Trabajar con la defensa es como descender del segundo equipo. No te enseñan el libro de jugadas ofensivas practicándolo en la defensa. Lo único que aprendes siendo mariscal de campo de la defensa es lo rápido que puedes esquivar, aunque se supone que no te golpeen, eso pasa. El entrenador Pennington me hace un gesto con la cabeza mientras me explica en qué defensa quiere que se alineen los chicos. "Paquete de diez centavos, doble cobertura", les dice y luego me lanza la cubierta roja que se supone me marca como no objetivo. "Pónganla, pero giren la cabeza. Caigan cinco pasos y luego lancen el vuelo". Asiento, me pongo la camiseta y tomo el balón. "Adelante, entrenador", le digo mientras me agacho como si estuviera detrás de un pívot. "¡Listos... Ya!", grita el entrenador al iniciar la j

