Lía se sonrojó por completo mientras no sabía que decir, pensó en lo que sus palabras podían significar y sin siquiera pedirlo imagino mil cosas sintiéndose avergonzada de inmediato, se regaño.
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__¿En qué tanto piensas?
La voz de Chris la saco de sus pensamientos desordenados mientras le sonreía.
__Nada, solo que, te extrañe demasiado.
Lía le sonrió mientras Chris suspiro muy de cerca, le dio un beso cálido y luego dijo.
__¿Ah sí?, ¿y que harás ahora que me tienes aquí?
Dijo coqueto mientras Lía estaba tentada a mil cosas.
__Me es suficiente con tenerte así de cerca.
Chris deseo besarla nuevamente pero justo su teléfono de oficina sonó, se separaron mientras él la tomaba de las manos.
__Dame un minuto.
Le guiño un ojo coqueto y se dirigió a contestar aliviando el calor que se había estado acumulando en su cuerpo, Lía se estremeció un poco tras volver a pensar en esas palabras.
Chris contesto.
__¿Bueno, Margarita?
__”Señor, en 5 minutos lo esperan en la sala de juntas, todo está listo”.
__Gracias Margarita, en un momento voy.
__”Si señor”.
Enseguida Chris colgó la llamada y nuevamente se dirigió a Lía quien le sonreía, la tomo por la cintura deseando no separarse tan pronto de ella, pero trabajo era trabajo.
__Tendremos que esperar hasta la noche.
Lía sonrió mientras asentía.
__Iré por ti, no es necesario que subas a mi oficina, ¿está bien?
Lía asintió.
__Entonces te dejo trabajar.
Enseguida le dio un beso a Chris y luego se separo de él.
__Me voy, nos vemos mas tarde.
Lía salió de la oficina mientras Chris sonrió y tras cerrarse la puerta suspiro logrando tranquilizar su cuerpo.
Lía se dirigió a su trabajo con normalidad y las horas comenzaron a pasar rápidamente.
…
Pronto dieron las 7:30 cuando Roberto se encontraba llevando un folder oscuro con ciertos papeles, su mirada parecía la de un depredador en peligro mientras miraba discretamente a todos lados, nadie debía sospechar de lo que hacía, y tan pronto como pudo entro a su oficina y de inmediato cerró la puerta con seguro para luego dirigirse rápidamente a su escritorio abriendo uno de su cajones con llave y guardar aquel folder.
Roberto cerro el cajón bajo llave sintiendo que sudaba frio, se levanto para quitar el seguro de la puerta sintiendo el corazón acelerado amenazando constantemente con salirse por la boca pero para su suerte, era tan sigiloso y astuto que nadie hasta ahora sospechaba ni la mas mínima cosa, se dirigió a su silla apenas relajándose cuando alguien toco su puerta, rápidamente se enderezó acomodándose el saco y carraspeo.
__Adelante.
La puerta se abrió dejando paso a Leonardo, quien vestía un traje forma n***o.
__Roberto.
Dijo serio pero amable como siempre.
__Necesito que revises estos documentos y luego los lleves a la notaria.
__Si, claro, enseguida.
Leonardo le dio el folder en sus manos mientras Roberto parecía algo nervioso.
__¿Te pasa algo?, te veo… inquieto.
__Es el estrés, descuida, ya estoy acostumbrado.
Dijo simulando muy bien, Leonardo asintió.
Debes cuidarte o te enfermaras, necesitamos ahora más que nunca a los más capaces y profesionales con esto de la nueva cadena hotelera.
__Por supuesto, cuenta con ello.
__Así me gusta.
__Po cierto, tocando el tema.
Roberto se acomodo el nudo de la corbata.
__Escuche que está vacante el puesto de tu asistente, ¿qué le sucedió?
Pregunto nervioso mientras Leonardo bufaba algo irritado.
__Lo asaltaron a noche y lo mandaron inconsciente al hospital, no podrá trabajar en un buen tiempo.
__¿En serio?, pero que desgracia.
Dijo fingiendo muy bien a pesar de saber que él mismo había mandado a unos hombres a golpear a Daniel para que así Lía pudiera ocupar su lugar.
__Si, esta delicado pero fuera de peligro, afortunadamente ninguno de los golpes daño algún órgano, se pondrá bien en un par de meses.
__Pobre chico, la delincuencia es más grave día con día.
__Lo es, justo por eso necesitamos de los mejores abogados en este y en todos los departamentos posibles.
__Estoy de acuerdo contigo.
Dijo hipócritamente mientras decía.
__Supongo que, ahora que te has quedado sin asistente personal, necesitaras de alguien que te de una mano con tanto trabajo que se nos viene.
Leonardo suspiro frustrado, obviamente sería difícil conseguir a alguien tan eficaz como Daniel, o quizá no tanto.
__¿Qué tal Liana?
Leonardo lo miro con interés.
__¿Liana?
Roberto lucia algo nervioso pero seguro al mismo tiempo, era un perfecto maestro del engaño y la hipocresía.
__Si, por supuesto, la señorita Liana ha demostrado ser muy capaz en todo este tiempo, es bastante inteligente y audaz, ella podría ayudarte, sería la mejor para ser tu mano derecha aquí en el despacho.
Leonardo lo pensó unos segundos, suspiro lento mientras pensaba en todas las virtudes que Lía tenía como futura abogada.
Lo es pero aun no es abogada, sigue siendo auxiliar y estudiante, yo necesito a alguien no solo que tenga inteligencia y habilidad con las palabras, si no alguien seguro de lo que sabe y hará.
__¿Y por qué no la pones a prueba?
__¿A prueba?
Leo frunció el seño.
