02

1364 Words
Vaya sueño había tenido anoche. Soñé que el increíble Luke Henderson se mudaba a mi casa y me atormentaba. Cielos, eso fue mucho helado de menta. Luego de ponerme el uniforme, ya que hoy si tocaba, el cual consistía en una pollera azul a cuadros y una camisa blanca acompañada de una corbata azul, salí de mi cuarto. -Buen día monstruo. - saludé cuando pasé por al lado de mi hermano en los pasillos de la planta alta. -No pareces tan destruida como ayer. - se burló. Me había decidido a borrar a Luke de mi mente. Tenía que superarlo de una vez. -Cierra la boca. - le hice burla y bajé las escaleras, dirigiéndome a la mesa para desayunar. -Buenos días papá y todos aquí...- dije en un hilo de voz. ¡Ellos estaban aquí! No se trataba de un sueño, era real. El mismísimo Luke estaba en el asiento de enfrente desayunando en la misma mesa que yo. Cerré mis ojos y suspiré. No podía tener más mala suerte. - ¿Me llevarás hoy papá? - le pregunte, él estaba entretenido teniendo una charla con Josh. Lo siento Josh, pero Lenny todavía es mi padre. -No lo creo. Tengo que acompañar a Josh a ver algunas cosas en su casa. - apreté mi mandíbula. -No importa. Dame las llaves del auto y conduciré yo.- me anime a decir. Nelson estalló en risas justo después de que yo hablará. -Ni siquiera pasaste la prueba de conducir. - se burló mi estúpido pequeño hermano. -No hasta que no tengas tu licencia. - escuché la leve risa de Luke, quien ya tenía su uniforme. Y le quedaba asombroso... Concéntrate Bella. -Luke hijo. - el rubio quito la mirada de su tazón de cereal para mirar a su madre. - Tu si tienes licencia, ¿Por qué no llevas a Bella? - preguntó. -No.- me apresuré a decir. - Iré en autobús. No necesitaba que ese estúpido me llevara en el auto. Preferiría ir caminando. De ninguna forma. No. No. -Oh vamos Isa. - dijo mi papá. - No creo que Luke tenga problemas con llevarte. ¿Cierto? -No me digas Isa... -Balbucee. Todas las miradas estaban en Luke que lo único que hizo fue volver la mirada a su cereal. Después de largos segundos, respondió. -Supongo. (...) Cerré la puerta y me acomodé en el asiento. Madre mía, ¿Dónde estaba metida? Él cerró la puerta de un golpe y se colocó el cinturón. Pasaron diez segundos, y Luke todavía no encendía el motor. -Mmh, ¿Podemos irnos? Llegaremos tarde. - dije inquieta. -Abrocha tu cinturón. - contestó con ese tono tan borde que hace que quiera romperle la cara. -Oh, cierto. - idiota. Entonces, encendió el motor y comenzó a manejar. Nunca tuve tantas ganas de llegar al instituto. Había tanto silencio que prefería tirarme por la ventana que seguir aquí. Pero lo único que hice, fue encender la radio. Pasaban la última canción del grupo que me gustaba, por lo cual comencé a cantar. -Cierra la boca y apaga esa mierda. - ordenó. Lo mire y fruncí el ceño. - ¿Qué? -Apaga eso o nos quedamos aquí. Es que enserio... ¿Qué le vi? Apague la radio, porque no estaba en humor para llegar tarde. Ya que no podía escuchar música en el auto de MI padre, quise sacar mi celular. Pero recordé que estaba en mi mochila y esta estaba en el asiento trasero. Me di vuelta para agarrarlo, pero Luke hizo una maniobra rara e hizo que volviera a mi asiento. - ¿Qué te sucede? - exclame. - ¿Quién te crees que eres? Él no contesto, seguía con su ceño fruncido mirando al frente. Me cruce de hombros e imite su acción. Era tan idiota. Como tantos otros. No tenía una pizca de diversión o bondad. Era tan rígido. Aparentaba tener como 50 años. Era todo un gruñón y malhumorado. -Al fin. - bufé cuando llegamos al instituto, quise abrir la puerta, pero él me encerró. Me di vuelta furiosa, pero hubiese sido mejor que no lo hiciera. Se había desabrochado el cinturón, y se abalanzó hacía mí acercando su rostro