POV Luciana —Eres Alaric Vitale… eres mi esposo. Nuestras manos estaban juntas mientras pronunciaba esas palabras con suavidad, con certeza. Él me miró sin decir nada, como si mi afirmación fuera un bálsamo que sanaba algo dentro de él, algo que ni siquiera yo podía ver por completo. Sostuvimos la mirada por un momento que pareció eterno. Quería que entendiera lo que mis palabras significaban. Quería que sintiera que yo estaba ahí, con él, sin importar lo que hubiera en su pasado. Sonreí tiernamente y me acerqué con delicadeza, alzando mi mano para acariciar su mejilla. Alaric cerró los ojos y suspiró, como si el simple contacto de mis dedos contra su piel lo reconfortara. Pude sentirlo relajarse, como si por un momento su carga se hiciera más liviana. Cuando volvió a abrir los ojos,

