"No está tan lejos", le digo. "Atajas por el bosque al final de mi calle y prácticamente estoy aquí". "Lo recuerdo, pero también sé que no es tan fácil, sobre todo cuando solo tienes un brazo sano", responde. "Siempre y cuando no levante nada que pese más de un galón de leche ni lo tuerza de forma extraña, está bien", le digo. "Ajá", me gruñe incrédulo. "¿Entonces estás lista para hablar de lo que hizo tu padre o necesitas que te siga contando tonterías?" "Sé amable con tu groupie", le digo, pero se queda mirándome fijamente hasta que cedo. "Son las tonterías del fútbol". "Me lo imagino", resopla Bobby. "Incluso está enojado con Jessica por eso". "¿Jessica? ¿Qué demonios hizo Jessica?", pregunta. "Nada, pero buena suerte explicándoselo", respondo, poniéndome de pie y sacando un vas

