Desde que pudo ver el alcance de la obsesión de Heller, Jennel maldecía a Kublai por atreverse a salir de Gardh, aunque no era él precisamente quien iniciara todo aquello, para su consuelo sabe que ese gardiano No-id, está a siglos de llegar a ver el alcance del juego de su amigo, y que está mucho más lejos de comprenderlo. Para él, Heller es alguien vital, por eso se siente obligado a ponerle un freno, pero a esa altura de las circunstancias, está claro que si hace algo, tanto Heller como él mismo podría ser desastroso para ambos. Al fondo, el sonido de una llamada lo perturba. En la pantalla ve al sargento a cargo de la seguridad de los barrios del norte. Revisa el reloj. A esa hora no espera ninguna llamada. Acepta la llamada. —Con todo respeto maestro, tengo un asunto delicado que

