Bajo la observación del doctor de cabecera y el neurólogo, las enfermeras le hicieron a Altair varias pruebas para comprobar lo que Ingrid manifestó, no hubo resultado positivo, y eso frustró a la rubia. Sabiendo que vio movimiento en ella, protestó las indicaciones de los doctores. —¿Van a seguir indicando analgésicos y sedantes? ¿para qué? —protestó. Ambos hombres la miraron con actitud de desaprobación a su interrogante, sobre todo por la forma tan despectiva en la que formuló la interrogante. —Si la señorita no ha reaccionado es porque la inflamación no ha cedido —argumentó el doctor más joven. —¿Acaso le hizo algún estudio tomográfico para llegar a tal conclusión? —cuestionó la rubia negada a seguir callada—. Ustedes me van a perdonar, no cuestiono su profesionalismo pero en este

