia marca...
–Entendí, no te darás por vencida.
–Gab, quizás me exprese mal, pero realmente deseo al menos intentarlo, sabes que no soy de las personas que se da por vencida sin no hacer un esfuerzo –él asiente, pero sé que parte de lo que dije le dolió, no me exprese como era debido. Paso mis brazos por alrededor de su cintura, mi cabeza se asienta sobre su pecho –. Gab...
–Bien, bien, no lo tomaré mal, pero debes pensar mejor lo que dices –regaña –, nunca podría oponerme a lo que quieres. Prometí apoyarte, aun cuando estés por tirar la toalla, ¿bueno?
–Bueno, gracias –al decir esto, las puertas del teatro se cierran y un guardia se acerca a nosotros.
–Es necesario que tomen asiento, por favor señorita. ¿Pueden usted y su pareja tomar asiento? –pregunta él. Nos mira, inmediatamente nos separamos.
–Él no es mi novio. Disculpe, ¿en dónde debemos...? –el guardia comienza a caminar guiándonos entre la multitud. Llegamos a la segunda fila en frente del escenario –, ¿no sentaremos aquí? –el guardia asiente –. Pero en el pase que me dieron decía...
–La señorita Debra le ha otorgado este lugar, debería agradecerle a ella –trato de no dejar mostrar la emoción que se extiende por mi rostro pero es imposible.
– ¿Dónde está ella? –él señala hacia los asientos de la parte de arriba. Aunque Debra mire hacia otro lado, sonrío. Miro al guardia y entonces hablo –. ¿Podría darle las gracias de mi parte? –asiente.
–Eso haré, disfrute del desfile, señorita. Con permiso –él se retira rápidamente.
–Maddy, respira, no vayas a gritar, respira, inhala, exhala... –sugiere Gab, moviendo sus manos como si me abanicará –, esto es un gran logro, pero tómalo con humildad, amiga.
–Esta bien, pero realmente me sorprende, Gab. Ella apenas me conoce, ni siquiera sabe si puedo cumplir con sus expectativa por completo. Tal vez me esta dando mucha esperanza...
–Está bien, dame tus cosas, creo que las cuidaré más que tú –frunzo el ceño. Él suspira y señala sutilmente detrás de mí, donde se encuentra la misma chica con la que nos topamos en la puerta –. Creo fielmente que no le agradas, Maddy. Está muy cerca, no quiero que pienses mal de ella, pero es mejor prevenir que lamentar –, dámelas –dejo mis diseños y lo que traje para arreglarme según cada vestuario, en sus manos.
–Gracias, lo que yo no veo. Tú lo haces y siempre estás cuidándome la espalda –sonrío, lo único que dejo conmigo es mi cartera de mano.
–Para eso están los amigos, Maddy –manifiesta él, sentándose a mi lado. mientras que yo estoy al lado de ella –. Por cierto, ¿con quién piensas modelar tus diseños? –sonrío ampliamente, él niega con la cabeza y toma una actitud totalmente seria –, no, no Maddy, yo no puedo modelar contigo.
– ¿Por qué no? –indago, haciendo un pequeño puchero –. No tengo, ninguna otra persona que me ayude y no puedo simplemente presentar diseños para damas, Gab –susurro cerca de sus rostro. Miro por el rabillo del ojo que la chica a mi lado me mira fijamente.
–Lo lamento, pero realmente no puedo, mañana tengo pruebas con el equipo, Maddy –entonces dejo de insistir, porque soy consciente de que tiene razón y es por su bien –. Maddy...
–Está bien, supongo que puedo presentar simplemente diseños femeninos. Lo mejor era que modelará ambos, porque eso es lo que necesita Debra, pero no importa, lo comprendo –sonrío, intento agachar el rostro, pero él toma mi barbilla.
–Tranquilízate, Maddy. Verás que saldrá bien. No abandones tus esperanzas, estará bien, amiga... –me abraza. Asiento y hago a un lado los mechones de mi cabello.
–Es un verdadera lastima que la favorita de la señorita Debra, no puede ganarse una buena calificación por parte ella, pero no te preocupes cariño. Yo lo haré mejor para que no te sientas mal –se burla la chica sentada a mi lado.
– ¿Disculpe?
–Me oíste, no lograrás lo que quieres...
–...