MARIANA DE LA NOCHE. Capítulo 14. —No te preocupes, si tú no quieres complacer a tu hombre yo no voy a obligarte. Sigamos con la misma monotonía de siempre.. La maldita manía de Emanuel de mover las cosas a su favor, el poder de sus palabras. Era capaz de ponerla a dudar incluso cuando ella creía estar segura, con las típicas palabras de: el hombre busca en la calle lo que no le dan en la casa. Mariana no quería que eso pasara, por eso a pesar de su incomodidad con el tema decidió aceptar. Una sonrisa triunfal se dibujó en el rostro de Emanuel. Él estaba feliz, empezó a besar cada parte de su cuerpo, Mariana no podía dejar de sentirse incómoda. Al fin pasó lo que Emanuel tanto quería. Al principio fue incómodo y doloroso, aunque a pesar de todo Emanuel fue delicado, pero por más que e

