Capítulo 1.
FAMILIA CHACÓN...
Eran las tres de la mañana cuando sonó el despertador, Marina se frotó los ojos y perezosamente se levantó como lo hace todas las mañanas desde hace un año. Entró al baño y se lavó la cara con agua fría para despertar por completo, al salir se sentó al borde de la cama, agarró la fotografía de su madre, la pegó a su pecho y sus lágrimas comenzaron a caer. Aún no podía aceptar que su madre no estuviera con ella, Marina era una joven de diecinueve años muy estudiosa, alegre y social, le encantaba salir a pasear con sus amigas y los domingos ella y su padre ayudaban a su madre a limpiar la casa, mientras lo hacían, los tres bailaban y cantaban, Marina siempre pensó que era muy afortunada al tener una familia muy amorosa, sus padres todo el tiempo le recordaban que estaban muy orgullosos de ella, su madre era costurera, trabajaba en una maquiladora textil y su padre era maestro de filosofía, trabaja en una prestigiosa universidad, Marina era muy feliz, su vida era completamente perfecta.
Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos toda su felicidad se convirtió en dolor y sufrimiento, hace un año sus padres salieron a cenar para celebrar su vigésimo aniversario, cuando regresaban a casa, un hombre en estado de ebriedad que manejaba a toda velocidad los impactó por detrás ocasionando que el auto cayera en una hondonada dando varias vueltas y quedando con las cuatro llantas hacia arriba, su padre sufrió múltiples fracturas, como consecuencia quedó paralítico, sin embargo su madre no tuvo la misma suerte, ella falleció de manera instantánea, desde entónces Marina se convirtió en una joven callada y reservada, dejó de salir con sus amigas para cuidar a su padre, debido a que el dinero ya no alcanzaba para cubrir las cuentas Marina tuvo que comenzar a estudiar por la tardes para poder trabajar durante la mañana. Su madre le había enseñado a preparar diversos postres, así que habló con los directores de la universidad donde trabajaba su padre y pidió permiso de vender sus postres, los directores aceptaron con gusto.
Todos los días se levantaba muy temprano para hornear sus postres, algunos los hacía desde la noche anterior para ahorrar tiempo. Marina estaba en la cocina y sin querer tiró una taza, al escuchar el ruido su padre salió de su habitación.
—Cariño ¿Estás bien?.
—Sí papá, no quise despertarte.
—Descuida, no puedo dormir. —Camilo se frotó los ojos.
—¿Por qué?.
—Bueno, es que...
—¿Se te gastaron las pastillas verdad?.
—Sí.
—Papá ¿Por qué no me dijiste?.
–No me gusta abrumarte, además hay que comprar tu libro.
—Papá tus pastillas son más importantes que un libro, cuando regrese te las traeré. Marina tenía una gran sonrisa.
–Está bien. —Camilo contestó con pesar.
Eran las seis de la mañana cuando Marina salió de su casa, tenía que llegar temprano a la universidad, necesitaba vender todo para poder comprar la medicina de su papá.
FAMILIA RIPOLL...
Gustavo Ripoll es hijo único de Ricardo Ripoll y Fernanda Pereira de Ripoll, es un joven universitario de diecinueve años, estudió dos años en el extranjero pero debido a que su padre enfermó Fernanda lo obligó a regresar, hoy será su primer día en la universidad, a pesar de pertenecer a una prestigiosa familia rica, Gustavo no era feliz, sus padres lo obligaron a tener una relación con Catalina Heredia, hija del mejor amigo de su padre, por esa razón Gustavo decidió ir a estudiar al extranjero, pensó que era la mejor manera de terminar su relación, sin embargo, ahora que ha regresado sus padres le notificaron que Catalina lo ha estado esperando pacientemente. Gustavo estaba furioso, necesitaba encontrar la manera de terminar su relación, a él nunca le ha interesado Catalina, su prioridad siempre ha sido estudiar, él se fué escapando de ella, pero ahora estudiarán en la misma universidad. La familia estaba desayunando tranquilamente, de pronto Fernanda dijo:
—Gustavo no olvides que tienes que ir a recoger a Catalina a su casa. —Fernanda tenía una gran sonrisa.
—Ella tiene su propio auto ¿No puede ir sola? No soy su chofer —dijo Gustavo mientras se limpiaba la boca con una servilleta.
—Gustavo no seas grosero con tu madre.
—Es la verdad papá, también tiene a su chofer ¿Por qué tengo que ir a recogerla cuando el chofer la puede llevar?.
—Tu madre dijo que irás a recogerla y eso harás ¿Entendido?.
-Como sea, si llego tarde en mi primer día de clases será por culpa de ustedes. —Gustavo aventó la servilleta sobre el plato y se levantó.
—¿A dónde vas? Aún no terminas tu desayuno —Fernanda cuestionó a su hijo.
—A mi habitacion, ya no tengo hambre, se me revolvió el estómago y quiero darme un baño.
