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1378 Words
Y el fin de semana había llegado, era sábado por la noche y era el último del mes. Lo que significaba que Curtis vendría a comer. Es una tradición que tenemos desde que nos conocimos y siempre fue así. A las ocho en punto el timbre sonó. Curtis había llegado. -¿Que hay Bella?- preguntó con una sonrisa cuando abrí la puerta. Me lance a sus brazos para abrazarlo. -Mejor. Creo que ya lo superé. - dije. -¿A qué te refieres? ¿A qué el chico que te gusta y te rechazo vive bajo tu mismo techo o que tu padre haya conseguido una novia después de más de diez años? Y si, mi vida había dado un giro de trecientos sesenta grados. Ya no éramos solo papá, el enano y yo. Ahora vivíamos con tres personas más y Lenny, mi padre, se había enamorado. -Respecto a todo. Ya estoy bien. Algún día iba a suceder y me alegro que él haya encontrado el amor, de nuevo. - tomé su brazo y comenzamos a caminar a la mesa donde la comida estaba casi lista. - Y sobre lo de las visitas...- susurre cuando vi a Liz, Josh y Luke  sentados en sus sillas.- Nos acompañarán esta noche. Curtis sonrió y pasó a saludar a todos. Observaba con tranquilidad como mi papá lo abrazaba como si fuera un hijo más para él o como Nelson lo saludaba como si fuera su hermano mayor. Y es que creo que ese mocoso quería más a Curtis que a mí. Sonreí al verlo tan feliz. Curtis sentía mucho afecto con mi padre y Nelson, prácticamente se crío aquí y vio crecer a mi hermano. No habían palabras para expresar lo que sentía por Curtis. No estaba enamorada de él, ni él de mi. Pero lo sentía tan cercano siempre. Él tenía la palabra correcta en el momento indicado, y le agradecía por eso. No me imaginaba mi vida sin él. -Bien, ¿Que ha preparado Lenny?- preguntó Curtis sentandose a mi lado. Gracias a Dios y a todos los cielos, Luke Henderson estaba sentado frente a mí y no a mi lado. Él realmente no le estaba prestando mucha atención a la charla, era como si no le importase. -Prepare mis famosas albóndigas. - contestó con orgullo. -Mmh, creo que estoy enamorado de esas albóndigas. - me comentó. -Más vale que te gusten porque las cocinó por ti. No era muy fan de las albóndigas, pero Curtis las amaba y cada vez que mi padre tenía oportunidad, se las hacía. -Todos sabemos que soy el hijo que siempre quiso. - se rió.- ¿Qué tal todo?- preguntó. -Estoy realmente bien. Esta semana podemos ir al parque o a algún lado a despejarnos. - propuse. - Tenemos muchas cosas que hablar.- miré de reojo a Luke, él seguía con su celular. -Esta bien.- acarició mi mano. Segundos después, mi padre entró a la cocina con una bandeja llena de albóndigas. Y Nelson, más atrás, con una fuente con fideos. Los platos ya estaban llenos y Curtis parecía estar por tener un orgasmo. -No se si los presentaron como se debe, pero... Igual lo haré.- mi padre llamó la atención de todos.- Curtis, ellos son Josh, Liz y Luke Henderson, supongo que a él lo conoces.- mi amigo les regalo una sonrisa brillante a todos.- Luke, Liz, Josh, él es Curtis Harrison, mi hijo casi adoptivo. -Es un placer, hijo.- Josh dijo amablemente. -Es muy lindo conocerte.- Liz le regaló una sonrisa relajante. -El honor es mío. Y con eso la cena comenzó. Había una buena vibra, era eso lo que Curtis transmitía de todos modos. Las risas  no paraban en ningún momento, todo era paz y tranquilidad en seis de las siete personas que estaban aquí sentadas. ¿Quién era la excepción? ¡Por supuesto que Luke Henderson! Él estaba ahí, con su cara neutral y observando el celular de vez en cuando, estaba segura de que le molestaba la presencia de mi amigo. -Bella, ¿Así que todos van al mismo curso?- preguntó Liz mientras tomaba de su copa de vino. -Curtis y yo somos compañeros desde muy chiquitos y siempre fuim...