Viktor, el líder alfa de la manada, caminaba de un lado a otro en su imponente casa, sumido en una profunda intranquilidad. Su lobo interior gruñía y le recordaba constantemente su dura decisión de castigar a Moira, era solo una joven que intentaba adaptarse a la manada y Viveka era bastante densa cuando se lo proponía. Aunque Viktor sabía en lo más profundo de su ser que Moira era inocente, no pudo evitar ceder a las presiones de su manada. Como líder, su deber era proteger y mantener unida a su manada, por lo que decidió sacrificar su propio juicio y tomar medidas drásticas. Una parte de él se revolvía en culpa mientras pensaba en el bello rostro de Moira y en sus ojos llenos de tristeza cuando recibió el castigo. Desde el momento en que pronunció aquellas palabras, el alfa supo que ha

