Capítulo 7

1567 Words
Durante casi todo el camino Livia y Franco no hablaron, ambos estaban nerviosos y ciertamente no entendían porque, Liv miraba de reojo a Franco, notando que tenía un perfecto perfil, su rostro era demasiado atractivo para disimular la vista en una humilde mortal como ella, así que opto por revisar la carpeta para saber si tenía algo que preguntar. El camino estaba demasiado silencioso y Franco se había mantenido casi como estatua dentro del auto, de vez en cuando se aflojaba el nudo de la corbata, claramente estaba sintiendo mucho calor pero estaba evitando que Livia lo notara. Desde hace tiempo Livia llamaba su atención, y no, no fue desde el día en que la conoció en el despacho, si no mas antes… Franco había visto a Livia un par de ocasiones en algunas reuniones que organizaban sus padres junto con los suyos, si bien, Franco no era muy mayor a ella ya que habían solo 5 años de diferencia, y aun recodaba perfectamente a la hermosa chica de 15 en aquella fiesta de cumpleaños donde lucia como una hermosa princesa mientras él ya era un joven aspirante a abogado de 20 años,  aquel día en que la vio por primera vez. Pero no se atrevió a hablarle porque ella aun era menor de edad, sin en cambio, su belleza de nueva mujer lo dejo cautivado, Livia le parecía la mujer más hermosa del mundo, nunca le había gustado tanto una chica como ella, así que desde entonces, cualquier mujer que se acercase a él, no era nada comparada con Livy. La observó hojear atenta las páginas mientras Livia no perdía el toque elegante en su forma correcta de actuar, se había distraído un poco leyendo los papeles hasta que un ligero movimiento junto de ella la hizo voltear, y cuando lo vio tan cerca, sus corazón se desbocó acelerado por la impresión. Franco no la miraba a ella, si no el documento en sus manos, dijo. __¿Tienes alguna duda sobre esta parte? Señalo con su dedo índice en la hoja del papel mientras Livia no había podido apartar la vista de él, trago grueso asimilando lento las palabras de Franco y negó. __No, no, creo que no, gracias. Dijo mientras Franco volteo a verla enseguida, al encontrarse con esos ojos Livia pareció estremecerse. __Descuida, lo harás estupendo. Franco le sonrió mientras Livy asentía nerviosa. No paso mucho tiempo para que el auto se detuviera y entonces Franco se alejo dejando un rastro frio alrededor de Livia. __Llegamos, ¿estás lista? Livy asintió nerviosa intentado no hacerlo notar, pero Franco la conocía bien, supo lo nerviosa que estaba, sonrió, ciertamente no podía saber si era por la cena o por él. __Permíteme un segundo. Dijo mientras bajo del auto para luego irle a abrir la puerta caballerosamente, Livia respiro profundo tranquilizándose y sin más tomo la mano extendida de Franco para poder bajar, una vez fuera del auto sintió un frío envestirse con su espalda medio descubierta, su piel se erizo, había un poco de viento frío pasando las 10 de la noche, Franco sonrió. __Vamos, entremos. Liv asintió en silencio y nuevamente se tomo del brazo de Franco para luego entrar con él. Después de ser llevados a su mesa tomaron asiento, había 4 lugares más en la mesa aun vacíos, Franco dijo. __Siéntete cómoda, dos de los inversionistas son mujeres, así que no te preocupes. Liv sintió alivio por esta parte, sin más tomo asiento junto a Franco mientras su delicioso perfume se combinaba con el de ella dando un buen resultado de ambos. Franco se sentó junto a ella mientras una sonrisa discreta se escabullía por su rostro, mentiría si dijera que no estaba feliz de tenerla a lado vestida como lo estaba, Livia lucia hermosa de vino, no sabía si era por su melena negra y brillante o su piel extremadamente blanca como la nieve que hacia lucir aquel color oscuro en ese cuerpo perfecto que tenia. No pasaron ni 2 minutos cuando a la mesa llegaron cuatro personas, en cuanto Franco y Livia los vieron se levantaron atentamente. Dos mujeres bellas y vestidas a la ocasión acompañaban a dos hombres mayores y caballerosos, parecían australianos. __Buenas noches Franco. __Buenas noches Arthur. Dijo él sonriente mientras se estrechaban las manos. __Buenas noches señorita. __Buenas noches. Dijo Livia mientras los hombres y las mujeres la saludaban con educación. __Pasen, tomen asiento. Señaló Franco mientras los inversionistas asintieron y tomaron sus lugares, una vez situados Franco comenzó. __¿Les parece si comenzamos antes de la cena? __Si por supuesto. Dijo una de las bellas mujeres la cual parecía encantada por Franco, pues no dejo de observarlo todo el