- pero me interrumpió. -¿Luke no está con ustedes?- cuestionó confundida. -Soy un año mayor.- fueron las primeras palabras de Luke desde que la cena empezó. -Oh.- contestó Liz.- Pero no son amigos...- sacó su conclusión. Oh, vaya Liz, ¿Cómo te diste cuenta? -Ni en mis peores pesadillas.- susurró Curtis en mi odio, ocasionando que soltara una carcajada.  -No tenemos el privilegio de ser amigos de Luke.- contesté mirándolo fijamente, él alzo una ceja. Todos se rieron, excepto el rubio. -Por supuesto que no. No estan al nivel de ser mis amigos.- contraataco Luke dejando a todos callados. Nadie respondió, todos volvimos a comer. ¿Qué le sucedía? ¿Que no estábamos al alcance de ser sus amigos? ¿De quién se trataba? ¿El rey de Inglaterra? Después de unos minutos, la charla comenzó a avanzar cada vez más.  Los adultos se retiraron de la mesa y luego Nelson los siguió. Y este, precisamente este momento, era el que quería evitar. Luke, Curtis y yo, en la misma habitación. -¿Te quedarás a dormir hoy?- le pregunte a mi amigo, restándole importancia a Luke. -No lo creo.- se negó.- Arreglé con una chica para salir a una disco. ¿Vienes?- me invitó. -No quiero molestar, mejor me quedo. Así que Curtis estaba conociendo a alguien. Que bueno por él. -¡No me molestas! Necesito mi amuleto de la suerte.- se quejó. Eso del amuleto de la suerte era un mito en el cual Curtis creía completamente, mientras yo pensaba que era una tontería. Todo empezó en jardín, cuando nos conocimos, Curtis no estaba teniendo un buen día, no paraba de llorar y yo me le acerque para iniciar una charla. Más tarde, ese mismo día, a Curtis le regalaron un balón que tanto quería. Desde ese momento, él me llama "mi amuleto" por el hecho de que le pasan buenas cosas cuando esta conmigo. Como conseguir el número de una linda chica o sacar buenas calificaciones. Yo solo creo que son puras coincidencias. -Ya deja eso.- rodé los ojos. Curtis corrió su mirada a Luke, quien seguía frente a nosotros. -Tengo la maldita sensación de que estas escuchando toda nuestra conversación, Henderson.- llamó su atención. Era raro que Luke siguiera aquí, la comida había terminado. -¿No crees que tengo cosas mas importantes que hacer antes de escuchar su estúpida conversación?- alzó las cejas mirándolo fijamente. -Calmate amigo, solo decía que si querías unirte a la conv...- pero fue interrumpido.  -No quiero hablar con ustedes.- se levantó de su asiento y los dos lo seguimos con la mirada, él se detuvo en las escaleras y se giró.- Por cierto...- le hablo a Curtis.- Tu patética novia me envió una carta de amor declarándose en el medio del colegio, creo que no te ama tanto. Mis ojos se abrieron al escuchar sus palabras. Cómo es que él podía decir cosas como esas. El morocho se levantó de su asiento, y tras él, yo también. -¡Cierra la boca Henderson! ¿Quien te crees que eres para decir esas palabras?- exclamó acercándose a él. Luke seguía con su mueca de superioridad observando a Curtis como si él fuera menos. Lo tome del brazo para que no se le fuera encima. -No vale la pena.- le dije a mi amigo.-No gastes palabras. Curtis y yo nos dirigíamos a la puerta, para que él volviera a su casa y después fuera a esa fiesta.  ¿Por qué siempre Luke decía cosas como esas? Enserio, ¿No se podía quedar callado y listo? Tenía toda una mente perversa y maldita. Cuando ya estábamos en la puerta, Luke aparece nuevamente y se acerca a nosotros. -Ya vete Luke, no molestes. - dije ya cansada. Él me miró y sonrió de forma aterradora. Las siguientes palabras fueron lo último que dijo antes de que lo ignorará hasta la eternidad. -¿Qué pasa Bella?- pronuncio lento mi nombre.- ¿Tu amigo no sabe  que estas enamorada de mí y que tienes una obsesión con este lindo chico?  
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