__Si, a mi parecer la señorita Liana tiene todo lo que se necesita para seguirle el ritmo a un tan experimentado abogado como tú, aprende demasiado rápido y es eficaz en su trabajo, ¿o has tenido queja alguna de ella?
__No, pero a todo esto, ¿cuál es tu insistencia en que ella sea mi asistente temporal y no alguien más?
Roberto se puso nervioso.
__Digo, esta Mariza, o hasta el licenciado Noel, ellos ya tiene cedula y son igual de eficaces, ellos serian una mejor opción, ¿no lo crees?
__Lo son, o lo serian, ya que por el momento se encuentran ambos fuera del país arreglando lo de la compra de los terrenos en Quintana Roo.
Leonard se lo pensó por un momento, Roberto lo observó detenidamente.
__Si yo estuviese en tu lugar la elegiría a ella, después de todo hasta el mismo Daniel a hablado maravillas de esa chica.
Leonardo volteo a verlo, si bien, tenía razón, Lía era una aprendiz demasiado eficaz, si así era aun siendo estudiante, que sería siendo ya una abogada?, sin duda seria de las mejores en el país.
__Lo pensare, aunque sigo dudando.
Leonardo tomo el pomo de la puerta y se despido cordialmente.
__Te veré más tarde, estaré esperándote con esos documentos listos, ¿de acuerdo?
__Pan comido.
Dijo sonriente mientras Leonardo salía de la oficina de Roberto logrando que este relajara sus tensos músculos, dijo.
__Más vale que valga la pena la paliza que le puse a Daniel, de lo contrario tendré que hacer lo mismo con cualquiera que él elija.
Sin más se puso a trabajar mientras una hora más pasó.
Pronto dieron las 8:30 mientras Lía recién se había enterado de lo de Daniel, hablaba con Livy de eso por teléfono mientras Liv se encontraba saliendo de la ducha envuelta en una toalla blanca sentándose frente a su tocador.
__¿En serio?, que mal, ¿y está muy grave?
Lía recogía sus cosas mientras apagaba su computador.
__Aun no lo sé, mañana iré a verlo a primera hora, pobre Daniel, no sabes el coraje que me dio cuando me entere.
__Te entiendo.
Dijo Livy tras cepillarse el cabello húmedo.
__Es lamentable que la delincuencia baya en aumento y pisoteen las leyes como basura, no sabes cuánto me enfurece que se salga con la suya.
__Lo sé, yo me sentí igual.
__¿Quieres que te acompañe a verlo?
__¿Lo harías?
__Si por supuesto, solo dime a qué hora.
__Antes de entrar a la universidad.
__Las clases comienzan a las 11:00, tenemos buen tiempo.
__Ok, entonces te veo a las 7:00 en punto, ¿te parece?
__Claro, ahí estaré.
__Vale, bye.
__Bye.
__Hasta mañana.
Dijo Lía y enseguida colgaron la llamada, apenas guardo su celular cuando Chris apareció tocando la puerta abierta con un hermoso ramo de rosas rojas, en cuanto Lía lo vio sonrió.
__Chris.
Chris sonreía coqueto.
__¿Se puede?
__Claro que sí.
Lía se dirigió a él recibiéndolo con un beso en los labios, Chris la tomo con una mano de la cintura y le ofreció el ramo de rosas.
__Es para ti.
Lía sonrió tomando el ramo ente su manos, el aroma era esquicito.
__Gracias, no te hubieras molestado.
Chris suspiro.
__Eres mi novia, nada que haga por ti es una molestia, al contrario.
Chris la atrajo hacia él con ambas manos hasta sentir su plano abdomen sobre su pelvis.
__No regalarte flores todos los días debería ser un delito.
Lía se sonrojó sintiendo mariposas por todo su ser.
__Me encantas.
Confeso sin pensar mientras Chris le sonreía.
__Y tú a mí.
Se dieron un beso largo y luego Chris se separo tomándole la mano ayudándole con su bolso.
__¿Nos vamos?
Lía asintió feliz y ambos salieron juntos de la oficina.
Afuera Laura los espiaba como casi todos los días, y no había día en el que Chris no le enviara flores y rosas a Lía, aun cuando había estado ausente por tres días lo había hecho enviándole arreglos florales, Laura enfureció tras ver a Lía con un ramo de rosas rojas, apretó el volante con rabia mientras la veía subir al auto de Chris y luego este cerrarle la puerta, Chris siempre había sido caballeroso con toda mujer, pero con Lía, era extremadamente cuidadoso, la trataba como si fuera su mayor tesoro en el mundo, y es que, para él, realmente lo era.
En cuanto vio el auto marcharse Laura respiro profundo
__Te odio maldita, te odio con todas mis fuerzas, odio que estén juntos.
Una lagrima amarga cayo por su mejilla tras recordar que un día, fue ella la que recibía esas rosas y esa cálida atención de ese mismo hombre, y aun sabiendo que lo había perdido por su propia culpa, seguía culpando Lía por todo.
__El día que lo recupere, te haré ver con tus propios ojos cómo te olvida entre mis brazos, justo como ahora yo mismo te estoy viendo a ti con él, pero la diferencia, será que tu sufrirás una agonía lenta y permanente, rogarás nunca haberlo conocido.
Justo pensaba eso cuando Roberto toco su ventana haciéndola saltar del susto, al verlo bajo el vidrio de la ventana y con cara amarga le grito.
__¡Imbécil!, ¡qué te pasa!, ¡por qué me asustas así!
Roberto pareció molesto y ofendido, nunca le había hablado así.
__¿Qué te pasa?, ¿por que hablas así?
__Sube que me quiero ir, larguémonos ya, necesito un trago y sexo, mucho sexo.
La simple palabra le provoco un cumulo se sangre en su entrepierna y subió sin más alejándose del lugar a gran velocidad.