Las miradas de las cuatro chicas fue completamente distinta, pero ninguna implicó nada bueno. Les mantuve la mirada hasta que recogieron sus cosas y cruzaron el umbral de la puerta. Logan las sigue hasta la puerta y la cierra tras su paso. Lo observo, en la misma posición despreocupada en la que me he mantenido desde que llegó. Se apoya nuevamente en el borde de la mesa y cruza sus brazos. ―No es lo mismo leer que escribir, Logan ―comento―. Puedo devorar montones de libros en un solo mes, pero nunca he intentado escribir más allá de dos capítulos. ―Tú eres una chica que se arriesga, Allison. Sé que puedes hacerlo. A veces me da miedo cuanto puede tener este tio de mí. La respuesta la sabe él y la sé perfectamente yo. Lo tiene todo. ¿Entonces por qué estamos en estas? ¿Masturbarme para

