—Altair —grito Eiron confundido de ver como en cámara lenta suceden las cosas. No la esperaba, así como tampoco esperaba lo que estaba sucediendo. Giró a ver a la mujer parada en la entrada de la sala de estar como si estuviera mirando a un fantasma. Dio unos cuantos pasos adelante, y al pasar en frente de la morena la miró con ira. —Hazte a un lado —le gritó furioso—. ¿Quién carajo eres tú y que haces en mi casa? —le inquirió sin mirarla, caminaba a grandes zancadas hacia la salida. No esperó respuesta de la desconocida y a grandes zancadas llegó al porche de la casa. —Altair —gritó furioso, no la vio por ningún lado—. ¿A dónde agarró la maldita mujer? le preguntó al escolta que estaba cerca. —Las señoritas salieron corriendo y abordaron el taxi que las esperaba señor. —Eiron —escuc

