Valeria Smith Inglaterra me ha ofrecido una combinación perfecta de diversión, desafíos y encuentros inesperados. Desde que llegué, me he sentido revitalizada, como si este viaje hubiera despertado en mí una versión más audaz de mi persona. La reunión en la que asistí como abogada y acompañante de Alan fue el punto de inflexión. Fue el impulso que necesitaba para desatar a la “diabla legal” que habita en mí. Aquella noche conocí al famoso príncipe de Gales, Andrew Ferguson. Un hombre atractivo, carismático y envuelto en un aire de misterio que no logro descifrar del todo. Soy una mujer observadora y puedo sentir algo en él que no me cuadra. Tal vez es la perfección demasiado ensayada o la forma en que mide cada una de sus palabras. O quizá es la sensación de que tras esa fachada impeca

