Valeria Smith Mi corazón se agita inevitablemente al ver entrar a Daniel acompañado de James. Ambos irradian una presencia majestuosa, pero es la imponente figura de Daniel la que captura mi atención por completo. A pesar de los años que marcan su vida, su porte sigue siendo inigualable, para mí, la diferencia de edad nunca ha sido un obstáculo para admirarlo. Suelto un leve suspiro mientras los observo acercarse, en mi mente resurge con claridad el recuerdo de la primera vez que lo vi. Yo tenía alrededor de veinte años, una estudiante de jurisprudencia con la determinación de forjar un futuro prometedor, sin imaginar que aquel encuentro marcaría mi vida de formas que aún hoy sigo descubriendo. Ahora, convertida en una de las mejores abogadas de mi campo, miro atrás y comprendo que aqu

