Caleb ponía en marcha el auto y Logan llegaba. El primero no se detuvo por Logan y el segundo solo miraba en su dirección. No sé qué demonios se respondían con la mirada pero el que Caleb se marche es solo un acto que demuestra que al menos hoy no habrá otra golpiza. Camino hasta la puerta principal de la mansión de mi tía y tras tocar ella abre al instante. Ella me abraza y justo me llevaba con ella hasta el interior, pero su hijo es una sombra entonces. —Hijo, ¿estás bien? —pregunta—. No sabía que venías a casa. — ¿Tengo que avisar antes de venir? —pregunta. Ambas miramos a Logan. Su voz es pesada y él es incapaz de tratar mal a su madre. Jodidamente cabreado está hoy. Eileen lo mira analítica y termina tomándolo también con una mano. —No sé lo que te haya hecho esa chica, pero, t