al mío. Sentía como el calor recorría todo mi cuerpo y mis manos transpiraban. -Escucha Isabella, te lo diré solo una vez ¿Si? - me quedé petrificada. - ¿Si? - repitió, esta vez más duro. Yo solo moví mi cabeza asintiendo. - Tú y yo no nos conocemos. Yo no vivo contigo. Y tú solo eres otra de las tantas estúpidas chicas que tuvo el valor de declararse. Si alguien se entera de mi estadía en tu casa la pasarás muy mal. ¿Entendido? - preguntó. Sentía que vomitaría en cualquier momento. ¿Quién era esta persona? ¿Cómo fue capaz de gustarme tanto tiempo? -Te pregunte algo. - se acercó más. -Aléjate. - fue lo único que pude decir. Quería salir ya de aquí. Su presencia me estaba matando y ni hablar de su respiración. - ¿No es que te morías por tenerme tan cerca? - cuestionó con aires de grandeza. -Muero por salir de aquí y no verte más en mi vida. - mi voz se quebró. Luke se estaba aprovechando de la situación. Odiaba que supiera manejarme, era tan inteligente. - ¿Entonces mantendrás el secreto? - preguntó por última vez. -No hablaría de ti ni, aunque mi vida dependiera de eso. - dije con todo el asco que sentía en este momento y lo aparte de mí. -Entonces puedes irte. - abrió la puerta. -Púdrete. (...) -Bien, ahora iremos a tener una charla de chicas. - sonrió Tory agarrando mi brazo derecho. -Tengo muchos chocolates. - imitó la acción Mery. -No lo creo señoritas. - mi mejor amigo, el chico al cual le debo mucho, apareció frente a nosotras. - Ella se va conmigo.   - ¡No es justo Curtis! ¡Tú siempre te quedas con ella! - se quejó Mery. El chico de cabello oscuro se acercó a mí y tomó mi mano. Curtis no era el presidente de la clase. Tampoco el capitán del equipo de baloncesto. Mucho menos el alumno con mayor puntaje. Curtis era simplemente Curtis. El chico que conozco desde que ensuciaba mis pañales y usaba biberón. -Bien chica rechazada. ¿Quieres almorzar junto a tu guapo amigo? - preguntó pasando un brazo por encima de mis hombros. -No me digas que te enteraste. - escondí mi rostro entre mis manos. Enserio todo el instituto se había enterado. Quería desaparecer por un tiempo. Desafortunadamente, no tenía esa posibilidad. -Oh sí. Freddy lo tiene grabado. - se rio, sentándose en una silla a mi lado. Estábamos en las afueras del instituto, dónde había cinco vacías y solitarias mesas. -Ese Freddy. - saqué mi almuerzo que consistía de unas papas fritas y una pequeña hamburguesa. - Todo por hacerte caso. - le pegué en su hombro. Fue el mismísimo Curtis Harrison el que me había dicho que me arriesgara en una fiesta cuando estaba borracho. Y si, le hice caso a un borracho. -No digo cosas coherentes cuando tomo alcohol. - tomó de su soda mientras se reía. -Y también vomitaste mis zapatos. - agregué seca. -Bueno, sí. Ya te dije que lo siento. - rodo los ojos. -Me debes una. - dije comiéndome una papa. - ¿Él te sigue gustando? - preguntó mientras que Luke entraba al instituto junto a Mitchell y Austin. Deje escapar un suspiro. Y me quedé observándolo. Sentía que a Curtis no le podía mentir. Pero tampoco podía contarle que estaba en casa. -No lo sé Cur. - acomode mi cabeza en su hombro. - Quiero sacarlo de mi cabeza, quiero olvidarme de él y de su actitud de mierda. Pero luego se me viene a la cabeza el momento en el que me enamore de él y no puedo ignorar ese sentimiento. Me enamoré de la Bestia. - Curtis se mantuvo en silencio, pero luego estalló en risas. - ¿de qué te ríes grandísimo idiota? - le volví a pegar. -Es que tú te llamas Bella y le dijiste Besti...- no pudo terminar ya que otra vez soltó una carcajada. -Eres un estúpido. - me uní a sus risas para no llorar. Quería olvidarlo del todo. Pero hasta mi nombre me hacía recordarlo.  
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD