MARIANA DE LA NOCHE. Capítulo 13. —¿Puedo saber algo? ¿Por qué un hombre tan guapo está solo? Habló cerca de mi oreja. —Digamos que a veces es mejor estar solo, mejor eso que estar mal acompañado. Le regalé una sonrisa de boca cerrada. —¡Mejor para mí! Me giño un ojo y mordió su labio inferior. Seguimos bailando y yo seguí mirando a todos lados, de verdad sentía que me estaban observando. Regresamos a la mesa, la chica no dejaba de hablar y yo solo quería salir corriendo de ese lugar, me sentía incomodo. Mis amigos y sus acompañantes estaban algo tomados, al igual que Nancy que ya tenía algunos tragos encima. Creo que yo era el único cuerdo de ese lugar, sólo había tomado dos cervezas. Sentí una mano en mi rodilla, bajé la mirada y luego la miré, tenía una sonrisa malvada. —Deber

