—Ya estamos aquí, ¿ahora que carrizo hacemos? —le preguntó Leroy a Gelys. —Calma, hombre, bajale un poco a la ansiedad, ya te dije, llama a tu mujercita y háblale claro —recalcó Gelys—. De aquí no nos vamos hasta que encontremos algo. La libertad de Iliang y Ales está en riesgo así como la nuestra. —Estás como si Akais fuera la primera mujer en tu vida hermano —opinó Malcolm. A Leroy no le cayó en gracia el comentario y le envió un manotazo que Malcolm pudo ágilmente evadir. —Pero sí la primera que quiero de verdad, así que limítate en tus comentarios si no quieres sufrir —le dijo Leroy. —Deja la estupidez —le reclamó Gelys—, dame acá —le arrancó el móvil de la mano—. Yo la llamo, ¡Dónde se ha visto! —exclamó quejumbroso—. Tanto que criticaste a Ales y a Anthoni y mira dónde estás, co

