La puerta de la habitación se abre de forma repentina, y un hilo de luz se cuela por el espacio abierto.
Puedo oír pasos acercarse a mí, pero yo los ignoro y sigo en la misma posición.
La puerta es cerrada por completo y los pasos se acercan aún más, hasta detenerse frente a mi cama.
El colchón se hunde junto a mí, a causa del peso de la persona que se ha sentado.
Lo único que puede oírse es mi respiración y la de Emily, además del sonido amortiguado que produce la TV.
-Hola- Emily decide romper el silencio.
Abro mis ojos y miro a mi hermana.
Sabía que ella vendría, y supe que era quién había entrado por su perfume.
-Hola- respondo.
-Quería disculparme- dice Emily. La oscuridad de la habitación no me permite ver con tanta claridad, pero es evidente que los ojos de mi hermana brillan con culpabilidad.
-¿Mamá te dio un discurso?- pregunto enarcando una ceja.
-Así es- afirma Emily.
-¿Y te hizo sentir como una mala persona? ¿como una chica egoísta?- Emily no responde, pero asiente con la cabeza.
Mamá es una experta dando discursos. Suelen ser de esos que te hacen sentir culpable por tu forma de actuar, ayudan a darte cuenta de que estas haciendo algo mal.
He sido víctima de muchos discursos que luego hicieron que me cuestionara lo que hacía mal con mi vida.
Es éste caso, el discurso debió ser sobre la pelea que tuvimos Emily y yo.
Mi madre me advirtió que para la noche debíamos estar bien, así que supongo que al ver que todo seguía igual a pesar de sus amenazas, decidió hablar con mi hermana y hacerla ver que se había comportado mal.
-Lo supuse- le digo a mi hermana, quién asiente de nuevo.
-Ella es como nuestra terapéuta- observa Emily.
-Sí- concuerdo.
-Oye, lamento mi forma de actuar. Sé que estuvo mal decir lo que dije, pero es que estaba molesta y creí que si te decía algo que tuviese que ver con Lucy te sentirías mal- su voz se escucha arrepentida.
-Bueno, tampoco estuvo bien que fuera tan egoísta. Era tu turno de usar la TV, y yo debí respetarlo, además, está bien si te gustan esos chicos... ¿cómo es que se llaman? ¿one derecho?- frunzo el ceño en busca del nombre correcto.
-One direction Evans, no es tan difícil pronunciarlo- me corrige Emily, a la par que pone los ojos en blanco.
-Eso mismo. En fin, el punto es que estuve mal y lo lamento. Ambos tenemos intereses distintos, y yo debo aceptar y respetar los tuyos- Emily sonríe ante mis palabras.
-Era lo que quería oír- admite mi hermana.
-Ven aquí- abro mis brazos y la invito a acercarse a mí.
Emily y yo permanecemos abrazados durante varios minutos. Se siente bien sumergirse en el calor de los brazos de mi pequeña hermanita.
-Bien, ya que las cosas han vuelto a la normalidad entre nosotros, quiero decirte algo- dice Emily en cuanto nos separamos.
-De acuerdo, ¿qué ocurre?- mi hermana titubea un poco, y me da la impresión de que va a echarse para atrás y no me dirá nada.
-Mejor espero a que te enteres por ti mismo- dice al fin.
-Vamos, ya me causaste intriga, ni pienses en dejarme con la duda. Sólo dilo- Emily muerde su labio inferior, indecisa sobre qué hacer: contarme o no.
-Está bien. Supongo que es mejor si soy directa así que lo seré ¿de acuerdo?
-De acuerdo- la curiosidad se apodera de mí. Necesito saber de qué se trata.
-Vi a Lucy en el centro comercial- suelta de golpe.
-Ah. Sí, ella me dijo que iría con "las mujeres de la casa". Al parecer su tía va a casarse y necesitaba un vestido- una parte de mí se decepciona al saber que sólo se trata de eso. Ya lo sabía.
-Bien, pero la cosa es que ella no estaba con "las mujeres de la casa" precisamente- Emily esquiva mi mirada.
-¿No?- pregunto sorprendido.
-No. Verás...- mi hermana guarda silencio repentinamente.
-Sólo habla por favor- le suplico.
-Estaba con un chico- suelta ella a toda velocidad.
-¿Qué?- pregunto. Siento como si hubiese oído mal, pero sé que no es así.
-Sí, lo siento Evans, pero ella estaba sentada en una mesa y frente a ella había un chico. Yo los espié por unos minutos- intento asimilar las palabras de Emily.
-Ok. ¿Podrías decirme lo que viste con exactitud?- Emily asiente.
-Los vi allí sentados, aparentemente hablando. Luego, llegó un camarero y les dio un par de helados. Se veían deliciosos, me dieron ganas de comprar uno de chocolate...
-Hey, no te desvíes ¿quieres?- la interrumpo.
-Oh sí, lo siento- se disculpa- En fin, ella tomó un bocado del helado, mientras que el chico seguía hablando. Finalmente, el chico tomó una de sus manos. Lucy parecía incómoda pero no la retiró. Después de eso, no vi gran cosa, porque Lucy se giró y me vio espíando, así que tuve que huir.
-No sé que decir- digo luego de unos minutos.
La verdad, Lucy nunca me había dado motivos para pensar que me es infiel. Yo jamás he desconfiado de ella, así que no sé qué pensar sobre lo que me dijo Emily.
-¿Te sientes bien?- Emily tiene una expresión de preocupación en el rostro.
-Sí.
