SEIS.

1144 Words
No pudo contener la emoción y se puso de pie para rodear el escritorio e ir a abrazarlo, el hombre solo sonrió y se limitó a felicitarla una vez mas. De vuelta a su salón iba con todos los sentimientos a flor de piel, estaba al borde de las lágrimas y tomó el pomo de la puerta, apenas puso un pie dentro todos comenzaron a aplaudirle, ya la profesora les había dado la noticia y aunque no tenían lazos sólidos con Jada sí sabían de todo lo que tenía que hacer para estudiar, y aún así ser la mejor siempre. —Gracias profesora —le dijo con toda la alegría posible, sabía que era una gran oportunidad, podría salvar su casa y a su padre, esto le ayudaba tanto como nadie lo imaginaba— muchas gracias, por pensar en mi para esto, no la defraudaré. —Se que no lo harás, eres una chica extraordinaria, eso te ha hecho mantener siempre tu nivel, no hay mejor persona que tú, Jadane. Se acercaron sus compañeros a felicitarla y fueron saliendo uno a uno del salón, también ella lo hizo y esta vez se sentía distinta, no era el mismo pesar de cada día, la presión de pensar en contar cada centavo y darle vueltas a la cabeza para intentar organizar su tiempo para otro empleo mas; moría por contarle a Evan y a Luis, sabía que se pondrían felices de saber que en unas semanas mas estaría dando clases en la misma universidad a la que ahora asiste aún como alumna. Pero las sorpresas de este día estaban lejos de terminar, aún venía la mejor parte y ella no estaba preparada para tanto. Fue a donde Luis en cuanto salió, haría mas tiempo hoy dado que solo presentó un examen y el resto del día no tenía clases; llegó hasta donde estaba Luis y le dio un abrazo muy apretado que el pobre hombre tuvo que zafarse, luego le dio un beso en cada mejilla y él la miró totalmente extrañado. —¿Qué te pasa a ti, niña? Ella bailaba y daba vueltas como loca, sin importar que las miradas de los clientes estuvieran sobre ella. —Ven y te cuento —lo llevó hacia la trastienda y le tomó la mano con fuerza— ¡Tengo trabajo en la universidad! —le soltó sin mas, el hombre la miró sin entender sus palabras y pensando que estaba loca y ella se apresuró a explicarle lo sucedido. —¡Felicidades! Te lo mereces, tú mas que nadie. Sabes que eres la hija que nunca tuve y que te pase esto me hace muy feliz, aunque se que eso significa que ya no estarás mas aquí. —Bueno, no igual, pero seguiré viniendo a ayudarte siempre que lo necesites. —Quiero que me cuentes todo ¿cómo es que vas a dar clases? Aún ni terminas tu curso. —Con calma te contaré —respondió la chica colocándose el delantal y su gaffete para salir a atender el local que rápidamente se abarrotó —pero ahora no, mira que de gente hay. De inmediato empezó a tomar órdenes y a preparar lo que le pedían, cuando vio a un hombre de traje gris entrar al lugar, volteó y lo miró mientras colocaba unas galletas en una pequeña bolsa de papel, él se dirigió a la última mesa y luego de desabotonar su saco se sentó en la silla junto a la ventana. Luis mandó a Bryan a tomar el pedido del joven de traje gris y volvió para decirle que no deseaba ordenar, venía a buscar a Jada. —¿A mi? —respondió intrigada —pero yo no le conozco, en mi vida lo había visto ¿qué puede querer conmigo? —Pues anda a ver y nos dices —le anima Memo, otro de los trabajadores del café y la joven se acerca un poco dudosa. —Hola, buenos días —le dice en voz baja pero firme —¿en qué le puedo ayudar? El hombre se puso de pie y abotonó su saco, visto de cerca era mas alto que cuando lo miró entrar por esa puerta, estaba cerca del 1.90 seguramente y su presencia resultaba imponente, le tendió la mano para presentarse. —Adam Carter. —Jadane Jhonson, dígame. —Usted ha ayudado a mi hermana con unas cosas de la escuela, aquí mismo —dijo haciendo referencia a la cafetería y de inmediato Jada supo de lo que hablaba. —Oh sí, la recuerdo, ella es clienta aquí. —Bien, estoy aquí porque mi hermana, Joyce, ha querido que usted le de clases de manera particular con algunas cosas que le resultan un poco complicadas, he venido a hacerle una propuesta. —Oh, ya veo —respondió intentando averiguar mas sin verse muy curiosa. —Mi hermana es un poco desentendida de sus deberes —dijo con una mueca, insinuando quizá algo mas que desentendimiento —y ahora que de alguna manera se siente motivada para dedicarse… —hace un gesto obviando el resto. —Comprendo. El hombre la miraba discretamente, pero atendiendo cada detalle de su persona, notó que no aparentaba los 22 años que su hermana le dijo que tenía, se veía mas joven, casi una chiquilla, aunque su cuerpo tenía un muy buen desarrollo. Jada tenía su block de notas en la mano y doblaba la primera hoja con nerviosismo, sin duda aquel hombre imponía demasiado y era totalmente comprensible, describirlo como perfecto le venía corto. —Entonces, señorita Jhonson —dijo luego de carraspear y esta fijo su atención en él —me gustaría preparar un contrato para usted ¿puede decirme cuánto quiere ganar? Lo miró dudosa y con sorpresa ¿ella debía decirle cuánto quería que le pagara? ¿No era al revés? Él tenía que ofertar, después de todo solo ayudaría a su hermana con sus tareas y ya. Para Adam las cosas estaban mas que claras, quería a esa chica a como diera lugar, de hecho, llevaba ya preparado el contrato para que ella firmara, pero al verla en persona y sentirse enormemente atraído por ella creyó conveniente hacer un par de modificaciones al documento. —Bueno, yo no se cuanto deba cobrar por un trabajo así, yo solo sirvo café y llevo las cuentas, me pagan quince por hora y un bono mensual, pero nunca he dado clases particulares. —Bien, entonces basado en eso y en algunas otras cuestiones yo asignaré tu sueldo y por la tarde estaré aquí para la firma del contrato ¿de acuerdo? —Sí, claro —respondió al instante y sin atisbo de duda, confiaba que la paga sería mas o menos como en la cafetería y así podía dejar un par de casas donde no ganaba muy bien y sí se mataba trabajando.
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