—Hola, hermanito, cuñadita —Carly recibió a Eiron y a Altair en la entrada de la propiedad de la madre de Eiron. —Hola torturita —le respondió Eiron—. ¿Dónde anda nuestra madre? ¿Qué mierda se supone que hizo ahora? —La verdad no sé, no nos dijo nada, solo se puso en actitud malcriada, ahí está en su habitación desde anoche y no ha querido salir ni hablar con nadie, y te cuento que está en un estado rabioso —le advirtió Carly. —Me importa un bledo su actitud, sea lo que sea que la tiene en esa actitud no debe ser algo bueno y quiera o no tendrá que hablar —dijo Eiron y avanzó para ingresar a la casa, se giró de repente para mirar a Altair—. Quédate aquí con Carly. —Anda, tranquilo amor, no hay problema —le dijo Altair en un tono de voz bastante tierno. Decidido a ver qué era lo que l