tiempo, y ciertamente, a Livia le molesto un poco, ¿pero por qué? … El tiempo comenzó a transcurrir rápido mientras hablaban de negocios y posibles inversiones, charlaron e intercambiaron ideas sobre sus condiciones y finalmente llegaron a un buen acuerdo gracias a algunas intervenciones de Livia para agilizar el contrato, así que si, todo salió estupendo y para festejar, ordenaron una deliciosa cena. Al finalizar brindaron con champagne para cerrar su trato y bebieron un poco. Eran más o menos las 12:30 cuando Livia miro su reloj, tenía un mensaje de Lía, pero sería inapropiado mirar su celular frente a los inversionistas que yacían muy contentos bebiendo, parecían haber caído en confianza demasiado pronto y demasiado tarde a la vez, pues la cena se extendió y ya era tarde para Livia, debía volver a casa y descansar ya que había prometido ir al hospital con Lía en la mañana, se preocupo un poco. Franco la noto un poco inquieta sin quitar esa bonita sonrisa que adornaba su cálido rostro, sonrió, de pronto una de las mujeres miro a Franco cachándolo en esa mirada secreta, luego miro a Livia distraída, dijo. __Y díganos, ya que entramos en confianza. Ambos voltearon a verla. __¿Ustedes son pareja? Livia y Franco se desconcertaron, Livy no pudo evitar estremecerse y enrojecer un poco, mientras que Franco se sintió sumamente halagado de que pensara eso, sonrió. __La señorita Livia trabaja en el despacho, hace un excelente trabajo, mi asistente enfermo y le pedí que me acompañase para esta reunión. Su respuesta pareció ser la correcta, la bella mujer sonrió encantada al saber que solo había una relación laboral entre ellos. __Ya veo, entonces debe ser cierto para que haya ese tipo de confianza entre empleada y jefe. Cuando dijo eso Livia frunció el seño, pensó. >. __La señorita ciertamente no trabaja para mí, pero si hay confianza, y respeto. Dijo acentuando esta última palabra con gran seriedad, lo que causo algo de escalofríos en todos, si bien, cuando Franco era amable lo era, pero cuando no, más valía que salieras corriendo. Livia se sintió algo avergonzada, pues entendió lo que la mujer quiso decir logrando ponerla incómoda, si bien, ella tenía muy en claro que nada era capaz de pasar más allá del trabajo entre Franco y ella, él, era un hombre que se merecía una reina, y Livia se sentía muy lejos de ser una. Franco noto su incomodidad molestándose más, pues lo único que quiso era darle a entender a esa mujer que Livia era una dama de pies a cabeza, pero sobre todo desviar su respuesta para no delatarse sobre su interés en ella, aun no era el tiempo ni el momento. __Bueno, yo creo que mis colegas y yo, nos retiramos. Dijo uno de los hombres quien se puso inmediatamente de pie y tras el resto, Livy y Franco también. __Me dio mucho gusto hacer negocios con usted señor Barrera, espero que pronto mis abogados se pongan en contacto con usted para firmar los documentos necesarios, sin más, me despido. __Gracias señor Roberts, el placer fue mío. El hombre asintió amable y luego se despidieron de Livia. __Señorita, con su permiso, hasta pronto. __Hasta pronto. Dijo ella amable mientras todos se despidieron y se marcharon dejándolos solos, en cuanto a este momento, Franco por fin respiro aliviado de la presencia de esos ojos claros que lo estuvieron perforando como flecha durante toda la cena. Tomaron asiento mientras Livia se relajaba un poco, enseguida Franco la miro relajando ese rostro endurecido de hace un momento. __¿Te encuentras bien? Preguntó al verla algo cansada. __Si, gracias. Sonrió levemente mientras deseaba ya estar camino a su cama. __Felicidades, estuviste estupenda. Liv sonrió feliz. __Gracias. Franco le sonrió mostrándole su más bonita sonrisa, en cuanto Livia la vio sintió que algo le salto en el pecho, no pudo definir lo que sintió al verlo sonreír. __Los impresionaste. Livia se sonrojó un poco avergonzada. __¿Tú lo crees?, no estoy muy segura de eso. Dijo refiriéndose a la joven mujer rubia. __Lo hiciste, te lo aseguro. De pronto Franco se acerco un poco a ella logrando que Liv se estremeciera poniéndose nerviosa, se quedaron un momento así mirándose a los ojos de una forma tan extraña e inesperada que por un momento Liv se desconcertó, sin saber que decir o hacer de pronto aquella voz ronca y firme la hizo volver a tierra. __Ya es tarde, ¿nos vamos? Livia solo alcanzo a asentir antes de que Franco pidiera la cuenta y apartara la mirada de ella, se sintió algo extraña con aquella sensación, pensó. >.
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