-¿Qué piensas sobre lo que te conté?- guardo silencio sin saber qué decir.
-No lo sé. No quiero sacar conclusiones sin haber oído su versión primero, aunque es obvio que mintió.
-Haces bien. Supongo que ser un novio celoso trae problemas, es bueno que tú no seas así.
Me hago a un lado en la cama y Emily se acuesta junto a mí. Ambos miramos al techo.
-¿Sabes? Es mejor cuando no estamos peleando. Creo que te necesito hermanito- Emily gira la cabeza y me observa con ternura.
-Sí. Por otro lado, soy dos años mayor que tú. No creo que lo de "hermanito" me quede- digo con una sonrisa.
-Tienes razón, pero me gusta decirte así- admite.
Emily y yo guardamos silencio. Poco después, siento que mis ojos comienzan a cerrarse.
En algún punto, Emily se levanta y murmura algo como "buenas noches", y luego sale de la habitación. Digamos que estaba medio consciente y medio dormido.
Antes de sumergirme por completo en el sueño, en mi mente se proyecta la imagen de aquella chica en el parque. Entonces, una sensación extraña se remueve en mi interior, es como un presentimiento de que algo va a pasar, pero no logro descifrar de qué se trata.
Y con su rostro en mente, caigo dormido.
~·~·~·~
Corro lo más rápido que puedo, y sin embargo, no parece ser suficiente. Mientras más distancia pongo entre ésa casa y yo, más cerca se oyen los gritos.
Aún me encuentro espantado por la escena que presencié hace tan sólo minutos. Todo fue tan horrible.
Frente a mí, un camino de árboles me espera.
La oscuridad está presente, y sólo soy iluminado por la luz del sol proyectada en la luna.
Los gritos llegan a estar a un volumen tan alto que siento que mi cabeza va a explotar.
El sonido es fuerte y claro.
De pronto, el ruido desaparece. Lo único que puedo percibir es el sonido de una melodía conocida, pero muy a la distancia.
Abro mis ojos lentamente, y la melodía suena a un volumen más alto y cercano.
Miro a la mesita de noche junto a mi cama y compruebo que es mi teléfono el que suena.
Tomo al pequeño aparato entre mis manos, y entrecierro un poco los ojos debido al impacto de luz en mi rostro adormilado.
No me fijo en el nombre de la persona que llama, sólo quiero alejar la molesta luz de mi cara. Deslizo el dedo por la pantalla y contesto la llamada, luego, llevo el teléfono y lo apoyo en mi oreja.
-¿Hola?- mi voz suena diferente a causa de que acabo de despertar.
Nadie responde. Se puede oír una mezcla de sonidos que resulta molesta.
-Dame el teléfono idiota- una voz masculina se cuela a través de la línea, pero no reconozco de quién se trata.
-¿Hola?- repito, ésta vez más fuerte y claro.
Se oye una especie de forcejeo, pero ninguna voz.
-¿Hay alguien ahí?- pregunta una voz masculina, pero ahora sí la reconozco.
-¿Peter? ¿Qué está pasando?- pregunto.
-Lo siento amigo. Luke me ha quitado el teléfono y te ha marcado- ante sus palabras, suelto un gruñido.
-¡Estaba durmiendo!- exclamo de mal humor, sintiendo más odio del normal hacia Luke.
-Lo supuse, después de todo, son las dos de la madrugada.
-Cómo sea. Mira, si eso es todo, adiós- me dispongo a colgar cuando un grito me aturde.
Aparentemente, Peter ha gritando; a mi parecer; de dolor.
Por unos segundos, sólo puedo oír quejidos y una risa.
-¿Hola?- nadie responde.
La llamada se corta de pronto. Yo intento volver a comunicarme con Peter pero no contesta, se limita a enviarme al buzón.
-¡Contesta!- le digo al teléfono con frustración. Poco después, el nombre de Peter aparece en la pantalla, y la melodía comienza a reproducirse de nuevo.
Contesto a toda prisa, necesito saber lo que le pasa a mi mejor amigo.
-Lo preguntaré de nuevo, ¿qué está pasando?- en dónde sea que esté Peter, hay demasiado ruido.
-Ve a la casa de Luke, necesito ayuda- Peter habla entrecortadamente, como si le costara hacerlo.
-¿Porqué? ¿Qué ocurre?- la idea de hacer lo que me dijo no me gusta para nada.
-Sólo ven.
-Dime lo que pasa- le suplico. No entiendo porqué tanto ruido. Lo único que se me ocurre es que tal vez se trate de una fiesta.
-Sólo ven- repite mi amigo, y sin darme tiempo a contestar, corta la llamada.
Miro la hora en el teléfono. Son las 2:40 a.m, y yo voy a tener que salir de mi cama para ir a la casa Luke sin saber lo que está pasando, en vez de dormir como la gente normal.
Suspiro pesadamente y me pongo de pie. Debo admitir que aún quiero seguir durmiendo.
Tomo la ropa que estaba usando y me la pongo rápidamente.
Abro la puerta de mi cuarto y camino hacia las escaleras, tratando de hacer el menor ruido posible.
En cuestión de minutos, ya estoy en la planta baja, frente a la puerta principal.
Miro la hora en el reloj de pared ubicado junto a la puerta y observo que tan sólo han pasado diez minutos desde que comprobé la hora por última vez.
Esto será interesante... Ése es el pensamiento que cruza por mi cabeza al recordar el ruido en la llamada y el dolor y desespero en la voz de Peter, además, está Luke de por medio.
Así es, será interesante.