Sorpresas Inesperadas

1353 Words
No soy un  hombre que disfrute de ir a almorzar solo, al menos no después de haber estado acompañado por ella tantas veces. Tal vez por eso elegí el restaurante  “Les Meilleurs” el cual está ubicado dentro de uno de los centros comerciales más grandes de Madrid.   Una vez que el mesero me lleva rápidamente a la mesa, me acomodo para comenzar a ver el menú y después de unos platillos escojo lo que se me viene en gana la verdad  no soy tan complicado como la gente cree. Mis gustos son bastantes sencillos, pero al parecer mi imágen dice otras cosa y las personas tratan de impresionarme.  Después de unos momentos, el mesero me trae la bebida y el primer platillo que he ordenado, una deliciosa ensalada fresca con verduras de la temporada, para después esperar el segundo platillo. Debo confesar que comer solo es bastante aburrido en este momento, sobre todo cuando la única compañía que tengo es mi móvil y la tentación de volver a ese perfil que me está volviendo loco. Así que, para no extender más mi tentación, pido la cuenta mientras todavía hay mitad del stake sobre el plato y me apresuro a terminar todo para irme de aquí.  Pagada la cuenta, salgo del restaurante esquivando a la gente que camina por el centro comercial, y me dirijo al elevador para poder ir al estacionamiento y de ahí regresar al trabajo.  De pronto, en el segundo piso el elevador se detiene y las puertas se abren de par en par y aparece una chica guapísima, eso no se puede negar, alta, pelo castaño, con ojos azules y mirada intensa, vestida con un vestido azul tan ceñido a ella que marca su escultural figura, digno de admirar con detenimiento, pero esta vez no puedo hacerlo ― Buenas tardes ― Dice sin dar ni una sonrisa y sube. La observo y sonrío al ver la bolsa de Victoria’s secret que trae en la mano y no puedo evitar imaginar lo que lleva dentro.  Yo trato de verla de nuevo y por el rabillo del ojo, logro hacerlo sin que ella lo note, me gustaría saber su nombre, si es soltera o si en algún punto de esta semana tengo la oportunidad de volver a verla, y si… así de repente, vuelve Santiago el hombre a fijarse en una mujer y dejar de ser el fantasma en el que me converti.  Las puertas del elevador se abren en el siguiente piso antes del estacionamiento y tenemos la intención de bajar del elevador, pero una chica que se nota muy nerviosa nos impide la salida. ― ¡Hola Santiago !―  Dice de una manera un tanto extraña y debo admitir que su actitud me ha puesto en alerta. ― Hola ¿Cómo estás? ― Respondo de manera natural, aunque debo confesar que no la reconozco. La chica del vestido azul aún no ha salido del elevador. ―¿Imagino que no sabes quien soy? ¿no? ―  y diciendo esto entra al elevador con nosotros y las puertas se cierran de inmediato atrás ella ― Vas al estacionamiento ¿cierto?― agrega  y presiona el botón para que vuelva a bajar. Tanto la chica del vestido azul como yo nos vemos extrañados y sin saber lo que sucede, y en alguna parte del recorrido el elevador se detiene dejándonos encerrados ahí. Los nervios se adueñan de la poca calma que tenía, la chica que se subió, me mira con esos ojos grandes que tiene y la chica del vestido azul simplemente se queda callada. ―¿Por qué nos encierras aquí? ― Le digo tratando de calmar la situación― ¿Hay algo en lo que te pueda ayudar?.― Pregunto.  Ella pareciera no escucharme, está demasiado nerviosa, ansiosa, me mira fijamente y luego mira a la chica del vestido azul ¿De verdad no sabes quien soy?― Insiste y niego. La chica de azul  la mira extrañada casi como si intentase predecir lo que hará ―¿Porque mejor no hablan en otro lugar?― Propone e intenta apretar uno de los botones del elevador para que baje, pero para mi sorpresa, la chica que nos ha emboscado hace unos niveles arriba saca una navaja mostrándola en frente mío. La chica del vestido azul deja caer la bolsa en el suelo sin dejar de mirarla. ―¡Ni se te ocurra apretar ese botón!― Le amenaza y me tomó del brazo con fuerza mientras dice eso. ―No lo hagas― Le indico a la chica del vestido azul quien analiza la situación frente a ella. - ¡No te muevas! ― Grita la chica y siento como mueve la mano con la navaja muy cerca de mi torso. Respiro profundo no quiero moverme pero tampoco quiero que ella sufra algún daño. ―Sí, está bien―  Contesta la chica del vestido azul ― Pero espera, no cometas ninguna locura, él hablara contigo... ― Trata de convencerla. - ¡Cállate! - grita la chica con la navaja cada vez más cerca de mi. ―Calmate, hay cámaras aquí, ¿no quieres meterte en problemas? ¿no? ― Entonces la chica del vestido azul se acerca a ella y cuando  menos lo espera le pega con una fuerza impresionante en la pierna y después toma el brazo forzándola a tirar la navaja al piso ―¡Vete a la esquina!― Me grita firme y yo me muevo sin pensarlo dos veces. ―¡Súeltame! ―grita la chica llorando no sé si de dolor o de desesperación. ―Presiona de nuevo el botón al primer nivel ―vuelve a hablarme e inmediatamente hago lo que me dice ―¿estás bien?― Pregunta y yo asiento con la cabeza. Las puertas vuelven a abrirse inmediatamente en el lobby del centro comercial  y de repente un hombre que está allí parado , después  fija su mirada en la chica del vestido azul tomando a la otra chica del brazo y se pone pálido al ver la navaja en el suelo. ―¿¡Están bien!?―  Pregunta preocupado y asiento. ―Sí, estamos bien ― contesto un poco confundido todavía y me acerco a él para darle indicaciones.― Busca a alguien de seguridad para que se la lleve.―Le digo al oído y no hace falta ni esperar cinco minutos cuando el guardia de seguridad se va hacia donde esta la chica del vestido azul y la toma del brazo para escoltarla hacia la salida del centro comercial. Sin embargo, en un movimiento de nuevo inesperado por todos, ella le pega justo en la ingle provocando que el guardia se doble del dolor y escapando ante la mirada de todos.  Todos los que están alrededor se ven muy angustiados y preocupados, pero la chica que estuvo conmigo en el elevador permanece de lo más tranquila, me acerco a ella de nuevo y le sonrió ―¿Te encuentras bien? ― Ella me ve con esa mirada intensa que tiene y sin expresar mucho sólo dice un "sí" muy seco que rompe todo tipo de intenciones que posiblemente tuviera con ella. ―Qué locura tus novias, contrólalas ― Dice sin más e intenta alejarse. ― ¡Espera!―Le digo lo suficientemente alto para que me escuche. Ella voltea y se me queda mirando ―¿Qué?― Pregunta confundida. ―¿Cómo te llamas?― Preguntó con demasiada curiosidad. Duda un instante ―Me llamo Sky.― Dice y se da la media vuelta alejándose de mí cuando un chico alto, de pelo y barba de color castaño con aspecto rebelde se acerca a ella y después la toma de la cintura para darle un caluroso beso en los labios. ―¿Todo bien baby? ― escucho que le dice y ella sonríe un gesto que se me hace extraño ya que todo este tiempo no lo hizo conmigo. ―Todo bien, el mundo está loco ― Le contesta y ambos se ríen y se vuelven a besar para luego marcharse.
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