Alejandro Cross El resto del día, después del incidente con el griego, lo pasamos entre tiendas y cafés. Pero para mí, todo se volvió un murmullo distante. Mi mente, normalmente afilada y fría, estaba atrapada en un solo nombre: Sienna. Ella había escrito apenas un par de horas atrás. Un mensaje corto, venenoso. "Sé perfectamente dónde estás. O vienes a verme, o yo misma voy. Y no me importa si estás acompañado." El simple hecho de leerlo había encendido cada fibra de mi cuerpo. Sienna no era solo un recuerdo. Era un fantasma que nunca aprendió a morir. Una mujer peligrosa, impredecible… y demasiado atada a un pasado que yo estaba decidido a enterrar. Mientras Ivy miraba distraída un escaparate, yo revisaba el teléfono una y otra vez. El calor del sol era insoportable. O quiz

