MARIANA DE LA NOCHE. Capítulo 15. Al escuchar los gritos de mi madre las empleadas se hicieron presentes, quienes empezaron a gritar al observar la escena. Bárbara se alteró mucho más y empezó a retroceder obligándome a retroceder con ella. Levanté las manos tratando que las empleadas conservaran la calma, solo pude susurrar. —¡Mi madre! Ella estaba de rodillas llorando, repitiendo mi nombre. —¡No se acerquen! —gritó Bárbara. Una de ellas se acercó hasta mi madre, ella no reaccionaba, seguía moviendo sus manos de una manera extraña. —Tú y yo, nos iremos lejos, seremos muy felices —susurró Bárbara con la voz temblorosa. —¡Yo contigo no iré a ningún lado! —mascullé. —¿Te quieres morir? —me gritó—; ¡Dime, de una maldita vez! ¿prefieres eso a estar conmigo? Empezó a llorar,

