—¿Cómo puedo hacer para ir a verla? —preguntó Eiron moviéndose bruscamente al reaccionar ante la respuesta de Carly—. Debo verla. Lorena se movió rápidamente para obligarlo a recostar el cuerpo al colchón. —Despacio, apenas acabas de despertar y ya quieres correr —le dijo en regaño—. Lo que quieres no es tan fácil, Arango. —Pero si dices que está aquí mismo no veo problema en verla —le dijo totalmente cegado. —Tal vez tu no lo veas porque parece que te dio amnesia selectiva —le dijo Carly. —¿Olvidaste a tus suegritos? —le preguntó Lorena. —Ah, eso —dijo en un tono de voz de fastidio. —Sí, eso —afirmó Lorena dándole la razón, la mirada de Eiron fue de desaliento—. Pero creo que tengamos todo tan en contra. Con suerte Aleskey nunca se enteró que estabas recluido aquí, nunca me vio, l

