—¿Qué carajos le pasa a ese sujeto? —reclamó Ingrid mientras iban en el taxi al encuentro de los escoltas en el edificio donde vive Leslie. Altair iba tan abatida por lo que acababa de presenciar que no hablaba, un nudo en su garganta le impedía hacerlo. Tampoco quería hablar, de hacerlo su fortaleza se desvanecería y no quería dejar ver cuánto le estaba afectando ver a Eiron con otra mujer. —¿Por qué decidiste venir aquí sin cerciorarte primero? —le inquirió Ingrid, lo que la hizo reaccionar y voltear el rostro para verla de mala manera al desaprobar la pregunta de Ingrid. —Sí porque le iba a llamar y preguntar si iba a estar con otra mujer hoy y a esta hora, y por esa razón decidí venir, tengo espíritu de masoquista y me encanta sufrir —le dijo con ira. —Conmigo no es con quien tiene

