La mujer que mueve sus cimientos

2346 Words

—Hermanito, el desgraciado aún está en prisión —le dijo Anthoni a Alesley ingresando al cuarto de juegos. —Si es así, el hombre tiene una influencia grandísima, no cualquiera mueve siquiera a un hombre para que haga semejante trabajo, no es fácil poner en marcha una orden de tal magnitud —opinó Leonardo. —Él sabe a quién estaba tocando al ordenar secuestrar a la zanahoria —comentó Gelys. —¿Será que nos aventuramos para allá? —preguntó Aleskey. —¿Para dónde? —bramó Leroy en un tono de voz repulsivo—. ¿A la cárcel donde está? —¿A dónde más? ¿A Disney? —cuestionó Aleskey con sarcasmo—. Claro que a la prisión donde el mal nacido está de vacaciones. Debí haberlo acabado en vez de ponerlo a descansar mientras planificaba joderme la vida. —¿Estás seguro de eso, Ales? —inquirió Saúl—. Piensa

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