Gustavo subió las escaleras y entró a su habitación, media hora después llegó a la residencia de Catalina, para su sorpresa ella lo esperaba en la puerta, rápidamente subió al auto y dijo:
—Buenos días mi amor. —Catalina tenía una enorme sonrisa.
—Buenos días y no me digas así, sabes que no me gusta. Gustavo estaba muy serio.
—Te extrañé mucho ¿Me extrañaste?. Catalina lo miraba fíjamente.
—No.
—Gustavo ¿Por qué eres tan frío conmigo?. Catalina tenía los ojos cristalizados.
—Sabes muy bien el por que. —Dijo Gustavo con indiferencia.
Gustavo encendió el estereo de su auto para no hablar con Catalina, al llegar a la universidad cada uno se bajó por su lado, Gustavo activó el alarma y rápidamente comenzó a caminar hacia el edificio, Catalina corrió detrás de él y se aferró a su brazo, él la miró con indiferencia y dijo:
—¿Qué haces?.
—Somos novios, quiero que todos lo sepan.
—Escúchame bien, no somos novios, todo esto es solo un estúpido acuerdo entre nuestros padres, yo soy un hombre libre y en cualquier momento puedo tener una novia de verdad.
—No puedes tener otra novia ¡Yo soy tu novia!. —Catalina estaba molesta.
—Cata ¿No te da pena humillarte así? ¿Aún no entiendes que no me interesas como mujer? ¿Por qué te aferras a estar conmigo? Busca un hombre que realmente te quiera y déjame en paz.
—Gustavo ¿No entiendes que te amo? Estoy enamorada de tí desde que teníamos catorce años, eres el amor de mi vida y no permitiré que nadie te aleje de mi lado. —Catalina tenía los ojos cristalizados.
—Lamento mucho no poder corresponderte, pero yo no tengo la culpa de tu obsesión, entiende que nunca seremos novios, puedes engañar a todo el mundo pero nunca será verdad, algún día me enamoraré y te aseguro que no será de tí.
—¡Ya cállate! Ahí vienen mis amigas, saben que eres mi novio, les he hablado mucho de tí, solo cállate y sígueme la corriente.
—¿Qué te parece si aprovechamos la ocasión y aclaramos este enredo? No quiero mentir, no es bueno para tí, debes enfrentar la realidad.
—¡No!, Ni se te ocurra decir una palabra ¿Cómo crees que reaccionarían tus padres al saber que me humillaste delante de mis amigas?.
—No pienso humillarte, simplemente diré la verdad. —Dijo Gustavo con tranquilidad.
—Será tu palabra contra la mía, no olvides que mis amigas se pondrán de mi lado.
—Que infantil eres, haz lo que quieras, de todos modos tu padre sabe que estamos juntos mientras encuentro a la mujer ideal, cuando eso pase tendrás que alejarte de mí. —Dijo Gustavo con frialdad.
La discusión fue intertumpida cuado las amigas de Catalina se acercaron a saludarla.
—¡Catalina, que hermosa te ves hoy! ¿Cierto Lore?.
—Por supuesto, tienes un brillo especial en los ojos ¿Cuál crees que sea el motivo Clau?. —Las dos miraron a Gustavo.
—Muchas gracias, ustedes también están hermosas.
—Cata ¿Quién es este joven tan guapo?.
—Es Gustavo Ripoll. —Dijo Catalina con una gran sonrisa.
—¿Tu novio? ¿No estaba en el extranjero?.
—Sí, regresó ayer.
—Mi amor, ellas son mis mejores amigas, Lorena y Claudia. —Catalina se aferró al brazo de Gustavo.
–Mucho gusto. Dijo Gustavo tajantemente.
—Wow amiga que suerte tienes, tu novio es realmente muy guapo.
—No soy su novio, Catalina diles la verdad.
—Osea cómo ¿Son novios sí o no? Ya no entiendo. —Lorena miraba fíjamente a Catalina.
—Lo que pasa es que está molesto conmigo, por eso dice esas cosas. —Catalina apretó con fuerza el brazo de Gustavo y le lanzó una mirada fulminante
—¿Molesto por qué?. Claudia bebió un sorbo de agua.
—Les dije que llegó ayer, el caso es que no me avisó ya que quería darme una sorpresa, llegó a mi casa con un enorme ramo de rosas y chocolates, pero yo no estaba, se quedó esperándome, al final se fastidió y se fué.
—¿Y dónde estabas?. —Claudia tenía curiosidad.
—Fuí de compras con mi mamá.
—Hay que exagerado ¿Por qué no le llamaste para saber dónde estaba?. —Lorena cuestionó a Gustavo.
—Sí me llamó, pero dejé el celular en mi habitación. Catalina respondió por él.
Gustavo estaba a punto de desmentir por completo a Catalina, sin embargo algo más llamó su atención.
—¿Por qué hay tantos estudiantes reunidos ahí?.