POV Bibiana La puerta se cerró de golpe, sacudiendo el aire con su estruendo y dejándome sola en la habitación. El silencio que siguió fue peor que cualquier grito, peor que cualquier reproche. Sentí un vacío abrirse en mi pecho, un abismo que se tragaba todo a su paso. Mi respiración se volvió errática, entrecortada por la rabia que crecía dentro de mí. Mis manos temblaban. Cerré los puños con fuerza, sintiendo mis uñas hundirse en la piel, pero ni siquiera el dolor logró traerme de vuelta a la calma. La ira palpitaba en mis venas, subiendo hasta mi rostro, que comenzó a arder. Pude sentir mis ojos enrojecer, mis labios temblar y mi cuerpo entero estremecerse con la furia que me consumía. —Maldita Luciana… —susurré, con la voz ronca de odio—. Me quedaré con todo, hasta dejarte completa

